martes, 18 diciembre 2018, 06:23
Jueves, 06 Abril 2017 06:37

Ballet Nacional de Cuba retomará obra de coreógrafa belga-colombiana

Escrito por  Prensa Latina
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La obra Oscurio volverá a la escena del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso los próximos días 14, 15 y 16 de abril, para inaugurar el festejo de los 180 años de fundada la institución.

La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba (BNC) Viengsay Valdés agradeció a la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López Ochoa el aprovechamiento de su personalidad, histrionismo y fortaleza técnica dentro de la obra Oscurio.

La pieza estrenada en el pasado Festival Internacional de Ballet realizado aquí volverá a la escena del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso los próximos días 14, 15 y 16 de abril, para inaugurar el festejo de los 180 años de fundada la institución.

El programa de las funciones incluye otras dos obras ejecutadas por primera vez en Cuba durante el evento internacional como Invierno, de la coreógrafa local Ely Regina Hernández, y Cygne, del argentino Daniel Proietto, bailarín invitado y coreógrafo del Ballet Nacional de Noruega.

De una línea más clásica se repondrá Un concierto en blanco y negro, del puertorriqueño José Parés, quien trabajó muchos años como bailarín y coreógrafo en el BNC.

Por la impresión que causaron en el festival y la fabulosa acogida del público, Oscurio, Invierno y Cygne fueron incluidas en el Libro de Honor del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

En intercambio con Prensa Latina, Valdés consideró un privilegio haber sido elegida por López Ochoa como protagonista de las dos piezas que ha montado a la compañía, primero Celeste y la más reciente Oscurio, con música de Raime y Michael Gordon y un efectivo diseño de luces de Michael Mazzola.

Mi personalidad, la fortaleza técnica, el histrionismo, la fuerza, el magnetismo en escena, eso creo que fue el material de trabajo de la coreógrafa para elaborar esta pieza compleja, con un trabajo de pareja difícil porque requiere mucha coordinación entre el peso del bailarín y la bailarina, comentó.

A criterio de la artista, Oscurio rompe con el academicismo habitual de la compañía, adaptada a interpretar los grandes clásicos, e incita a un joven cuerpo de baile a moverse de una manera más libre, con otro espíritu, palpable en las elongaciones, en posiciones fuera de eje, giros algo más rebuscados.

Tuve que encontrar la manera de incorporarlo a mi baile y ya me sale natural, además me aportó muchísimo porque he logrado en otros trabajos también sentir esa libertad, confesó.

Para ella, que hace justo 20 años debutó en el doble papel protagónico de El lago de los cisnes y posee una trayectoria profesional de prestigio avalado en el mundo, Oscurio se aproxima más al cisne negro que al blanco.

Yo -única mujer vestida de negro- termino con un aleteo poderoso al final, con todos los cisnes blancos sometidos, dominados por mí, eso indica un predominio de lo oscuro, de la negatividad, de la muerte, la obra tiene muchos símbolos, aseguró la primera bailarina, gustosa de interpretar piezas con sentidos y significados.

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