miércoles, 23 octubre 2019, 17:05
Jueves, 09 Marzo 2017 07:18

Moonlight: la contundencia de la “contención”

Escrito por  Yuris Nórido/CubaSí
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La película de Barry Jenkins ha encantado a millones (fascinados por la sutileza con que se cuenta algo muy duro) y ha decepcionado a otros tantos (que esperaban más énfasis, menos “idealización”).

 No ha habido unanimidad en cuanto a Moonlight, la más reciente ganadora del premio Oscar. La película de Barry Jenkins ha encantado a millones (fascinados por la sutileza con que se cuenta algo muy duro) y ha decepcionado a otros tantos (que esperaban más énfasis, menos “idealización” en el argumento).

 

Es una cuestión de expectativas, como todo. Este cronista está entre los satisfechos, aunque reconoce que aquí y allá la cinta deja puntuales cabos sueltos, o se regodea en sobreentendidos que quizás desconcierten a unos cuantos.

 

La historia del difícil crecimiento de un joven negro, criado en un ambiente de violencia y marginalidad, está narrada con sutileza, sin aspavientos ni monsergas... Y algo que llama la atención: sin el beligerante activismo que se supondría, porque además de negro y pobre, el protagonista es homosexual.

 

Ojo, no es que la película deje de tomar partido: este es también un alegato por la libertad, el valor de la diferencia y la comprensión... pero está planteado desde una sencillez y —¿por qué no?— desde una “pequeñez” que sin embargo no rehúyen complejidades y matices.

 

Episódicamente se narra el itinerario del personaje principal. Aquí y allá aparecen otros personajes que pueden o no desaparecer sin dejar rastros. A algunos les parecerán insuficientes las peripecias, o demasiado fragmentada la línea narrativa... pero lo cierto es que somos testigos de una evolución espiritual, con lógicos altibajos.

 

Moonlight habla de los marginados por otros marginados (y marginales), en un círculo vicioso que no todos alcanzan a romper. Habla del impacto del contexto, de eternas injusticias y “fatalidades”. Y habla del fuerte arraigo del prejuicio, que solo puede ser removido (al menos en parte) a golpe de valentía y sensibilidad.

 

En ese sentido conecta con otro reconocido filme estadounidense: Brokeback Mountain (2005), de Ang Lee. Como en aquel esas pretensiones se sustentan en un espectáculo de marcado vuelo metafórico… aunque aquí la metáfora también sea más bien cuerpo de sutiles sugerencias.

 

Se narra desde la aparente dejadez e informalidad de la fotografía y el montaje, que terminan por recrear un entramado hermoso. Lo que muchas veces no dicen los personajes (y el protagonista es de hecho bastante parco en palabras) suele “decirlo” la banda sonora…

 

A la manera de una sinfonía, la película alterna intensidades… y puede que con toda intención “escatime” momentos climáticos, ajustes de cuentas, “mensajes morales”, generalizaciones que algunos espectadores extrañarán.

 

Sin amaneramientos, desde un punto de vista más impresionista que científico, los creadores nos entregan una gran película… que apenas necesitó poco más de un millón de dólares para ser filmada.

 

Dirección: Barry Jenkins/ Reparto: Janelle Monáe , Naomie Harris, Mahershala Ali , Jharrel Jerome, Edson Jean, Ashton Sanders, Trevante Rhodes y André Holland/ Duración: 111 min./ Género: Drama/ Guion: Barry Jenkins y Tarell McCraney/ Fotografía: James Laxton/ Música: Nicholas Britell.


SINOPSIS: Chiron es un joven afroamericano con una difícil infancia y adolescencia, que crece en una zona conflictiva de Miami. A medida que pasan los años, el joven se descubre a sí mismo intentando sobrevivir en diferentes situaciones. Durante todo ese tiempo, Chirón tendrá que hacer frente a la drogadicción de su madre y al violento ambiente de su colegio y su barrio.

Visto 4918 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Marzo 2017 16:26

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