lunes, 10 diciembre 2018, 01:10
Domingo, 07 Mayo 2017 06:25

Siria: El nunca acabar

Escrito por  Arnaldo Musa/ Especial para Cubasí
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Estados Unidos no deja de ensayar nuevas formas para derrocar al gobierno sirio, y con ello eliminar un sólido aliado de Irán y colocar a Rusia vulnerable al terrorismo


Rusia acaba de proponer la división de Siria en cuatro zonas para hacer más asequible el proceso para llegar a la paz, cuestión que recibió el respaldo de Damasco, pero aún no de Estados Unidos, la nación promotora de una agresión que ya dura más de seis años, con resultados terribles para la vida y la infraestructura de la única nación árabe que ha tenido consecuentes gobiernos antiimperialistas y antisionistas, y defendido al pueblo palestino.

No hace mucho pensamos que la exitosa combinación del ejército sirio con la ayuda militar, legal y solidaria rusa podrían  derrotar definitivamente a las entidades terroristas respaldadas bajo la mesa por el imperialismo  -As Nusra, al Qaeda y el Daesh (Estado  Islámico), entre otras -, pero la intervención militar de Estados Unidos mediante una coalición aérea que asesina civiles y no a terroristas, y el despliegue de tropas, tanques y misiles a lo largo de la frontera de Turquía boicotean conversaciones por las cuales se pudiera llegar a un acuerdo político, la única vía en este momento.

Para que se comprenda cual ha sido la tónica de esa desinformación, recordemos que desde antes de que la inteligencia occidental e israelí y la reacción interna desatara el conflicto en el 2011, ya los mayoritarios medios de comunicación norteamericanos presentaban éxitos en la denigración de la figura del presidente Bashar al Assad.

El 3 de febrero de 2012, el presidente Barack Obama condenó a Al Assad por su “desdén por la vida y la dignidad humana" y proclamó: "Los sufridos ciudadanos sirios deben saber: Estamos con ustedes y el régimen de Assad debe terminar". La secretaria de Estado Hillary Clinton denunció a Assad como un "criminal de guerra". También  hubo llamados de fuerzas prominentes para una intervención militar de Estados Unidos, “para detener la masacre” y “permitir al pueblo sirio que determine su propio destino”.

Tales palabras humanitarias eran una falsedad, y poco después los propios alabarderos occidentales dejaron claro que sus maniobras y maquinaciones tenían por objeto aprovecharse de una acción golpista planificada por el Imperio para librarse de un régimen problemático y fortalecer la posición de Israel y el control general del imperialismo de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Si en un principio la acción reaccionaria tenía como objetivo fundamental anular a un aliado de Irán, la cuestión se decantó luego por Rusia, cuando intervino decisivamente para frenar al Estado Islámico y apoyar al ejército sirio y coadyuvar a sus sucesivas y reconocidas victorias.
"Irán ve al gobierno sirio como el frente de línea de defensa contra Estados Unidos e Israel", informó Foreign Affairs. "Por lo que Irán no repara en ningún gasto para ayudar a su aliado…", acota Geneive Abdo.

Lo cierto es que EE.UU. no pudo predecir la intervención de Rusia, olvidándose quien estaba al frente de la nación eslava, Vladimir Putin, quien respondió a una petición del gobierno de Al Assad.

Empero, esto no cambió el concepto sobre Teherán, como lo demostró Danielle Pletka, del American Enterprise Institute, un centro de estudios de la derecha, al explicar algo de la lógica imperialista: "Siria es el punto vulnerable de Irán, el aliado más importante de Teherán, un conducto para armas y dinero para los terroristas. …Una confluencia única del propósito moral estadounidense y del interés estratégico de Estados Unidos aboga por una intervención en Siria. Ya es hora de empezar a armar al Ejército Libre de Siria"

O sea, llama terroristas a quienes no lo son y arma a los que son.

Las fuerzas islámicas como Hamas en Palestina y Hezbolá en el Líbano, aquellas que Pletka califica de "terroristas", y en especial la República Islámica de Irán, se enfrenten fuertemente con los de Estados Unidos y de Israel en la región. Estas fuerzas islámicas se han fortalecido durante las últimas décadas, debido a la revolución iraní de 1979 y el subsecuente apoyo Teherán, pero más fundamentalmente por cómo las criminales agresiones de Estados Unidos y de Israel sobre el pueblo en la región.

Cierto, ello ha creado un caldo de cultivo para el fundamentalismo islámico, pero la versión terrorista fue creado por una inteligencia occidental y sionista, con jefes que tienen bajo su mando a elementos que ignoran lo anterior y se inmolan por las peores causas,
Y es porque el odio es ciego, y hace interminable una guerra que la diplomacia y las buenas intenciones políticas pudieran acabar.

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