lunes, 25 junio 2018, 00:03
Miércoles, 25 Enero 2017 10:20

¿Por dónde se le fueron las rayas al Tigre?

Escrito por  Yirsandy Rodríguez Hernández
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En tres juegos perdidos por diferencia de una carrera, y uno por la vía de la paliza (10x1) se iba de paseo en coche el chance de los Tigres para sentar cátedra.



Pocas horas han pasado desde que vimos tocar el cielo a los “increíbles” Alazanes de Granma en la 56 Serie Nacional de Béisbol, cuando derrocaron a los Tigres de Ciego de Ávila, quienes perecieron como molinos vapuleados por el viento bayamés.

Seamos sinceros, mucho antes de que Raúl González elevara para el out 27 del juego final —sentenciado con pizarra de 3x2 y derivado en barrida—, pocos, ‘poquísimos’, ni el propio avezado mentor de los Alazanes, Carlos Martí, imaginaba que derribaría de la manera más fácil y humillante el castillo a rayas de Tigre que propuso Roger Machado.

Así que, seamos aún más sinceros (un tilín más que Pinocho): ¿Alguien había vaticinado un resultado como éste?

Creo fielmente, que ni la fanaticada —ni mi amiga Carmen—, esa misma que apoyó lanzamiento por lanzamiento y brío por brío a los granmenses, fue capaz de predecir tamaña proeza.

Cada quien siempre ofrece sus modestos pronósticos, algo que es normal sobre todo en las redes sociales hoy día. Yo di el mío en esta columna —creo, al delicado filo de lo coherente—, y no me abochorna haberme inclinado por un (4-2) a favor de los Tigres de Ciego de Ávila, equipo armado, reforzado y con sobrado enfoque ambicioso para defender lo que se dibujaba en el paisaje como su tercer campeonato al hilo y el cuarto de su historia —siempre bajo la pupila de Roger—.

Es cierto, ellos no eran el team “todo poderoso” de quizás otros años. Pero tenían tres condiciones ventajosas sobre Granma: Uno, estaban descansados hacía una semana —ojo, eso pudo ser un bumerán—. Dos, se sabían verdugos y dueños de la reputación ante los Alazanes. Tres, iniciaban el match en casa, con su rotación palpitante y la posibilidad de, aun tropezando tres veces, volver a tener el “ego” disparado con un regreso a su pradera mortal —donde siempre habían decidido sus campeonatos, fuese en feliz o infeliz término—.

No obstante, de un par de noches en el parque José Ramón Cepero, a dos encendidas tardes en el estadio Mártires de Barbados en medio de la única ocasión que perdieron cuatro juegos —con al menos 20 rounds estando debajo en la pizarra— durante la contienda, el campeonato se les evaporó como agua bendita.

En tres juegos perdidos por diferencia de una carrera, y uno por la vía de la paliza (10x1) se iba de paseo en coche el chance de los Tigres para sentar cátedra en el apretado departamento de las dinastías, donde han rubricado su paso por el tiempo Industriales, Villa Clara y Santiago de Cuba.

De un juego a otro siempre hubo un cordel granmense que jamás se partió: el de la combatividad, seguridad total y juego de equipo, sazones que le faltaron a la pócima de Roger Machado, y que Carlos Martí supo combinar.

Tanto fue así, que cada pulseada tenía un héroe diferente al dorso, mientras del lado opuesto el novato pinareño Raidel Martínez pagaba el maleficio de —la ‘oreja peluda’— de haber permitido tres batazos claves: el hit de Carlos Benítez, que igualó la pizarra a tres anotaciones, y en el mismo juego 1, un jonronazo de Alfredo Despaigne que lo decidía todo en entradas extras.

Luego, tres días después, Martínez equivocó un pitcheo en cambio y al halar Guillermo Avilés, la pelota se iba de “grand slam”. Así pues, el inicialista zurdo se postulaba al MVP, ganado un día después cuando —remolcó su decimotercera carrera de la finalísima— decidió el cuarto pulso con un fly de sacrificio.

Como toda derrota en play off, una jugada del ganador es clave, y una movida o acción del perdedor, es fatídica. Para rememorar el drama vivido, aquí les dejo a su disposición las heroicidades y desaciertos que le cambiaron el curso a cada trillo:

Juego 1

La clave: El tino del manager Carlos Martí para dejar a Yoelkys Cruz hacer su trabajo monticular. Y su pasión ‘reacia’ al conservadurismo ridículo del toque de bola —aún sin tener ese “line up” híper robador de almohadillas—.

El desacierto: Roger Machado dilató demasiado a Vladimir García en el caldero. Jamás utilizó a ninguno de sus lanzadores veteranos como relevista —solo le confió la pelota al jovencito Raidel Martínez— y, al final, osó dejar que le lanzara a Alfredo Despaigne con las bases limpias, dos outs y el juego empatado a tres carreras en el principio del décimo. ¡El batazo ya lo saben!

Juego 2

 

La clave: Principal, la actuación monticular de Noelvis Entenza. Eso, más que todo, subió a las nubes los primeros vítores de victoria en el horizonte. De igual manera, dejar batear a Denis Laza —sonó un tubey— con Despaigne en primera, juego 1x0 y sin outs. Martí, “zorro viejo”, jugó al rally y un cañonazo al lado opuesto de Carlos Benítez le ganó el partido por una rayita. También, y no menos vital, fue el relevo de Miguel Lahera, por segundo día consecutivo.

El desacierto: El toque de pelota —que si fue inspiración, que si no— de Raúl González en el octavo episodio, con dos hombres en base y sin outs. El béisbol castiga: out por regla, y adiós a los instrumentos.

Juego 3

La clave: El “grand slam” de Guillermo Avilés —versus Raidel Martínez—, que puso el juego 5x0 desde el mismísimo inning inicial.

El desacierto: Entregarle la pelota al abridor Dachel Duquesne, quien estaba congelado en el box, después de haber hibernado 14 días sin lanzar. Los males, al final, salieron expuestos al sol.

Juego 4

La clave: El bateo de producción de los granmenses: triunfo decisivo de 3x2, cuatro hit con remolcadas por un sencillo, una base por bolas y un elevado de sacrificio.

El desacierto: Los insistentes toques de pelota no condujeron a nada, solo un out tras otro de una tanda que adolecía los baches de un “slum” colectivo. Los siete pasaportes de los pitchers costaron, y la poca confianza en el bullpen le pasó la cuenta a Roger.

Los Alazanes ganaron en buena lid y nos demostraron algo muy similar a esto: “No hay rival pequeño”… “Ni mal que dure 100 años”.

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Comentarios  

 
#6 Mario A 26-01-2017 13:15
Ante todo, soy avileño y me siento contento por el 2ndo lugar de CA, pero me disgusta mucho el comportamiento de nuestros peloteros. Es muy cierto lo que decia alguien en un comentario, el exceso de confianza mato a los tigres, sin menospreciar a Granma que creo que jugo muy bien a la pelota. Falta mucho profesionalismo , y los tigres cuando terminaron con VC en la semana de descanso fatal cogieron unaaaaaa, que todavia estaban mareados, asi no se puede ganar. Una vez mas, no digo que Granma hubiera perdido, pero no hubiera sido un 4 a cero, segurisimo.
 
 
#5 victor tv 26-01-2017 12:21
A los avileños los traiciono la confianza, dos años consecutivos siendo campeones nacionales, seis días de descanso, comenzar la final en sus predios, que mas querían, pero lo que ellos no se imaginaban, era lo que le iba arriba, siempre la rabia queda, pero hay que quitarse el sombrero con este equipo Granma, todo lo hicieron bien y algunos dicen que fue la suerte, es que hay algo celestial, que cuando ven que tu estas haciendo las cosas bien, esas fuerza te ayudan a vencer los obstáculos que se presente por delante,
Además la experiencia y lo inteligente de Marti, por eso lleva ese apellido, demostró como dice Fidel, que no hay fuerza externa ni interna que te puedan vencer cuando tu tiene un objetivo, muchas felicidades a todos integrante del equipo, a todos los técnico de la provincia, a Marti por ser elegido como director del Clásico, algún día se hizo justicia
Estoy muy alegre por tantas cosas que me han regalado en estos días. Ojala la serie nacional fuera así cada año con un nuevo campeón para que la alegría llegue a todos
A Marti por haberle dedicado el triunfo a Fidel que tanto hizo por el deporte en nuestro país ante del triunfo de la Revolución solo teníamos un solo campeón ol
 
 
#4 Carrazana 26-01-2017 12:14
Voy a hacer una anécdota que quizás no me la crean pero es la realidad. Resulta que soy de Granma y de toda la vida mi equipo es Granma. Sé que este no es el mejor equipo ofensivo que ha tenido Granma sin embargo si ha sido su mejor equipo de picheo y defensa, claro está ayudado también por los refuerzos, pero aclarar que antes de los refuerzos esos muchachos jóvenes se portaron como alazanes que son. Pues la historia es la siguiente, una vez clasificada Granma para los play off vino el fin de año y todos a descansar, la noche antes del primer juego con Matanzas el día 4 de enero, yo soñé que estábamos jugando el play off pero con Ciego de Ávila , ahí mismo interpreté que eso quería decir que íbamos a eliminar a Matanzas para entonces jugar con ciego, y así se lo hice saber a cuanta persona yo conocía y que hablábamos del tema incluso en el trabajo, y que fue lo que pasó eliminamos a Matanzas. Luego vendría la gran final y no se por qué razón la noche antes del juego con ciego sueño que le habíamos ganado 4 juegos a cero. Una cosa que parecía en ese momento imposible, pero bueno así se los hice saber nuevamente a todos mis amigos y en el trabajo, siempre antes de que empezara el primer juego, incluso amistades que sabían lo que yo les había dicho cuando los juegos con matanzas me decían que si se cumplía también con Ciego no querían que yo soñara con ellos por lo menos cosas malas… y se reían. Y bueno el resto de la historia ustedes ya la saben. Pues esta es mi historia… y les digo que yo siempre albergué la esperanza de que se cumpliera y así pasó… un saludo Granma Campeón.
 
 
#3 Jose 25-01-2017 15:00
Casañas fue un granmense mas en el 4to juego con los conteos... por eso no va a ninguna parte
 
 
#2 Soy QVA 25-01-2017 12:57
Lo pasado, pasado, YA OLVIDE, YA OLVIDE.

A Rey muerto, Rey puesto, ahora los q reinan en la SNB 56 son los GRANMENSES, no hagan sufrir mas a la aficion avileña, eso no tiene ya solucion.
 
 
#1 Andrés R 25-01-2017 11:15
Todas estascosas que se dicen no son más que errores del manager, así que no pueden esperar un buen resultado cmetiendo tantos errores.En cambio Martí cometió muy pocos y por eso el resultado.
 

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