No dudo de la importancia de este tipo de encuentros, siempre y cuando sean necesarios y la agenda sea trascendente. Sin embargo, podríamos preguntarnos, ¿son siempre necesarias las reuniones, se abordan temas esenciales, quienes las organizan son racionales con el tiempo?
Un chiste —escuchado alguna vez— señalaba que las mujeres deberían ser siempre quienes las encabezaran, porque son ellas las que “tienen que salir corriendo” a las cinco de la tarde a buscar los niños al círculo o la escuela, y preparar la comida de la noche. Estos ejemplos bastan, aunque bien sabemos que la tarea no termina ahí.

Estoy consciente de que las reuniones son necesarias, hay que organizar producciones, planes, tareas del día, pero eso es un aspecto y lo otro es el llamado “reunionismo” que en más de una etapa ha caracterizado nuestro quehacer y es un vicio que aún permanece en algunos lugares.
Las reuniones aburren cuando son extensas. Aficionados a la pintura y a la caricatura aprovechan ese tiempo para dar riendas sueltas a la imaginación, y de ahí salen verdaderas “obras de arte”.
Los más conversadores “pasan” papelitos comentando alguna que otra observación y hoy con las nuevas tecnologías, el celular no deja de ser centro en cualquiera de estos espacios: juegos, música y navegación cuando en el lugar hay wifi.
Quienes organizan las reuniones deberían tener una especie de “regla de oro” para lograr que estas cumplan su verdadero objetivo: tiempo y frecuencia moderadas, así como lugar y horas apropiadas. En fin, no abogo por “desaparecerlas”, sino por hacerlas cada vez más racionales y útiles.
La actualización de nuestro modelo económico y social no puede prescindir de este tipo de convocatoria. De tales espacios depende la concertación de acuerdos, la discusión de planes y programas, la notificación de medidas u otros asuntos.
Eso sí, hay que hacer la reunión cuando haga falta y por un objetivo preciso. La gente no puede estar sentada dos o tres horas —las hay más extensas— pensando que está perdiendo el tiempo y en todo lo que dejó de hacer en la oficina o en otro puesto de trabajo.
Y hablando de reuniones, ¿cuándo es la próxima?
Comentarios
AL FINAL TODO SIGUE IGUAL, LAS ILEGALIDADES Y CORRUPCIONES AÚN CONTINÚAN.
Este mal es sencillamente muestra de nuestras deficiencias en dirección pues mientras en muchas partes ya se dirige por competencias nosotros seguimos dirigiendo por indicaciones y no aprendemos de los múltiples señalamientos que sobre el tema a realizado nuestro presidente Raúl.