domingo, 23 septiembre 2018, 02:11
Domingo, 02 Julio 2017 08:33

Un brindis por el genio a diez años de su viaje a otra dimensión

Escrito por  Paquita Armas Fonseca / Cubasi
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Ariel Terrero, director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y el cantautor Gerardo Alfonso, durante el homenaje a Guillermo Cabrera Ariel Terrero, director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y el cantautor Gerardo Alfonso, durante el homenaje a Guillermo Cabrera

El hueco del Instituto Internacional de Periodismo Jose Martí se llenó en esta mañana del primero de julio de amigos del Genio.

Ese apodo se lo puso Fidel y aunque enrojecía cuando alguien se lo decía, lo disfrutaba, porque venía de nuestro padre, amigo y guía común.

Escribo de Guillermo Cabrera Álvarez  que justamente diez años atrás, al mediodía, en el centro de Cuba, en Guaracabulla, estaba reunido con su tribu de tecleros para que cada uno dijera lo que era central en su vida, cuando cayó al piso y no respiró más.

Esas peñas de Tecla ocurrente, columna que escribía semanalmente para Juventud Rebelde se multiplicaron por el país, había y hay peñas de tecleros, a pesar de que su fundador pasó a otra dimensión desde hace una década.

Por ejemplo, ahí en el Hueco estaba “El cañón” que vino desde Holguín en tren para hablar sobre el Guille y de paso decir la décima que siempre le pedía en los encuentros. Estaba también un joven médico que apenas pudo hablar: dice que aquel hombre le cambió la vida,  por eso le dolieron los brazos de intentar que el corazón de Guille se reanimara. No pudo.

Mi hermana, cardiópata, entonces ingresada y grave aún en el hospital, luego que con un sicólogo al lado, y un cardiólogo al otro, le dije de la muerte de su amigo,  con lágrimas jugando en sus ojos dijo  “Tuvo la muerte que merecía. Entre amigos y haciendo lo que le daba la gana, es la muerte para un hombre bueno como él”.

Quizás si se hubiera cuidado un poquito más, su vida se prolongaría un poco, pero entonces no haríamos estas historias de un flaco que le miró  los ojos a la muerte y la desafió en más de una oportunidad. Por eso coincido en que “hizo lo que le dio la gana” para vivir cada segundo con su singular fuerza existencial.

Thais Estrada, su histórica secretaria estuvo en Guaracabulla y aún no sabe de dónde sacó fuerzas para aquellos trámites.  Otros cuentan que hubo un aguacero colosal y el silencio envolvió al pueblo rural de Villa Clara.

Este sábado Cesar, Juana, Victor Joaquín, Ileana, Katiuska, Arleen, Rosa Miriam, Jesus Arencibia y otro grupo de amigos desgranaron anécdotas de ese periodista que tuvo un poder de convocatoria especial desde que estuviera en la Revista Mella.

De allí pasó a Juventud Rebelde  donde mostró como escribir de historia sin convertir a los héroes en mármol. Fundó y dirigió la Revista Somos Jóvenes donde la sección Mi carta que era perseguida por los adolescentes y jóvenes cubanos.  Las respuestas de Guille no tenían ningún sabor a paternalismo.

Por eso cuando fue promovido a Subdirector del Periódico Granma inauguró su sección Abrecartas  con temas de todo tipo y que siempre tenías respuestas responsables. Creo que las experiencias de Somos Jóvenes y Granma le sirvieron para Tecla ocurrente que fue mucho más que una columna periodística, fue un vehículo especial para unir y llegar a personas diversas de todo el país.

Anti burócrata y anti dogma por excelencia, todas esas vivencias las volcó en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí,  reconstrucción que siguió paso  a paso para luego convertirlo en un centro de superación profesional para periodistas que contó con destacados profesionales del sector de Cuba y otros lugares.

Allí faltaron amigos de diversas épocas, de cuando integró la Asociación de Jóvenes Rebeldes hasta otros que fueron más recientes. Extrañé a Yurina, Carlín, Jacinto, William y otros tantos hombres y mujeres  que estaban en la alforja de sus amigos.

No podía faltar la música y en aquel lugar estaba Gerardo Alfonso que no sólo cantó sino contó anécdotas de su amigo.  Ariel Terrero, el actual director del Instituto, que convocó a ese encuentro no para recordar un aniversario de muerte, sino con el fin de que el Guille siga vivo en cada cuartilla bien escrita, cada debate inteligente y cada pensamiento de defensa de Fidel y su Revolución, terminó como se debía con una modesta celebración. Quizás lo logremos, por allí hoy revoleteaban dos mariposas amarillas, de las que le gustaban a nuestro amigo que viaja en otra galaxia desde el primero de julio del 2007, al mediodía, en el centro de su Cuba que amó desde la pureza y el desinterés más grandes.

Visto 837 veces Modificado por última vez en Lunes, 03 Julio 2017 08:32

Comentarios  

 
#1 rafael echevarria 06-07-2017 11:33
¡una década ya! ¡Dios mío, como pasa el tiempo! ya no soy tan asiduo de la columna, tal ves por que falta la fuente inspiradora o porque ya no es lo mismo, de los artículos que coleccionaba de ese espacio, ya no sé ni donde están y aunque he escrito por e-mail al espacio actual pidiendolos... silencio por respuesta, pero tengo que admitir que por su dulce culpa me converti en adicto crónico de un espacio periodístico, buscaba ese periódico todos los jueves, y eso solo se logra cuando se hacen bien las cosas, ¡gracias Guille!
 

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