martes, 13 noviembre 2018, 17:02
Miércoles, 11 Enero 2017 06:18

La metamorfosis de Aurika

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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Foto tomada de internet Foto tomada de internet

La inventiva y creatividad de los cubanos a veces rebasa lo imaginable. De ello hablan las transformaciones y nuevos usos que aún se les da a partes de las antiguas lavadoras rusas Aurika.

«¡Cooompro lavadoras rusas!, cooompro lavadoras rusas!»


El pregón resonó un amanecer en este año que recién gatea.


Probablemente, no exista otra latitud en el planeta donde pueda escucharse anuncio similar, y mucho menos entonado a voz en cuello antes de las 9:00 de la mañana de un domingo.


Pero no por gusto el realismo mágico empoza con decisión en este punto del Caribe.


Qué descubrimiento del hielo ni qué búsqueda de la piedra filosofal o de oro en el fondo de un caldero prieto; hay que ver lo que puede hacer un cubano con el motor de una lavadora Aurika para entender lo que es la magia.


Los nacidos después de los 80 no supieron lo que significaba la llegada de ese electrodoméstico a una casa cubana, y, sobre todo, del proceso que antecedía al triunfal arribo: asambleas de trabajadores en que la gente se ponía bien intensa, con tal de que le fueran reconocidos los méritos suficientes para obtener el bono que permitía adquirir la salvadora lavadora.


Pero ese no es el caso. Porque si bien en los años 70 y más, el ronroneo de las Aurikas —muchas veces maullidos o rugidos más que ronroneos— era símbolo de bienestar y lavado resuelto, luego esos aparatos fueron volviéndose, muy de a poco, obsoletos.


Claro que el tránsito fue lentísimo, al punto de que todavía por ahí existen lavadoras de esas dando la talla por su perseverancia y resistencia, como los habitantes de esta Isla. Porque aunque descuartizaban las toallas y deshilachaban una buena parte de las prendas de vestir que caían entre sus paletas, lo cierto es que tenían la dureza y aguante de un tanque de guerra ruso.


Tanta fortaleza las distinguía, que hoy siguen negándose a abandonarnos del todo. Aunque no ya como lavadoras propiamente, sus recios motores continúan rotando en nuestros días.


Ya no muelen ropa, pero, por ejemplo, muelen masas de coco o maíz. Se les puede ver haciendo girar las aspas de un ventilador criollo —que, como fantasma, camina solo por todo el cuarto—, de una pulidora, o impulsando agua hasta tanques en pisos elevados.


A los motores de las Aurika, los de la secadora y los de la lavadora propiamente, se les encuentra en pequeñas sierras de carpintería, con cortadoras de azulejos, rotando junto a la piedra de esmeril del amolador de tijeras o del cerrajero que fabrica llaves, o del zapatero que perfila la suela; en cortadoras de césped, en batidoras que a gran escala hacen pulpa de frutabomba o tomate.


No solo el motor sobrevive, otras partes de la Aurika igual colorean la cotidianidad del cubano: el tanque se ha usado para almacenar agua o para enfriar, a modo de nevera, los refrescos del cumple o las cervezas de los quince. Algunos decidieron criar peces en su metálico interior, por no hablar de quienes optaron por convertirlo en un horno para cocinar con carbón.


A la tapa se le ha visto arribar a dulcerías y panaderías para posar sobre ella, previamente «vestida» de papel, el gran cake de la fiesta, y también ha servido de soporte para más de un juego de dominó, en tanto a la secadora se le convirtió en macetero.


Las lavadoras Aurika son, sin duda alguna, el equipo más modificado en esta Isla. Hubo hasta quienes las emplearon para darse hidromasajes en piernas y brazos adoloridos. No en balde su nombre puede recordar otro vocablo: áurica, que significa «de oro».


Tan persistentes han resultado esos equipos, que hoy pueden encontrarse anuncios como este: «Se vende lavadora Aurika, de uso, cortada (sin secadora), pero en perfecto estado de funcionamiento».


Desde las sofisticadas tecnologías para el lavado de ropa que hoy existen, algunos las miran con desdén o burla, pero ellas siguen ahí, tercas, perseverantes, igualito que los cubanos y su ingenio.

Visto 5987 veces Modificado por última vez en Lunes, 03 Abril 2017 09:38

Comentarios  

 
#18 noel 14-01-2017 13:18
Todo eso esta muy romantico, todo es cierto pero aun existen mujeres que lavan con lo que les queda de ella, una extructura de cabillas por fuera y el motor y la tina de lavado , es una cosa de necesidad no es un lujo por lo que pienzo que lo que si no es gracioso es aun muchos no puedan tener una nueva en su casa , se de lugares (sobre todo en el campo) que una de esas recorre todo el batey gracias a la solidaridad .... a estas alturas
 
 
#17 Bárbara Guilarte 14-01-2017 08:28
Yo tengo una lavadora hace años y funciona muy bien. la secadora desde nueva nunca funcionó, pero ahí está, mi marido no es mecánico pero la arregla, me saca de apuros y está como nueva. Fueron de las últimas que llegaron que lavaban un poquito para alante y otro para atrás, fuerte como somos nosotros y resistentes. y entre las últimas tecnologías ella no se siente olvidada.
 
 
#16 Eureka 13-01-2017 11:11
Son de oro para lavar ropas de mecánicos, electricistas y carboneros no tiene precio (el precio es incalculable), no hay churre que se quede en pie. Sin embargo las modernas plástico sintético hay que hervir primero estas ropas para luego pasarla por ella.
 
 
#15 Walfrido Novas Orama 12-01-2017 08:44
Cuando veo escritos como este siempre me lleno de orgullo de ser cubano. He tenido oportunidad de viajar a otros países y como conclusión siempre saco de que somos "únicos". Este es uno de los tantos ejemplos a que se puede hacer alusión. Debido a ese ingenio criollo hemos resuelto problemas que nos han permitido vivir a lo largo de difíciles situaciones. !Qué bueno ser cubano!
 
 
#14 cadillac 11-01-2017 23:03
los motores de la secadora, por su gran velocidad, se usan para piedras de esmeril y otros usos que se requieran grandes RPM, y el motor de la lavadora se usa para turbinas criollas tmabien, en mi casa hay una con un motor de estos, le puse dos capacitores para mejorar el arranque y es una maravilla bombeando agua, benditos motores, ademas de eso, faciles de reparar y enrollar.
 
 
#13 tt 11-01-2017 15:28
Las Aurikas un monumento para ellas muy fuertes y que decir de las batidoras y las planchas que todavia en muchos hogares están reparadas y en uso la tecnología rusas es muy buena, las demás es para poco tiempo de uso
 
 
#12 Ray 11-01-2017 15:20
Buenisimas las lavadoras esas dichosos fuimos los que la tuvimos, aunque tengo hace años una moderna, guardo la mia en buen estado todavia, por si la otra que practicamente hay que botarlas cuando se rompen porque el arreglo vale tanto como una nueva me falla, como las Aurikas ninguna, tiene razon el que le propuso un monumento....
 
 
#11 david 11-01-2017 14:27
RECORDAR ES VOLVER A VIVIR, EN VERDAD ESE EQUIPO HA SIDO MUY EFICIENTE, Y TODAVÍA EXISTEN ALGUNOS EN PERFECTO ESTADO, QUIEN RECUERDE BIEN ESOS AÑOS NUNCA OLVIDARÁ LOS VENTILADORES ORBITA QUE VINIERON DE LA MISMA PATRIA DE LENIN JUNTO A LOS REFRIGERADORES MINK (MAS O MENOS) Y EL USO DADO AL IGUAL QUE LAS LAVADORAS SON DIGNOS DE ERIGIRLES UN MONUMENTO GRACIAS VLADIA PORQUE COMO BIEN CONCLUYES SON EL SIMBOLO DE LA TENACIDAD DE NUESTRO PUEBLO.
 
 
#10 Ari 11-01-2017 14:21
Yo tengo una moderna, pero no dejo nunca mi Aurika, de echo lava mejor que la moderna, a la otra la cojo para secar y lavar ropitas delicadas.
 
 
#9 aimee 11-01-2017 14:04
Gracias a las lavadoras aurika puedo realizar cada fin de semana mi trabajo hogareño. son una bendición porque si espero para poderme comprar una moderna con secadora se me caerían los dientes y más. yo a la mía la llamo ¨la pelliscona¨
 

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