sábado, 23 junio 2018, 06:31
Domingo, 29 Enero 2017 07:30

Cuba: Las tres verdades de la lepra

Escrito por  Escrito por Alina M. Lotti/CubaSí
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A propósito del Día Mundial de la Lucha contra la Lepra, que se celebra el último domingo del mes de enero, la especialista  Fernanda Pastrana ofreció detalles sobre esta enfermedad que aún no ha sido erradicada.

Estigmatizada desde la época medieval —quizás desde antes— la lepra ha sido durante muchos años considerada un tabú. En nuestro país muchas historias se tejieron alrededor del hospital ubicado en el Rincón, al sur de La Habana, donde se trataban las personas infestadas con el bacilo de Hansen*.


“Muerto en vida”, “basura viviente”, “inmundo”, son algunas de las frases despectivas que se han empleado para catalogar a quienes padecen esta enfermedad que, históricamente, ha sido descrita  como “incurable, mutilante y vergonzosa”.


Apasionada del tema, “porque siempre ha estado relacionado con las capas más pobres y humildes de la sociedad”, la doctora Fernanda Pastrana Fundora, del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez,  vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Dermatología, especialista de II grado, profesora consultante e investigadora auxiliar, afirmó que en nuestro país hubo, hay y habrá lepra.  


Un eminente dermatólogo mexicano decía que la lepra es el termómetro de la civilización —subrayó Fernanda—. Realmente es un padecimiento transmisible, pero muy poco contagioso, en el cual  intervienen una serie de factores. Para que alguien se enferme, además del contacto directo, mantenido, bien prolongado, es necesario que tenga desde el punto de vista inmunológico debilidad ante el bacilo que produce la enfermedad.O sea, se puede estar en contacto con un paciente y no enfermar.


¿Cómo se manifiesta?


—Tiene muchas formas de presentarse, pero son frecuentes las manchas blancas que pueden estar localizadas en cualquier parte del cuerpo y tener (o no) trastornos de la sensibilidad. Antes la lepra se asociaba mucho con la anestesia (te pinchan, te pasan una aguja y no sientes nada, incluso la biopsia de este tipo de paciente se hace sin ella), pero eso que era como un cliché “lepra con manchas y anestesia” ya no es tan así y hoy estamos viendo que muchas formas debutan con la sensibilidad conservada, por lo menos al inicio.

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¿Cuántos tipos existen?


—Hay cuatro tipos de lepra, entre ellas la lepromatosa es la peor ya que es muy basilífera y es la que se trasmite, aunque con los actuales tratamientos cuando uno pone la primera dosis el paciente deja de contagiar.


¿Desde cuándo está presente la lepra en nuestro país?


—Aquí hubo, hay y va a existir lepra. Es la trata de esclavos lo que la trae a las Antillas y se conoce que los primeros enfermos  estaban en La Habana.  Documentos encontrados en la Oficina del Historiador señalan que ellos deambulaban por las calles, y se pedía que fueran enviadas a los leprosorios y a otros lugares para atenderlos.


“No se sabe cuál fue el lugar de origen de la lepra, se cree que fue en la zona de la India, de ahí posiblemente se trasladó a los países árabes, luego a España a través del Mediterráneo y de ahí a todas sus colonias. Es en los países subdesarrollados —con hambre y pésimas condiciones de vida—donde  encuentra caldo para su cultivo. Europa tuvo una fuerte presencia en la época del medioevo, pero las epidemias de peste también acabaron con los leprosos.


“En las Américas se mantiene y se mantendrá. En una reunión efectuada en nuestro país con la participación de la Organización Panamericana de Salud (OPS) los profesionales que asistieron consideraron que Cuba —a partir de sus condiciones y los médicos con que cuenta—  tiene posibilidades para erradicarla totalmente. Nosotros tenemos un dermatólogo por cada 18 mil habitantes, una cifra bastante alta al compararla con otras naciones.


“No obstante, el principal problema está en la propia enfermedad pues tiene un período de incubación de seis meses. El paciente puede estar diseminando el bacilo durante mucho tiempo, sin saber que está enfermo todavía. Asimismo, tampoco se ha podido cultivar in vitro el bacilo de la lepra, y eso hace que los esfuerzos por elaborar una vacuna sean fallidos, pues hay muchas lagunas que no han podido ser subsanadas”.

 

Fernanda


    ¿Se investiga el tema?


—En el mundo y en Cuba siempre se está investigando  y si de algo podemos estar orgullosos es de nuestro Programa Nacional de Lepra, que comenzó hace mucho tiempo pero desde el año 1962 se ha mantenido de una forma estable.

 
“En 1975 se hizo un tratamiento masivo con Rifampicina, una droga bactericida.  En ese momento teníamos seis mil pacientes y casi todos, excepto dos de la Sierpe, en Sancti Spíritus, se trataron de manera simultánea. De esta manera,  Cuba aportó al mundo la primera experiencia de un tratamiento masivo con ese medicamento, con resultados muy buenos.


“Después la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que los pacientes una vez curados se les diera el alta, siempre con un período de observación de tres a cinco años. Hoy nos mantenemos con una prevalencia de alrededor de 200 enfermos en todo el país y una incidencia —lo que se diagnostica todos los años— por debajo de 200, tanto en niños como en adultos”.


En la puerta del departamento de Dermatología de este hospital hay un cartel que dice: la lepra se cura…


—Sí, las tres verdades de la lepra son las siguientes: es curable,  a la primera dosis del tratamiento los pacientes dejan de trasmitir la enfermedad, y el diagnóstico temprano evita las discapacidades.


“Entonces mediante un buen desempeño médico podemos evitar las discapacidades en lepra, que es de los aspectos que más preocupa a los pacientes; aunque soy de la opinión que lo más inquietante es el estigma, que ha costado mucho trabajo eliminar.


“Recordemos la época medieval en que eran expulsados de los pueblos, llevados a las iglesias, acostados en camas con sábanas negras, luego con los rituales religiosos los ponían en las puertas y les decían: `ahora mueres para el mundo, pero naces para dios`. También les daban un traje gris, un palo, un bastón y una campanita para que al pasar por las calles todos supieran que eran pacientes de lepra”.


¿Medidas preventivas?


—Las higiénicas, de aseo personal, el evitar el contacto exagerado con los niños. Toda persona con cualquier tipo de manchas en la piel (blancas  o  rosadas) debe acudir en cuanto antes al médico de la familia, al dermatólogo. Los niños pueden tener sangramientos nasales —lo cual no significa que siempre que ocurra esto guarde alguna relación con la enfermedad—. También es importante conocer si la familia procede de la zona oriental del país, de Camagüey, donde estos casos fueron más frecuentes en otra época.


¿Cuenta el país con los recursos para su tratamiento?


—El tratamiento lo proporciona a todos los países la OMS, por eso debe ser obligatorio y controlado. Los pacientes de lepra no tienen problemas con los medicamentos, tanto los de primera línea como  otros que hagan falta en casos especiales.


*La bacteria Mycobacterium leprae fue descubierta en 1874 por el médico noruego Gerhard Armauer Hansen.

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