lunes, 09 diciembre 2019, 01:57
Viernes, 28 Abril 2017 07:21

“Populares” enjaulados: No es un partido, es una banda

Escrito por  Arnaldo Musa / CubaSí
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Mariano Rajoy quiere hacer creer que lo que pasa en su partido es algo normal. para quienes piensan como él y dominan en España



Recordemos como tras un año sin gobierno en España, por no tener la mayoría quienes aspiraban a ocuparlo, el hoy presidente Mariano Rajoy y su Partido Popular (PP) lograron la aquiescencia al respecto de los “socialistas”, es decir, el Partido Social Obrero Español (PSOE ) y el visto bueno del también derechista Ciudadanos.

Pues ya hoy, ante tantos escándalos que han seguido envolviendo a los “populares”, ex secretarios del PSOE se han disculpado ante el pueblo por haber cometido tal error, exceptuando a “Felipón” González, Rodríguez Zapatero y Rubalcaba, en tanto Ciudadanos mostro su pesar por haber caído de nuevo el PP en la corrupción, e Izquierda Unida y Podemos  expresaron su repudio en masivas movilizaciones ante la sede del PP y otros lugares de Madrid.

Lo increíble de todo esto es que Rajoy, de gira por varios países, eludió preguntas al respecto, dijo que era “normal” que fuera llamado a declarar ante los tribunales contra miembros de su partido y que lo que más le interesaba era que España se convirtiera en un buen socio de inversión, aspirando al segundo lugar en ese aspecto en Brasil, donde se halló a sus anchas en las conversaciones con su colega golpista Michel Temer.  

Sobre el 'caso Lezo', en el que fue acusado un hermano de ese Ministro por prevaricación y tráfico de influencias en la adjudicación de un contrato de Cámaras de Comercio, el mandatario trató de justificarse con la afirmación de que “el que la hace la paga, pero no se puede generalizar"-

Pero mientras declaraba esto y se desplazaba  por el exterior, dentro de España surgía un nuevo caso de corrupción, denominado Gurtel, a resultas del cual ya Rajoy fue citado por la Audiencia Nacional, se detuvo a Ignacio González –figura de peso en el PP- y dimitió por tercera vez la concejal del Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre –una abanderada de la “gusanera” de origen cubano-, luego del arresto del susodicho, uno de sus hombres de confianza.
Aguirre trató de “limpiarse” en la cuestión, al decir que "me siento engañada y traicionada", luego de haber estado acompañada por González como colaborador desde el 2003.

Este binomio tomó Madrid mediante unas elecciones donde el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) estuvo renuente a votar al candidato propuesto y forzaron así la convocatoria de unos nuevos comicios, de los que Aguirre salió victoriosa, aprovechando la debilidad opositora, al tiempo que eludía acusaciones sobre irregularidades que cometió en el Canal de Isabel II.

En realidad, suman más de 40 funcionarios gubernamentales detenidos bajo la acusación de fraude, entre otras, siendo la más reciente la delegada del gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, luego de que fueran arrestados 14 cargos públicos por una ilegal operación en MercaMadrid.

INCENDIO QUE QUEMA

Caso Lezo. Caso Púnica. Caso Gurtel. Caso Taula. Caso Bárcenas... Cada nuevo escándalo relacionado con la corrupción provoca un incendio que quema aún más la imagen del PP, erosiona su potencial electoral y silencia el discurso del Ejecutivo sobre la recuperación económica.

Ello preocupa a la derecha, y uno der sus voceros, el diario El País, ha tratado de promover una imagen de preocupación de “serios” dirigentes “populares” acerca de lo que debe hacer la agrupación para romper con esa etapa marcada por la corrupción y abrir un nuevo capítulo.

Pero El País no menciona que esto no es nuevo, sino otra erupción corruptiva que vuelve a sepultar la imagen presidencial de Rajoy.

En un alarde léxico de hipocresía, Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas e integrante del Comité de Dirección Nacional del PP, desbarra con lo que llama discursos populistas de los movimientos de oposición sobre “la quiebra de la confianza de la sociedad española en su sistema político… Por ello, es imprescindible que demostremos ejemplaridad y contundencia a la hora de destapar, condenar y apartar de nuestras siglas a personas implicadas en casos de corrupción.

“El PP ha logrado conjugar en sus nuevos estatutos mecanismos contundentes contra la corrupción respetando, eso sí, el principio constitucional de la presunción de inocencia”, argumenta. “Desde el Gobierno hemos impulsando el plan más ambicioso, completo y eficaz en la lucha contra la corrupción. Nuestro objetivo es dedicar los máximos esfuerzos a combatirla en el presente para que acabe siendo cosa del pasado”.

Pero aunque diga lo contrario, ante la corrupción de tantos años y de tantos gobiernos del PP, recordando principalmente a José María Aznar y a la anterior etapa de Rajoy, comenzada en el 2011, lo que llaman justicia ha sido inoperante y no funciona en España, destacándose una impunidad que solo es “violada” para ocultar hechos más deleznables.

En lo que sí tiene razón es que la dilación en la resolución de los procedimientos judiciales crea un goteo informativo que desgasta a los partidos y deteriora, muchas veces, la confianza de los ciudadanos,

Y aunque se asegura que los dirigentes del PP están firmemente unidos alrededor de la figura de Rajoy, hay ex cargos públicos con una visión crítica de las decisiones del líder, en espera de respuestas que no llegan, porque no lo puede haber en una organización donde la corrupción es endémica, que más que un partido, es una banda.

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