sábado, 15 diciembre 2018, 06:01
Jueves, 06 Julio 2017 05:00

Reapertura de las posadas: Viajar en el tiempo… con dinero o ¿sin él?

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
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Hablar en Cuba de turismo, economía, amor, deporte, precios o cualquier temática, puede antojarse tanto un diálogo diáfano como una batalla campal.

Como si de la película Regreso al futuro se tratase, recuerdo pláticas o anécdotas de mis tíos, mi padrastro Víctor, de principio de los 90, sobre precios, habitaciones de hoteles, las famosas posadas que servían de nido de amor a romances, por lo general furtivos…

«Rentar una habitación por una noche en el Habana Libre te costaba 24 pesos. Las posadas, menos de la mitad… Claro, era la época en que el dinero realmente tenía su valor», me dijo mi padrastro.

Había muchas, según un artículo publicado en el periódico Trabajadores por Gabino Manguela, 60 hacia 1973, y 30 en 1989.

La de los ochenta del pasado siglo ha sido considerada por muchos como la década de las vacas gordas en nuestra Cuba.

De las más mentadas, y que tras el azote del Período Especial fueron destinadas a otros usos, se hallaban la de 11 y 24, en el Vedado; Ayestarán y Pedro Pérez, en el Cerro; la de Reloj Club, o la de la Monumental, esta última para aquellos que tuvieran carro.

No pude acumular experiencia alguna en esos locales. Para cuando desarrollé el gen del amor, las posadas habían sido extintas y reemplazadas por los llamados cuartos de alquiler o habitaciones para desatar el libido e intimar con la novia de turno, si el ambiente en casa se antojaba una carrera de 3 000 metros con obstáculos.

Lo cierto es que diversas variables convergen cuando se radiografía esta cuestión, traída nuevamente a la luz a raíz de la decisión de la Empresa Provincial de Alojamiento de La Habana de rescatar estos inmuebles, con la enclavada en Vento y Santa Catalina como pionera, a partir de septiembre próximo.

Claro, que los meses de julio y agosto, entiéndase verano y vacaciones, se antojan propicios para cortar la cinta de una o varias de estas instalaciones, sobre todo si se tiene en cuenta la «fogosidad» de los cubanos, y la tendencia creciente a iniciarse en materia de relaciones sexuales desde la mediana adolescencia.

Para entender contextos

Las posadas proliferaron justamente en la década de los 70. Desde entonces y hasta la fecha, sin mucha variación, la situación de la vivienda ha sido una de las temáticas más complicadas en nuestra sociedad. Hablamos de dos y hasta tres generaciones como promedio conviviendo en una misma casa. Con esos truenos, poder tener privacidad e intimar con su pareja podía considerarse un privilegio reservado a unos pocos con mejores condiciones bajo su techo.

Los hoteles eran una vía de escape accesible para muchos, por su módico precio y las condiciones que reunían. Como históricamente ha sucedido y en consonancia con su volumen de ingreso, siempre tenía la posibilidad de decantarse entre una y otra variante. Quizás esas opciones permitían que el desenfreno pasional no hubiese proliferado en parques, lugares apartados, recovecos o hasta el muro del Malecón, como sucede por nuestros días.

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Los daños colaterales que se derivaron de la caída del campo socialista para la economía cubana fueron muchos y devastadores, en algunos casos. La apertura a la inversión extranjera y la potenciación del turismo foráneo como uno de los principales renglones, a tono con las bondades de nuestro clima, la seguridad y hospitalidad de nuestro pueblo, además de las ventajosas ofertas en materia de precios, condujeron a una época, desde mediados de los 90 hasta el 2008, en que los hoteles estuvieron vedados para el turismo nacional.

Como válvula alternativa para saciar los deseos y ese fuego pasional surgieron los llamados alquileres por horas. Habitaciones que pueden semejar incluso hasta una suite de un Meliá o Iberostar. Aires acondicionados, camas con extremo confort, minibar, espejos en paredes, techos o ángulos más insospechados para recrear cada instante o punto climático, pulcritud con juegos de sábanas y toallas «de afuera», hasta servicio de catering. Eso sí, el precio inicial, si solo dispone de la habitación por un espacio de tiempo de tres horas, sin ingerir bebida o alimento alguno —casi imposible esto, si de placer real estamos hablando—, es de cinco cuc (pesos convertibles).

Golpe de actualidad

Reza un adagio añejo que el hombre piensa como vive. Ahora bien: si su nivel de ingresos no le permite costearse un cuarto en la llamada franja del romance, comprendida entre el entronque de la Cujae y Fontanar, a ambos lados de la avenida Rancho Boyeros, estaba esperando con ansiedad una noticia como la de la reapertura de las posadas. Incluso debe ya estar haciendo cálculos, lanzando voladores y contando los minutos hasta que se presente el «lejano septiembre».

Hasta entonces, muchos harán subterfugios para continuar satisfaciendo sus deseos más carnales. Otros, en cambio, continuarán demoliendo con sus actos al pudor y otras cuestiones asociadas con ciertos preceptos y normas preestablecidas.

No es secreto que el arte de ligar, o descargar, por estos días se ha diversificado mucho, al punto de no ser exclusivamente los sentimientos los móviles de unas horas de sexo, pasión o romance.

Pensando objetivamente y dando una ojeada al salario o posible capital disponible, estaríamos hablando de una media nacional de 740 pesos hacia el cierre del 2016, muy superior a los 466 con que cerró el 2012. Claro, esto no se puede mirar con un prisma vertical. Por lo general, los sectores poblacionales más necesitados son los que mayor grado de contención o más dolores de cabeza tienen con sus necesidades carnales. Hablamos para los sectores bendecidos que elevan esa media —la industria azucarera (1 246), la explotación de minas y canteras (1 218), la intermediación financiera (1 032) y la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (991)— de un ingreso de 30.83 pesos diarios.

Digamos que tres horas de placer, a medias, si se tiene en cuenta que reducirá su estancia al uso exclusivo de la habitación, para no sobrepasar los cinco cuc, se traducirían en cuatro días de trabajo; eso, si sus ingresos son iguales a la media.

Cuatro días de trabajo, dándose un gustazo y luego soportando, como dice el refrán, más de un trancazo, cuando de satisfacer otras necesidades no menos elementales se trate.

Pero al cuerpo, de vez en vez, hay que darle sus gustos. ¿A qué precio? Aún no están definidas las tarifas para la reapertura de las posadas, o al menos Alfonso Muñoz, director de la Empresa Provincial de Alojamiento de La Habana, no pudo ofrecerlas al colega Gabino Manguela. Los estándares para esta cruzada estatal están bien altos, pues los arrendadores privados conjugan confort, higiene, privacidad y otros servicios de calidad y personalizados.

Pienso en temas que se popularizaron en los 80, como La Habana no aguanta más, de Juan Formell y Los Van Van; en la tensa situación de convivencia imperante en disímiles hogares cubanos; en nuestro temperamento latino; en la creciente tendencia a romper el hielo e iniciarse sexualmente cada vez más temprano; en el Habana Libre, Riviera u Hotel Nacional; en la caída del campo socialista; 24 pesos; cinco cuc mínimo…

Traigo al presente los diálogos con mi padrastro, mis tíos. Viajo en el tiempo y visualizo una posada. Concuerdo con la idea, es necesario ampliarle el espectro de opciones u ofertas a la población, a los sectores de menores ingresos…

Me pregunto cuáles serán las tarifas nuevas a partir de septiembre. No soy de los que cuento los minutos, pero una conclusión es inobjetable: las flechas de Cupido cada vez se encarecen más, como también la posibilidad de satisfacer una necesidad tan carnal como la evolución misma del hombre.

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Comentarios  

 
#13 ILEANA 11-07-2017 14:04
QUE BUENO OJALA Y LLEGUEN PARA QUEDARSE GRACIAS AL QUE TUVO ESA GRANDIOSA IDEA POR MIS HIJOS Y LOS QUE NO LOS SON PARA TODOS LOS QUE NO TIENE PODER ADQUISITIVO PARA EL 5 X 3 Y ACUDEN A ESCALERAS PASILLOS ETC MUCHISIMAS GRACIAS
 
 
#12 Rigo 07-07-2017 13:47
QUE VIVA LAS POSADAS¡¡¡¡ el sexo es una necesidad fisiologica, aunque no sea con la pareja estable, si esta solo o sola y te encontraste a alguien para una canita al aire, bienvenido, ya cada cual por su lado, cual es el problema.
 
 
#11 Lissette DVLH 07-07-2017 11:44
Pues claro que son necesarias, la situacion de la vivienda en Cuba es bastante critica, todo el mundo no tiene casa, hay quien vive con todo un familion abuelos, padres, tios y sobrinos donde seria imposible pensar en la privacidad, ahora, no creo que los precios seran los mismos.
Antiguamente las posadas costaban 5 pesos en MN las 3 primeras horas, si mal no recuerdo, ahora con el aumento de salario y nivel de vida, a sujetarse de la brocha que no me parece serán tan baratas.
Como sea esta bien pensado porque de que hace falta la hace.
PD: Disculpen la ausencia de tildes que no entiendo el teclado.
 
 
#10 lopez 07-07-2017 09:45
sachiel estas en toda pero este tema es muy importante seria bueno que se pensara en ello
 
 
#9 Pereyra 06-07-2017 14:50
Oye siiiii!!!!! hace falta para la salud mental y la estabilidad de las parejas, que no es facil este trance con tu casa llena de generaciones... . y nada de 5 cuc los alquileres. Para darte un gusto, lo que se llama un gusto, por menos de 10 cuc nada. En seco y apurado?? que es eso caballero??
 
 
#8 YADIRA 06-07-2017 14:07
Al FIN ALGUIEN PENSO EN ESE TIPO DE NECESIDAD!!!!!! !!!!
 
 
#7 joseantonio 06-07-2017 13:30
Menos mal que no le pusieron la frasesita esa de "llegaron para quedarse". Es solo un experimento, otro más de tantos que terminaron en un chasco. ¿Donde estarán contratando a los "posaderos"? A ver si cambio de trabajo, por que ese, siempre ha sido un oficio rentable. Díganmelo a mí, que era cliente fijo desde el Hotel Nacional hasta las peores posadas de la Habana, como "El Sierra". Todo dependía del tipo de ligue y del presupuesto. Ahora, es diferente: si tienes presupuesto, hay ligue, sino...
 
 
#6 sachiel 06-07-2017 13:12
Veran las colas, la revendedera de turnos, y demas cosas asociadas, porque señores, de que hace falta, hace muuuuuchaaaaaa faltaaaaa, este tema... al menos se acabaria un poco con la desfachatez y la promiscuidad en vivo.
 
 
#5 joelluis 06-07-2017 12:38
Amigo Agustín lo que fue y ya no es, es como si nunca hubiese sido... En esa época yo era recluta y me pagaban 25 pesos y como no fumaba vendía la cajas de cigarros a peso (CUP) y a parte que iba con novia a esos lugares, pagando gasolina de la moto y dando propina para no hacer cola de 5 pesos (CUP) y me quedaba para comer y tomar cerveza en esos lugares... pero eso es pasado y el agua se lo llevó... jajajajajja, ahora la gracia te cuesta de 5 a 20 cuc... y quedas mal...
 
 
#4 carlosvaradero 06-07-2017 10:06
Es hora que gobierno municipal, provincial, tengan en cuenta las necesidades locales para reabrir las posadas... creo es una necesidad.. muy apesar de los criteros negativos que pudieran existir..
Saludos.!
 

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