miércoles, 14 noviembre 2018, 19:25
Viernes, 09 Junio 2017 05:52

MIRAR(NOS): ¿Mar o nieve?

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
Valora este artículo
(7 votos)

En el mar la vida es más sabrosa, me cantaba mi abuela en una época tan remota, que ya no puedo precisar.

¿Será también el verano —que ha comenzado a golpearnos— la estación más propicia para el amor?

Todo el mundo conoce que en nuestro país únicamente se dejan ver verano e invierno, y este último cada vez menos (nadie lo pone en duda) nos hace el favor de visitarnos.

Algunos de los que me leen hoy, ante la interrogante anterior, puede ser que apuesten por las ocasiones en que las temperaturas son más frías. Al menos quien redacta se acuesta y se levanta enroscada sin que mi media naranja (o medio limón) ponga objeciones. No hay morbo en ello. El calor de los cuerpos, aseguran los científicos de la vida, es el mejor abrigo.

Intimidades aparte, la mayoría de los que conozco optan por quedarse más tiempo en la cama, al menos me apunto en esa lista, y no porque las obligaciones puedan esperar por mí.

A lo mejor por aquello de que se quiere más desde la nostalgia, también la mayoría de los que habitamos esta isla preferimos el invierno. Ya les digo, a lo mejor porque no lo tenemos, sobre todo debido a que la inconformidad es parte de lo que somos desde el momento cuando fuimos por primera vez: esto último me lo dijo un amigo ginecólogo. Los niños lloran, me dijo con tono de broma, porque están cómodos allá dentro, porque no quieren enfrentarse a todo lo de afuera.

Muchas veces he soñado con la nieve, no puedo decir que con añoranza, porque el desconocimiento no me permite añorar. Más bien ha sido curiosidad, desmedido deseo incluso de probarla, de entender los secretos de esos montones de blanco. Me encantan las películas donde la nieve se enseñorea de las calles, e incluso embetuna los patios, los autos, el ambiente todo. Pero ese es un invierno del que solo tenemos ideas, pequeñas nociones que no tienen nada que ver con certezas.

¡Claro! La vida tiene aristas, a otros les gusta la playa. Sentir el sol besando la arena, volviendo el camino caliente y el agua también. Alguien que prefería el verano escribió seguramente la canción de mi abuela, pero fue muy absoluto, sin tener en cuenta que hay más posibilidades de que comiencen relaciones en el verano porque en la mayoría de los centros laborales la gente descansa en esas fechas, incluso porque recesan las escuelas. Hay más oportunidades para el sano esparcimiento, y entonces la gente se conoce en los más diversos ámbitos, se conocen y todo lo que viene después. Ustedes saben.

Tendría que buscar precisiones estadísticas. El sabor a sal a lo mejor aumenta los deseos de andar en compañía, y también sería bueno conocer con precisión de reloj suizo cuántas de esas parejas que se conforman en la temporada estival son puro pasatiempo y cuáles (qué porcentaje) llegan a conformar relaciones más sólidas.

Mi relación comenzó en verano, casi en el momento que se despide junio. No tengo augurios, ni buenos ni malos, para exhortar a nadie a que comience una relación en una fecha o en otra. En todo caso, que el amor sea la moda, como dijo el poeta, todos los meses del año. Después de todo, si bien L y yo empezamos a caminar juntos por la vida en el mes de junio, una cosa no lleva a la otra. Conocí a mi hijo en invierno, y lo amo hasta el cielo, como solía decir yo de niña.

P.D.: Claro, ustedes entenderán ahora que el título es una metáfora, una interrogante retórica debido a la ausencia en el verde caimán de la gélida nieve.

Visto 1379 veces Modificado por última vez en Viernes, 09 Junio 2017 14:00


Hay una película cubana muy graciosa, protagonizada por Rosita Fornés, donde con algunos años de antelación su personaje se convierte en una gestora de permutas.

En algún momento indeterminado la gente siente que ha llegado al límite. No confundir con la culminación y/o materialización de un sueño.

Conozco a alguien que hace rato dejó de ser quien había sido. Es decir, se levantó una mañana después de darle vueltas toda la noche y le comunicó a su familia la decisión.

Basta que un soltero encuentre pareja para que le caiga encima un enjambre. No había reparado en semejante realidad...

Ser madre es una de las cosas que más pavor causa sobre la faz de la tierra.

De buenas a primeras me puse a pensar y decidí lanzarles a ustedes la interrogante. ¿Será esto todo? ¿Habrá algo después de esta existencia? ¿Tal vez aquello de la reencarnación, quizás lo que hablan de volver después de la muerte?

Normalmente, la gente anda bastante apresurada. Obvian los buenos modales y el mundo se va haciendo más aburrido cada vez.

En Cuba, ser hijo de padres divorciados no supone ningún problema. La complicación está determinada por factores relacionados con lo interno, con la forma individual de sortear obstáculos vinculados a las emociones.

Un estudio demográfico, bastante reciente, sugiere que más del 45% de las personas que salen de sus hogares lo hace con la resolución de no volver.

No me quedan claros algunos detalles y tampoco vienen al caso, pero imagine, usted que lee, por un segundo la reacción del mundo entero.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar