jueves, 13 diciembre 2018, 03:37
Viernes, 07 Abril 2017 07:19

EE.UU. no admite derrota en Siria

Escrito por  Arnaldo Musa / CubaSí
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El ataque misilístico a una base aérea siria estuvo calculado y no fue solo obra de una acción desesperada ni unipersonal de Trump

Con el apoyo de sus aliados y la prensa a su servicio para tratar de justificar la agresión, dos naves de guerra norteamericanas lanzaron desde el Mediterráneo 59 cruceros Tomahawk contra la base aérea de Shairat, en la provincia de Homs, con lo cual Estados Unidos vuelve a poner al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial en su afán por desmembrar a Siria.

El bochornoso y cruel hecho fue aplaudido por los “terroristas buenos”, esa oposición armada que pidió que se siguieran repitiendo los ataques para facilitarles su labor, en tanto periódicos controlados por el Imperio, como The Herald, de Miami, trataban de hacer creer que la acción estuvo motivado por un ataque con armas químicas del ejército sirio contra la población civil, cuando se conoce y se comprobó internacionalmente que el cuerpo no posee ese tipo de armamento prohibido y EE.UU. y su principal alado en la zona, Israel sí lo suministran a los terroristas.

Aún más inyectada en sangre su rojiza faz, Trump pidió “sabiduría”,  cuando se juzgue la criminal y traicionera acción estadounidense, que pone en peligro a la humanidad, mientras Rusia llamó a una reunión urgente del Consejo de Seguridad.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, interpretó el ataque de Estados Unidos como una agresión a un Estado soberano, en violación de las normas del derecho internacional y, encima, bajo un pretexto inventado. "Obviar por completo que las armas químicas son utilizadas por los terroristas, en opinión de Putin, no hace sino agravar la situación en grado considerable”, e indicó que “los ataques de EE.UU. a Siria es un intento de desviar la atención de la comunidad internacional de las numerosas víctimas civiles en Iraq", nación envuelta en caos desde la invasión de las fuerzas militares estadounidenses.

Como apunté no hace mucho en este portal, pienso que desde la Crisis de Octubre, en 1962, el mundo no ha estado tanto en peligro de una Tercera Guerra Mundial como ahora, teniendo como escenario inicial el Medio Oriente, específicamente Siria, donde Estados Unidos no quiere aceptar la derrota de sus “terroristas buenos”, ya comenzó a enviar aviones y unidades de combate a la zona y no tiene como explicar que en más de dos años su “coalición” de 60 países no hayan podido hacer ni la centésima parte de lo que ha logrado en un año la solidaridad consecuente de una Rusia que subraya su compromiso con el apoyo pedido por el gobierno legal de Bashar al Assad.

Recordemos que no es la primera vez que EE.UU. ataca a una base militar siria, y que pese a esto y a la masiva entrega de armas a “sus rebeldes”, el ejército del país árabe ha seguido avanzando y liberando zonas que estuvieron ocupadas por los terroristas, aprovechando el apoyo ruso.

Ante el retroceso opositor, que permitiría una posibilidad de arreglo político al conflicto desatado por agentes del imperialismo hace cinco años, con más de 300 000 muertos y millones de desplazados y refugiados, Estados Unidos no quiere aceptar su retirada del lugar, y lleva su tozudez al peligro de una confrontación con Rusia, que, independientemente de la actual agresión, con misiles lanzados desde el Mediterráneo, ha mantenido una política firme, consciente de que posee una posición justa verdad y que solo la voracidad imperial impide la llegada de la ansiada y necesaria paz.

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