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Miércoles, 25 Abril 2012 05:15

El caso Repsol-Argentina: Cristina, decente y leal

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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He aquí otra lección, la manera en que Washington y sus aliados en cierto momento dejan para más tarde sus desacuerdos y corren a unirse para golpear a quienes no se postran ante sus mandatos.

 

El mundo sigue cada día la actual confrontación entre Argentina y la empresa petrolera Repsol, con sede en España.

El pasado día 16 la presidenta Cristina Fernández envió al Congreso un proyecto de ley que expropiaba el 51 por ciento de acciones de la Repsol en la compañía nacional YPF.

Lo hizo alegando utilidad pública y derecho a la expropiación, debido a escasas inversiones y una baja producción que llegó a imponerles en 2011 elevadas compras de gas y petróleo en el exterior.

De inmediato el gobierno de España montó una fuerte campaña contra Argentina, se atrevió a decir que violó el Derecho Internacional y profirió duras amenazas contra Buenos Aires.

En ese camino Madrid ha buscado aliarse con el gobierno de Estados Unidos y sus socios de la Unión Europea, algo que ya logró holgadamente.

José Manuel García-Margallo, ministro español de Relaciones Exteriores, llevó el caso a un encuentro de sus colegas europeos en Luxemburgo.

Más tarde reconoció que allí valoraron suprimirles ventajas arancelarias a productos argentinos que llegan a sus mercados y cuya vigencia debía extenderse hasta 2014.

También dijo que sugirió a los Cancilleres “abrir una reflexión” cuyo resultado fuese marginar a Buenos Aires de la negociación sobre un acuerdo comercial con el Mercosur, o tratar de hacerlo separado con Brasil, Uruguay y Paraguay.

García-Margallo aprovechó el escenario para exigir otra vez que la Argentina pague a Repsol el valor del 51 por ciento de sus acciones, según él ascendente a 10 500 millones de dólares.

El gobierno argentino prefiere que todo lo concerniente al tema sea fijado por un tribunal nacional de tasación,  en línea con lo estipulado por el Derecho Internacional.

Pero el ministro español de Industria y Energía, José Manuel Soria, reiteró ante su Congreso que suspenderían todo tipo de tratos preferenciales con Argentina si este diferendo no finaliza como exige Madrid.

Casi al mismo tiempo, un ministro del país suramericano, Florencio Randazzo, contestó la declaración de un alto funcionario de la Unión Europea, Karel De Gucht, quien atacó duramente a su nación

De Gucht había dicho que Argentina enfrentará por “mucho tiempo” las consecuencias de haber provocado “un terremoto” en la comunidad empresarial internacional.

Randazzo le ripostó: “seguramente vamos a gozar las consecuencias de esta decisión, que tiene que ver con este modelo virtuoso que devuelve el manejo de un recurso estratégico a manos del Estado nacional”.

A la inversa, dijo, Repsol no es del pueblo ni del Estado español, y sí la firma que más ramificaciones posee a través de casi 45 empresas radicadas en territorios sin control fiscal, y por tanto hablar de falta de seguridad jurídica “es absolutamente falso”.

He aquí otra lección, la manera en que Washington y sus aliados en cierto momento dejan para más tarde sus desacuerdos y corren a unirse para golpear a quienes no se postran ante sus mandatos.

Otro ángulo, el alivio de saber que aún en medio de la gran crisis ética que tortura a gran parte del mundo, todavía –sin ser perfectos- existen políticos decentes y leales a sus pueblos, como Cristina.  

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Comentarios  

 
#1 Nicolas 28-04-2012 16:04
"...existen políticos decentes y leales a sus pueblos, como Cristina". Hizo muchas cosas buenas por mi Pais, no por ello hay que ser obsecuente. Los argentinos tambien tenemos memoria.
 

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