sábado, 17 noviembre 2018, 10:14
Miércoles, 07 Junio 2017 05:00

Machismo: paradojas de cubanas

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
Valora este artículo
(5 votos)
¡Que la planche él! ¡Que la planche él!

No pocas mujeres cubanas, a pesar de suscribir la igualdad de géneros  y pronunciarse enfáticas contra el machismo, se desdicen en sus acciones y razonamientos cotidianos.

A mi amiga no le van delantales ni batas de casa. Eso de prepararle el baño al marido y zurcirle alguna media con huequito tampoco le ajusta porque ni un botón sabe pegar, tampoco preparar tizanas medicinales.

Diríase que con ella se rompió el molde de tradiciones arcaicas y asfixiantes, esas que por muchos siglos han condenado a las mujeres desde la subjetividad colectiva –que no desde las leyes y la institucionalidad cubanas- a los clásicos roles de género.

Esta cubana sabe, como muchas hoy en día, que ser mujer no es sinónimo de sumisión,  permisividad, quehaceres del hogar y dedicación consagrada y exclusiva a los hijos y al esposo.

Tampoco es esclava de esos esquemas, tan alimentados por las leyes del consumo, de que la mujer ha de ser bella o luchar por serlo. Y para conseguirlo y así ser aplaudida y deseada  por Ellos, no importa  si hay que someterse a las dietas más torturantes, a ropas que dan calor y aprietan, a artilugios postizos que van desde pestañas, uñas, senos y hasta nalgas, hasta incluso llegar a cirugías estéticas.


altEl trabajo por cuenta propia ha sido una de las muchas alternativas que ha ido empoderando a las cubanas.



Resultar  atractiva a la mirada heterosexual continúa siendo un modelo de éxito, pero mi amiga sabe que la belleza, a diferencia de lo que suscribían sus tatarabuelas,  no estriba en la cáscara, aunque esta, sin dudas,  ayuda su poquito.

Pues a esta cubana de su tiempo se le pasmó la sonrisa cuando alguien, en broma, le comentó que el marido llevaba la camisa estrujada.

“Que la planche él”, ripostó tajante de primera y pata; pero a continuación agregó casi como escusa: “Mira que le dije que no se pusiera esa, que después iban a decir que yo no lo atiendo; y ya tú ves, ahí están las críticas…”

La anécdota podía haber quedado al pasar la página, como algo intrascendente. Pero sucede que dos días después,  fue mi amiga la que trajo de vuelta el tema: “Mira, hoy sí vino estiraí’to. Eso es para que no digan que yo”

Su comentario, medio en broma, medio en serio, delataba que se le había quedado bien sentada en la silla turca la situación primera y que, sin dudas, la había hecho sentir culpable aunque públicamente no lo reconociera y se hubiera hecho “la dura”.

Con guitarra y con violín

Viejos saberes aseguran que “una cosa es con guitarra y otra con violín”

Aun cuando exista un discurso oficial y un deber ser donde la igualdad de géneros sea constantemente refrendada, en el día a día de las mujeres y hombres de esta Isla la cosa es distinta.

No porque se hagan oídos sordos a lo discursado  y bien acogido en el ideario popular, sino porque pesan demasiado las herencias patriarcales y antropocéntricas de centenares de años, al punto de tener trampas como esa en la que cayó mi amiga, enemiga  de la plancha.

Y así sucede más a menudo delo que pudiera pensarse.  Lo mismo en la subjetividad del hombre que de la mujer.

Él, aun sabiendo a estas alturas del juego que ser hombre no implica necesariamente ser el  macho de la película, el guapo a todo, el que pone orden y dicta pautas; en la práctica no se perdona cuando siente que se le humedecen los ojos ante una situación conmovedora.

Al sentirse estremecido hasta el tuétano y saberse a punto de la lagrima opta por disimular volviendo el rostro para que no le vean o intentado limpiar del ojo una basurita que nunca cayó.

Precisamente debido a  esa lógica distancia entre lo enunciado como ideal o mejor, y el cotidiano de vida,  es que oportunidades como el Decreto-Ley 234 De la maternidad de la trabajadora, del año 2006, donde que establece una  licencia retribuida a los hombres que necesitan cuidar de sus hijos pequeños, ha tenido en términos numéricos una acogida bien discreta. Hasta el año 2013, solo sumaban 125 los hombres cubanos acogidos a ese beneficio.

Es innegable que la fuerte crisis de los 90 reafirmó viejos patrones en las dinámicas hogareñas cubanas subrayando el papel del hombre como proveedor y el de Ella como cuidadora y encargada de los asuntos domésticos en general, pero desde entonces, y sobre todo con la ampliación del trabajo por cuenta propia, las situaciones han ido variando también en ese orden.

Recuérdese que de los más de 535 mil ciudadanos que ejercían el trabajo por cuenta propia al terminar el 2016, casi la tercera parte, el 32%, eran mujeres,  y ello implica también cierto empoderamiento; por cierto, no solo desde lo económico.

De todas formas, los viejos y nuevos esquemas de pensamiento y comportamiento siguen y seguirán coexistiendo quién sabe hasta cuándo. Se trata de  un panorama descrito por el sexólogo alemán Sigfried Schnabl  como “una contradicción del conocimiento ‘teórico’ de los principios de conducta necesarios y el aferramiento a las exigencias morales heredadas”.



alt
La educación y formación profesional son tantos a favor de la mujer cubana, pero licenciadas, ingenieras y doctoras a veces también son machistas.

La educación podría seguir siendo una posibilidad para seguir cambiando en este sentido: desde la familia, desde la escuela, desde los medios de comunicación… cada quien podría aprender a conocer sus tradiciones para, desde la razón, cambiarlas o consolidarlas convencido del beneficio personal y social que ello pudiera reportar para el presente y lo venidero.

Pero esas transformaciones son lentas, por eso  mi amiga sigue molestándose porque su marido ande con la camisa sin planchar. Aunque aparentemente no le importe e incluso lo verbalice así, en el fondo, el gesto de reconvención de la bisabuela la sigue haciendo sentir culpable.

Visto 2086 veces

Comentarios  

 
#19 Alicia 08-06-2017 14:04
Me horrorizo cuando leo comentarios tan vacíos, sin fundamentos, marcados o influenciados por el puro egoísmo y el total desprecio hacia la condición de mujer. Me duele a la vez saber que estos hombres que se hacen llamar "El planificador", "Cubano al fin", "aaa" y "tony" serán padres o ya lo son y transmitirán esas malas enseñanzas a sus hijos, cuánta probreza de espíritu. Se olvidan que nacieron de una mujer.

Les puedo decir que existimos muchas mujeres que sin perder la feminidad, la dulzura y el detalle somos capaces de llevar adelante un hogar, que somos el todo para nuestros hijos y aun para nuestros familiares. Y, sí, somos capaces de chapear, cargar materiales de construcción, cambiar un bombillo, o simplemente pedir ayuda porque no es una vergüenza hacerlo si no podemos resolver un problema. Pero lo que no somos ni seremos es esclavas de otra persona, eso quedó en el pasado y el que piense de otra forma lo respeto, pero JAMÁS podré estar de acuerdo. Y una cosita más Tony, por favor, todas las mujeres no somos unas materialistas, no generalice por favor.

Gracias a "El Isabelino", "Armando17" por sus comentarios en nuestra defensa, pero es válido aclarar que no es apoyar, ni ayudar, es COMPARTIR los deberes que son innumerables. Bravo por ti JavierNd, estoy segura que encontrarás la persona justa para ti.

A mis hijos los educo para que sean hombres independientes y sobre todo que sepan valorar a las demás personas sea cual sea su condición.
 
 
#18 El planificador 08-06-2017 09:34
Una buena y novedosa forma de imcrementarle el trabajo al hombre en la casa, porque si no esta de acuerdo es machista, para mi criterio debe existir un balance, un equilibrio para obtener un fin común entre todos en la familia.Porque existen una cantidad de tareas que una mujer no hace, pero ninguna de ellas se pone brava para hacerlas, ni por su mente le pasa para dividirlas con su pareja, sin embargo las de ellas si hay que compartirlas... .
 
 
#17 Crash 08-06-2017 07:17
Cito: "Pues a esta cubana de su tiempo se le pasmó la sonrisa cuando alguien, en broma, le comentó que el marido llevaba la camisa estrujada." Que le importa a la gente como el lleve la camisa, ven que la gente es metida en lo que no le importa.
 
 
#16 Maribel 07-06-2017 16:09
El machismo es una problemática que afecta hasta las relaciones afectivas entre amigos, no es concebible que con el desarrollo alcanzado tengamos la obligación de llegar a nuestros hogares a servir a nuestros esposos, pienso que cuando hay amor, hay comprensión y entonces debe formar parte al no machismo
 
 
#15 Javier Nd 07-06-2017 13:55
Mis padres van a cumplir 60 años de casados y desde que tengo uso de razon recuerdo a mi padre haciendo cosas en la casa como cocinar o lavar y siempre ayudadndo a mi madre, pues los dos trabajaban hoy son dos ancianos y continuan ayudandose mutuamente pues viven solos y el viejo no deja que nadie le haga nada a la vieja cuando ella esta enferma en fin para mi han sido ejemplo de como debe de convivir una pareja y repito cumpliran el proximo 22 de julio 60 años casado he tratado de parecerme a él pero otras cosas no me han permitido llevar mis matrimonio mucho más de 10 años
 
 
#14 aaa 07-06-2017 12:20
Me dijo que no
 
 
#13 susy 07-06-2017 11:52
#1 Crash, es bueno que los dos trabajen en función de ayudar a la familia, pero cada hogar es un mundo. Conozco a un padre que se acogió a licencia porque su salario era inferior al de la esposa y ambos quedaron satisfechos. Ella era quien trabaja en la calle y el en la casa. Ambos se sienten felices porque en su caso, era la mejor solución. Incluso, ella dice que el atiende mejor a la criatura que ella misma. Entonces, no todos tienen que seguir el mismo patrón. Lo bueno es que cada pareja puede decidir cómo dividirse los roles hogareños.
 
 
#12 dai 07-06-2017 11:49
aaa, mi abuela chapeó el patio de la casas muchas veces porque tenía más ánimo y fuerza que mi abuelo. Mi madre cargó cemento y ladrillos en la construción de su casa, sin quejarse ni recurrir a la ayuda de un hombre. Las dos se caracterizaron siempre por ser hermosas y delicadas en el momento correcto y fuertes cuando hacia falta. Quizás a tu mujer le interese más chapear un día (que hasta yo lo he hecho y no soy ninguna heroína) a cocinar, QUE ES MUCHO PEOR porque no es solo una vez a la semana, sino todos los días y tres veces para colmo
 
 
#11 tony 07-06-2017 11:34
El día que el cubano- hombre apruebe la idea que su camisa la pudo planchar él porque los derechos de igualdad de género justifican que su mujer no sienta vergüenza por la ropa estrujada que viste su marido, mira mejor……. Ni hablar. Háganles caso, que nos van a tragar. Son las perlas del edén, unas filtro. Pero si a todas las queremos por sobre todas las mujeres del mundo , Por qué no me planchas la camisa cubana linda, mi china? Mujeeeereeeesss sss. No te me pongas bravita, anda vístete que te voy a llevar a que te compres los zapatos que me pediste, A ver un besito…. ¡! Que riquito ¡!!! Dale vístete que nos cierran la tienda.
 
 
#10 lucy 07-06-2017 10:54
bueno en mi caso ambos trabajamos y cuando mi marido descansa el lo hace todo, sin ningun tipo de problema, pero eso esta en que tienen que ser uno solo y pensar en ambos, porque la mujer hace al hombre y el hombre a la mujer, yo sola no me canso el tambien, y de esta manera no tiene porque haber machismo.
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar