martes, 18 septiembre 2018, 15:34
Jueves, 22 Junio 2017 06:00

El verano y sus historias: pies mojados y perros cómodos

Escrito por  Alina M. Lotti / CubaSí
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La situación del transporte público se agudiza en los meses de verano y se hace muy difícil en aquellos trayectos cercanos a las playas y a las costas.

Isabel labora en un círculo social de los antiguamente ubicados en la localidad de Marianao, al oeste de la capital. Reside en la Víbora, por lo que el trayecto en el P-10 (transporte público que inicia su recorrido desde el municipio de Diez de Octubre hasta el Naútico) le lleva más de una hora.

“Hasta hoy todo va bien —conversaba uno de estos días en la propia guagua (ómnibus) con una conocida— pero ahora, cuando empiece la temporada de playa, todo se complica con los borrachos, la bebida, y quienes no saben comportarse. Yo no sé qué me haré para llegar temprano y luego regresar a la casa”.

La historia propició un debate colectivo, pues muchas de las personas que a diario hacen este trayecto ya empiezan a pensar en los meses “más duros” de nuestro verano, cuando una gran parte de la población disfruta de sus vacaciones, incluidos los niños, los adolescentes y los jóvenes.

Sin embargo, aunque en sentido general la gente afronta los avatares de un transporte público deficiente —con sus altas y bajas según días de la semana y horarios determinados— sí es cierto que la situación se torna peor en aquellos lugares próximos a las costas y a las playas.

Semanas atrás (y más de una vez) fui testigo en el propio P-10 de pasajeros a medio vestir, mojados, descalzos, con chancletas sucias de arena. También, por supuesto, mostrando conductas inapropiadas, gritando improperios y malas palabras.

En una ocasión, mientras iba sentada al final de la guagua en uno de los asientos dobles, recibí hasta un pescozón. En realidad estaba destinado a otra persona pero llegó a mí.

De regreso a la anécdota inicial, el cuestionamiento colectivo sobre el tema arrojó más de un planteamiento. Por ejemplo: ¿por qué no se ubican integrantes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en las paradas cabeceras, próximas a las playas?, ¿por qué los choferes (con sus “ayudantes” incluidos) permiten que aborden los ómnibus  pasajeros mal vestidos y con actitudes reprochables a causa de la bebida?, ¿por qué en estos lugares no se refuerza, sobre todo en los horarios de la tarde-noche, la actividad de los inspectores?

Varias son las interrogantes y las situaciones que el pueblo honrado y trabajador afronta en estos meses, cuando el descanso laboral y estudiantil incita a darse un chapuzón.   

Existen actitudes que son tan deleznables como inevitables; sin embargo hay hechos de la vida cotidiana sobre los cuales se pueden ejercer cierto control para así no afectar a las grandes mayorías, entre las cuales casi siempre se encuentran niños.

La indisciplina social campea por su respeto, pero necesita frenos, y en ello mucho pueden incidir las autoridades, por ejemplo las del sector del transporte, al margen de la necesaria actuación del personal de la PNR.

Asientos rotos, paredes con grafitis y dibujos, perros mal ubicados ——tal y como muestra la fotografía que acompaña estas líneas— y personas (sobre todo hombres) que se creen con el derecho de adueñarse de un espacio mayor, son otras de las dificultades que padecemos quienes a diario hacemos uso del transporte público.

Con el verano llega la playa, el calor, el malestar cuando no podemos abordar los ómnibus con rapidez. Entonces se acrecientan los “encontronazos” entre unos y otros pasajeros, lo cual en ocasiones deriva en riñas.

Ahora, cuando julio y agosto todavía no han llegado, estamos a tiempo de velar por todas estas cosas, de tomar las medidas necesarias y de evitar situaciones desagradables que no siempre terminan bien cuando ocurren en contextos colectivos.

Hoy Isabel sufre y no solo me ha puesto a pensar en mi cotidianidad, pues también soy pasajera de este ómnibus, sino en aquellos que desde diversos puntos de la capital (o de otros lugares del país) se trasladan a diario por motivos de trabajo hacia zonas de playas o de costas. Entonces, esperemos los acontecimientos en pleno desarrollo, tal y como dice Walter en su programa habitual de Dossier.

Visto 3421 veces Modificado por última vez en Jueves, 13 Julio 2017 08:24

Comentarios  

 
#8 Elsi 29-06-2017 14:16
cubana100%: Cogerla con los pobres perros, es verdad que no sabes ni lo que dice, a quien se le ocurre que un perro vaya sentado en un asiento de la guagua como se ve en la foto y una persona vaya de pie. es a eso lo que se refiere la periodista.
 
 
#7 akb 29-06-2017 13:32
el problema de los omnibus y sus inconvenientes con las personas de mal comportamiento no se va a terminar nunca pues ya es visto la poca importancia que los organismos que velan por la tranquilidad ciudadana le brindan al caso estan alli pero si se forma lio desaparecen mas rapido que un hobit con anillo, por lo pronto yo no cojo vacaciones sino fuera de LAS VACACIONES pero es igual en cualquier temporada y como no tengo para un todo incluido y no me alcanza ni para una de las antiguas posadas (ahora estan igualitas pero carisimas) tendre que optar por el gran sofa de la habana
 
 
#6 Alguien 28-06-2017 09:44
Hoy por hoy en Cuba no hay quien coja una guagua y no tenga que afrontar con todos esos problemas ya se dirijan a zonas cercanas de la playa o no.. la cuestion es que ya se a perdido el respeto entre la humanidad.. pero como bien dices son errores que podemos arreglar pero como nadie esta para eso seguiremos igual
 
 
#5 cubana100% 23-06-2017 13:43
Todo está muy bien y coincido con su análisis, pero no la vayan ahora a coger con los pobres perros, que los humanos hacen (como bien dice su artículo) muchísimas cosas peores
 
 
#4 REDISAN 23-06-2017 10:08
Coincido plenamente con usted en que el transporte en el verano (y sobre todo para las zonas de Playa)es una odisea, con los borrachos, la indisciplina social y otras actitudes similares....yo viví un tiempo en Guanabo y en esta etapa era un suplicio para ir y virar del trabajo.
Estoy de acuerdo en que se deben poner policias e inspectores en las paradas (sobre todo las cabeceras), pero ¿y despues que la guagua sale de estas, durante el recorrido que hacer?...habría que llenar la guagua de policias y así todo.........el estado gasta millones de pesos comprando ómnibus nuevos y vienen estos indisciplinados y los destruyen. Las leyes deberían ser mas duras de forma tal que se le quiten las ganas de todo.
 
 
#3 ana 23-06-2017 09:35
En este pais la delincuencia a ido ganando espacio y ya tien bastante ganado, la indisciplina social en todos los barrios es cotidiana. Hasta cuando le pediremos al pueblo que enfrente tales hechos?, para nosotros eso no puede convertirse en algo cotidiano mas con lo agresivos que están. Eso es funcion de la policia, ese es su trabajo. Recuerden que nuestra poblacion esta envegecida lo que complica la situacion a la hora de pedirle al publico que los enfrente.
 
 
#2 haydee 22-06-2017 15:06
Son una desgracia para el cubano trabajador estos meses, la verdad es que yo gracias a dios tengo un tansporte proporsionado por la empresa pero cuando se me va o no pasa mamasita por dios.Ojalá y alguien haga algo porque asi no se puede, por que tenemos nosotros que oler a mar y tener arena en nuestros cuerpos sin haber ido a la playa?, por que tenemos que soportar la bulla que traen los desagradables esos en la guagua? yo creo que eso nada mas pasa en este pais.Ademas ya la gente no respeta a nadie ni siquiera a los policias.
 
 
#1 Gigangel 22-06-2017 13:29
Muy bien dicho: ¨La indisciplina social campea por su respeto¨. ¿Pero quien le pone freno? Ojalá fueran loas agentes del orden público, pero ya eso quedó en el olvido. No se como será ¨la carga de los 600¨ este verano para abordar o viajar en algun omnibus que se dirija a la playa, sean las del Este o las del Oeste. Si en la temporada escolar ya se estan viendo las diferentes situaciones de indisciplina social ahí mismo por nuestros barrios. Aqui lo unico que queda es adaptarse a esta vida o vivir envuelto en riñas constantes con los indisciplinados y me parece que ese no es mi trabajo, como muchas personas por acá. Que hay que enfrentarse a estos casos, bien, pero no diariamente y no ser punta de lanza ni el héroe de la comarca. Si la policía no pone orden y control a esto: ¿A donde iremos a parar?
 

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