jueves, 21 junio 2018, 17:43
Viernes, 05 Mayo 2017 11:33

ARCHIVOS PARLANCHINES Papa Boza: el "Gordito de la Sandunga"

Escrito por  Orlando Carrió/Especial para CubaSí
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Verdadera revelación del anticristo, Gilberto Boza, alias Papa Boza, es blanco, de mediana estatura y muy gordo, de unas cuatrocientas libras.




Verdadera revelación del anticristo, Gilberto Boza, alias Papa Boza, es blanco, de mediana estatura y muy gordo, de unas cuatrocientas libras. Según la picardía popular, puede echarse a toda Matanzas sobre sus espaldas en solo un rato y es cierto. Donde él llega suena la trompeta, se forma la conga, estalla el cuchicheo bullanguero y aparece el traguito de «guachipupa». Por ello, no resulta extraño que sus familiares, amigos y un puñado de románticos me hayan abierto sus puertas no hace muchos años para hacer posible un acercamiento biográfico, que se alcanza, al final, a golpe de bajar y subir muchas lomas.

Héctor Lázaro Aguirre Hernández, mi primer entrevistado, uno de sus amigos en el Centro Provincial de la Música y especialista en espectáculos, hace hincapié en el origen parrandero de su simpático sobrenombre:

«¿Por qué Papa Boza?  Es sencillo. Cuando él llegaba a cualquier lugar su saludo era:

-Oye, papa… ven acá, me hace falta…
 
-Oye, papa, dime, a qué hora es esto…

Continuamente, usaba la voz papa, y como era el papá de los Boza, empezaron a llamarlo Papa Boza. Siempre tenía un chiste a flor de labios.  La gente lo cogía para el trajín. Era muy querido en los bares, en los lugares donde vendían viandas, en las cafeterías, en todas partes donde hubiera posibilidad de armar escándalos».

El Papa nace en Matanzas, en 1919, en el seno de una familia humilde que a duras penas sobrevive en la calle Embarcadero. Sus padres, Elisa de la Torre y Ramón Boza, crían a veinte hijos a quienes tratan, por todos los medios, de encontrarles un destino a costa de lo que sea. Ya adulto, se muda, primero, para la calle Espíritu Santo, en el barrio de Pueblo Nuevo y, más adelante, para un apartamento en el Paseo Martí. Allí, vive con Monga y sus hijos Gilbertico, coreógrafo y director artístico y Jesusito (Chucho), militar, los cuales le dan varios nietos (uno de ellos crea una historieta con su abuelo como superhéroe).

Su primer protagonismo tiene como telón de fondo la música campesina. Bonifacio Menéndez Quesada, poeta repentista con un carácter volcánico y activa militancia en los CDR, me indica:

«A él lo conozco desde niño. Era muy notorio, personas que nunca lo habían visto ya sabían de Papa Boza. Se unió a mí en 1961 cuando formé el grupo Cuba Nueva, el primero del género campesino en la provincia de Matanzas. También estuvimos juntos en Guardarraya Libertaria y Serenata Yumurina.
Estaba evaluado como músico profesional; tocaba el güiroy bailaba el zapateo, «a su manera», junto a una compañera de la agrupación. Su gordura y sus movimientos encantaban al público. A veces, hasta cantaba décimas muy simpáticas aprendidas de memoria.

«Estuvimos en actividades en Matanzas y en Cuba entera. En el campo, en los bateyes, andaba de arriba para abajo montando carretas y camiones, como si estuviera delgadito. En Radio Matanzas, Radio Tiempo y Radio 26 hicimos grabaciones y, a menudo, participamos en los programas «Palmas y Cañas» y «Meridiano campesino», ambos de la televisión nacional. Jamás hubo problemas con él, ni de borracheras ni de mujeres. No faltaba nunca, siempre fue muy cumplidor.
 
«Era el cubano perfecto: comprensivo, amistoso, jaranero, jodedor, bullicioso, le agradaba dar la palmadita en el hombro. ¡Abría la boca y hacía reír, bueno, en realidad, la gente se destornillaba de risa con él! Le decíamos el “Gordito de la Sandunga”. Fue una gran figura del arte en general».

A fin de cuentas, el Papa arrastra un anecdotario tan extendido como el polvo de los tiempos secos. Aguirre Hernández, incansable conversador, prosigue:

«En los carnavales siempre salía a la calle a fin de bailar con las comparsas y carrozas. Se paraba y movía la barriga: era un suceso. ¡Ah!... tenía, además, un grupo de tumbas y trompetas y se iba al estadio a animar al equipo de Henequeneros. ¡Imagínate el escándalo cuando los matanceros bateaban un jonrón! Su hijo, Gilbertico Boza, fundó un grupo de mozambique, allá por los setenta, y él se lució de lo lindo con el nuevo ritmo. Un 1 de mayo de la década del ochenta salimos a la calle varios empleados del sindicato de la Cultura para satirizar, un poco, a los politicastros de la neorrepública. Él hacía de senador y yo le pedía las cenizas del tabaco. Se rio de mí a su gusto. Dentro de su excentricidad, tiene valores, la historia cultural de la provincia le debe mucho».

A Reinaldo González Villalonga, periodista-fundador de Girón lo tuve que corretear por toda la ciudad hasta que lo atrapé en la puerta del periódico provincial:

«En la zafra de 1970 Matanzas tenía el compromiso de producir un millón de toneladas de azúcar. Esta meta se unió al deseo de triunfo en el béisbol. Así, surgió la consigna: “Matanzas a millón, Henequeneros campeón”. Al final, para alegría del pueblo, se lograron los dos objetivos. Entonces, aparecieron el famoso Papa Boza y su pachanga.  Recuerdo haberlo visto en una calle, por la zona de la playa, arrollando con su comparsa; tenía una caña en la mano y sus gestos y movimientos «danzarios» imitaban a un machetero en plena faena. Igualmente, repetía un estribillo que también hacía alusión al triunfo en la pelota. Sudaba a mares. Tenía una energía y un carisma tremendos».

Pocos saben que detrás de este hombre-espectáculo hay un Papa no tan conocido: el de la magia. Según Eneida Ernestina Boza de la Torre, su hermana menor, los vínculos del «gordo» con el esoterismo surgen en su adolescencia y se acrecientan tras su viaje a La Florida. Allí, sus hermanas le preparan una caja de utilería y un traje de payaso con el cual en lo adelante lanza malabares, manipula pelotas saltarinas, desaparece pesetas y hace mil trucos más destinados a los pequeños del barrio.

«Lo suyo eran las “maromacas”. No tenía comparación, no sabía lo que era tener un día malo o amargado -insiste Eneida Ernestina-, vivía de las ocurrencias y cuentos. ¡Ah!... y andaba mucho con traje, era un figurón a quien le gustaba presumir.

No se cuidó para bajar de peso, a pesar de sus problemas de presión. Me decía: “Ésta es mi gracia”. Una vez el médico le recomendó un desayuno especial con jugo de naranja o, simplemente, con dos o tres naranjas.  Él, al parecer, no entendió bien. Cuando fue a ver de nuevo al especialista este le comentó:

-Papa… no has perdido ni una onza... ¿no estás haciendo la dieta?

-Sí… yo estoy comiendo naranjas.

-¿Cuántas?

-Bueno, a diario me como medio saco... lo compro en la plaza.

Se fracturó la cadera, y aunque salió bien, no pudo caminar más, pues tenía artrosis generalizada. Estuvo ocho meses en un sillón. Murió en el hospital de Versalles en 1998.  Su «bandita» no pudo venir al velorio; ese día llovió a cántaros y no se le pudo hacer un verdadero reconocimiento. Es una pena».

Cuando en 2007 busqué en Matanzas algún escrito sobre Papa Boza no encontré ninguna evidencia que fuera más allá de las despistadas caras de los archiveros y bibliotecarios. El Historiador del lugar, lleno de reuniones y compromisos patrióticos, me dio pocas esperanzas y, para colmo, uno de los parientes más cercanos del juglar me preguntó con la perpetuidad y majestad de sus incontables canas: «¿Y yo soy hermana de Papa Boza?». Ello merece una reflexión. El criollo ambulante, incansable, alardoso, gritón y bochinchero se está muriendo en estos tiempos tan doctrinarios y con tantas influencias foráneas. Vale la pena, por lo tanto, conservar el recuerdo de los grandes actores del «género».

Visto 1260 veces Modificado por última vez en Viernes, 05 Mayo 2017 22:27

Comentarios  

 
#9 Marian 10-05-2017 11:11
Soy sobrina nieta de Papá Boza y me siento muy contenta por encontrar este maravilloso artículo sobre una figura importante de la vida cultural de Matanzas y por qué no, de Cuba. Recuerdo los carnavales de Matanzas cuando era pequeña y lo que me viene a la mente es mi tío Papá Boza en la carroza lanzándo serpentinas a los niños, así como de visita en casa de mis abuelos. Recuerdo que mi abuela Ofelia Boza, su hermana, mi mamá y mi tío conversaban con mucho cariño con él. Fue muy querido no solo por el pueblo matancero sinó también por su familia. Fue un incansable trabajador de la cultura, revolucionario y buen padre.
 
 
#8 ANGEL 09-05-2017 08:25
Ahora entiendo porqué Armando Calderón en "La Comedia silente" decía,Barrilito , Barrilón, Barrilote y Papá Boza cuando aparecían cuatro gorditos en pantalla. Gracias por este bonito artículo
 
 
#7 Delio G. Orozco 08-05-2017 16:55
Orlando Carrió:

Gracias a su artículo ahora entiendo por qué a algunos amigos pasados de peso, en mi infancia, le decíamos "papabosa"; y vea Ud., vivo en el saliente cubano, exactamente en Manzanillo. Hasta estos predios llegó la influencia del matancero Gilberto Boza.
 
 
#6 Jorge el curioso 08-05-2017 13:47
Soy de la habana y recuerdo a este hombre de algunos carnavales ,de alguna celebracion ..pero me suena mas papa goza.... llamaba la atencion su gordura ..no se me olvida.. era un contraste muy marcado... de alguna forma es de esas figuras como el Caballero de Paris... rescatemosle.
 
 
#5 yohandra 08-05-2017 09:47
Muchas gracias por hacer pública a una figura tan querida de Matanzas. Lo trajo a mi memoria vestido de guayabera en la carroza campesina de unos carnavales, allá por los 80, repartiendo serpentinas y sonrisas.
 
 
#4 Mirtha Rodríguez 06-05-2017 13:13
¡¡¡¡Qué alegría encontrar este artículo!!!!
Mis padres fueron amigos de su hermana Estrella, que vivió en la calle Buen Viaje, casi esquina a San Cristóbal y más tarde, en San Fernando entre San Ambrosio y San Ignacio, Pueblo Nuevo, hasta que emigró a Estados Unidos con su familia.
Papá Boza fue todo un personaje de las fiestas carnavalescas matanceras y merece ser recordado.

Muchas gracias
 
 
#3 Boris 06-05-2017 07:18
Siendo niño, en unos carnavales de mi natal Jagüey Grande, conocí a Papa Boza (todos le decíamos Papa ¨Goza¨). Todavía tengo esa imagen fija en la memoria de aquel hombre parado en uno de los (extintos) balcones del (extinto) Hotel 9 de Mayo y mucha, mucha gente gozando (¿o ¨bozando¨?) con su baile y sus jodederas. Gracias a CubaSí por traerme esos recuerdos nuevamente.
 
 
#2 lazarito 05-05-2017 15:44
Tributo a esta figura matancera, el papa, los niños le gritábamos en los carnavales, era una figura siempre esperada, lo encontrábamos siempre animando actividades y en cumpleaños, sabíamos cuando comenzaba a actuar pero no cuando terminaba. Ponía la fiesta de verdad caliente y organizaba a los niños de modo fantástico. Siempre se le podía ver rodeado de amigos y cuando algún niño lo saludaba en cualquier circunstancia el saludo era respondido incluso con algún truquito de magia, siempre estaba de buen humor. El papa es parte de la rica historia cultural del pueblo que se vive día a día y en pocas ocasiones se escribe.
 
 
#1 rafael echevarria 05-05-2017 14:00
periodista permítame felicitarle por tan loable labor de dar a conocer a todos aquellos personas que tal vez no tuvieron la fama tan esperada o que pasaron al olvido como casi siempre, pero que sin embargo tuvieron una importante labor en cualquier esfera de nuestro país, me siento agradecido por tal grande labor y que le lleva un gran trabajo investigativo, este es tercer articulo que leo suyo y voy a seguir su trabajo, ¡felicidades!
 

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