sábado, 23 marzo 2019, 00:21
Jueves, 02 Marzo 2017 07:18

A Erislandy Savón no le pesa el apellido

Escrito por  Carlos Hurtado Moron/elheraldo.co
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El boxeador cubano Erislandy Savón (d) realiza un guanteo con su compatriota Andy Cruz, en Cartagena. El boxeador cubano Erislandy Savón (d) realiza un guanteo con su compatriota Andy Cruz, en Cartagena.

El sobrino de la leyenda del pugilismo cubano Félix Savón se encuentra en Cartagena para representar a su país en la VII Serie Mundial de Boxeo. Este viernes se enfrentará al colombiano Deivis Julio.

La figura espigada del guantanamero Erislandy Savón (17-2, registro de victorias contra derrotas en las tres series mundiales en la que ha participado) es el primer motivo por el que preguntan los pugilistas aficionados que llenan el gimnasio ‘Chico de Hierro’ cuando lo ven pasar bajo el lindero de este bullicioso centro de ejercitación.

Y después, cuando preguntan cómo se llama. “¿Savón? ¿Cómo Félix el campeón cubano?”, pregunta uno de los observadores que llenan por estos días el centro de acondicionamiento atraídos por la presencia de los boxeadores del equipo cubano Domadores que mañana enfrentará a Colombia Heroicos en el tercer tope de la VII Serie Mundial de Boxeo, en el coliseo cubierto Bernardo Caraballo.

Es inevitable no seguir con la mirada a este peleador de 1.93 metros de estatura, ganador de la medalla de bronce en los pasados Olímpicos de Río de Janeiro, campeón panamericano en Toronto 2015, campeón centroamericano y del Caribe en Veracruz 2014, campeón mundial juvenil en Guadalajara 2008, entre otros títulos.

“El apellido (Savón) no ayuda, lo puede llevar cualquiera, al que le toca boxear es a mí. Ya el gran Félix (Savón) hizo su historia que ha dejado un registro bien alto para tratar de igualar (tres medallas de oro olímpicas Barcelona-92, Atlanta-96 y Sidney-2000). Inspira y me toca dejar en alto ese legado. La afición intenta comparar, pero son dos épocas diferentes. Hoy hay buenos boxeadores en todo el mundo, entrenadores cubanos han enseñado el estilo en todo el mundo (hay entre 56 y 57 países que tienen un entrenador cubano en la actualidad, según fuente de la Federación Cubana de Boxeo) y eso hace que el mundo del boxeo mundial sea más competitivo”, dijo Erislandy mientras aún su cara está empapada de sudor luego de la segunda jornada de entrenamientos cumplida en Cartagena.

Pero más allá de creer que el apellido lo ayudó a alcanzar estos logros o al menos abrirle las puertas para convertirse en uno de los pugilistas más representativos del momento de la Mayor de las Antillas, a Erlisandy lo metió el papá a esta disciplina a los empujones.

Él solo quería seguir estudiando el bachillerato para estar cerca de la novia que tenía desde la primaria, pero su padre, Esteban, tenía otros planes.

“A mí no me gustaba el boxeo, sinceramente. Sabía de lo que hacía mi tío, pero era algo muy lejano para mí. De hecho, como él vivía en la capital y yo en el monte (provincia) solo conversábamos cuando regresaba a San Carlos, donde yo residía. Mi papá al verme la estatura me probó en baloncesto, no pasé; como portero de fútbol, tampoco; lo único que quería era irme con mi novia, esa es la pura verdad. Pero entre la insistencia de los entrenadores que vieron mi biotipo y mi papá, que al final me metió a los empujones al boxeo, fue que llegué a un ring. Recuerdo que mi padre le dijo al entrenador que me metiera a la fuerza. El primer día fue el más horrible, después huí y no regresé por varios días”, recordó Erislandy Lara, quien estudia Licenciatura en Cultura Física en la Universidad de las Ciencias y Culturas Física Manuel Fajardo.

“En Cuba, el apellido no te abre puertas”, le dice a EL HERALDO Eduardo Limonta, secretario de la Federación Cubana de Boxeo, mientras Savón termina la sesión de guanteletas con uno de los dos entrenadores asistentes que trajo el técnico titular Rolando Acebal.

Sin embargo, Erislandy, de 26 años y elegido el ‘Mejor púgil de América’ en el 2014, recuerda que el apellido Savón lo que sí hizo fue ahuyentarle los rivales en sus primeros años de escolar y luego como juvenil.

“No querían pelear conmigo por el apellido. Los aterrorizaba. Me quedé sin rivales en juvenil. Sabían de la herencia del apellido Savón y se ahuyentaban los contrincantes. Y había razones para hacerlo porque siendo joven ya tenía aprendidas algunas virtudes técnicas que para mi edad no eran comunes”, comentó el campeón de la Serie Mundial de Boxeo en 2014 y 2015.

Erislandy sabe perfectamente lo que vale y pesa su tío.

“Recibirle un piñazo (golpe) a ese hombre era una cosa que te estremecía hasta el alma. Ya cuando llevaba mi carrera adelantada comencé a recibir el apoyo de él (Félix Savón) con implementación y trabajando juntos”, dijo.

Mañana volverá a verse la cara con el sucreño Deivis Julio en la categoría de los 91 kilogramos. La más reciente pelea entre ambos fue en la final de Toronto 2015 cuando se impuso 2-1 al colombiano.

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