sábado, 19 octubre 2019, 15:26
Viernes, 06 Enero 2017 11:22

MIRAR(NOS): Ulises, Aquiles y mi héroe personal

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Pienso en el miedo y en las decepciones humanas, mientras procuro inventar para él un sueño feliz.

Casi las tres de la mañana y mi hijo duerme, tranquilo sobre mi regazo, como si nada más fuera importante. Mentalmente apunto algunos detalles para luego reproducirlos sobre el documento en blanco. Les llega hoy, con pocas horas de atraso. Lo miro reparando en su rostro y deja entrever a intervalos «pucheros», como si estuviera a punto de llorar.

 

Pienso en el miedo y en las decepciones humanas, mientras procuro inventar para él un sueño feliz. Me conformaría si, al menos, pudiera salvarlo en los más tristes. Sin embargo, también he tenido sueños donde no siempre gano; algunas veces (por más que quisiera lo contrario) la derrota irrumpe en primera persona y se vuelve ella protagonista. Al despertar, descubro alegremente que nada sucedió y en la comprobación amanezco en la cama, feliz de estar viviendo el momento exacto que vivo.

 

Sentir temor es absolutamente natural, 100% humano. En una historia leí una vez de alguien que jamás lo había sentido. Al final del cuento, también terminó experimentándolo.

 

Puede ser, pienso, por la sencilla razón de que el miedo nos recuerda nuestra vulnerabilidad, y también porque nos hace encontrar fortalezas donde pensábamos que no estaban.

 

Ulises, por ejemplo, en medio de la tormenta ocasionada por Poseidón, es seguro que tembló hasta los huesos. La cólera de un dios hacía tambalear su embarcación, el dueño del mar en persona estaba en desacuerdo con su travesía.

 

Logró llegar a puerto, pero tarde al puerto seguro. No fue tan simple para él. Salía de una complicación y, literalmente, se metía en otra, casi todas las veces mucho más enrevesada que la anterior. Por poco pierde a su esposa, aunque comprobó la fidelidad de ella hasta las últimas consecuencias. Supongo que en ese instante el miedo fue mayor.

 

Las pruebas anteriores le habían curtido hasta para soportar la traición de los amigos, un daño del que cuesta recuperarse y salir completo. Será porque apostar a la bondad comprobada es mucho más fácil, será que se vuelve complicado sospechar como el villano de quien se dice amigo primero y se porta como tal, aunque fuere en un breve período de tiempo.

 

Históricamente hablando, uno se encuentra también el ejemplo de Aquiles. Advertido por su madre, decide de todos modos ir a Troya. Aun sabiendo que encontrará la muerte, se lanza a ella como si no hubiera más nada para apostar. Por alcanzar la gloria marcha al frente de los mirmidones. Hasta el siglo XXI han llegado nociones de su cólera ante la muerte de Patroclo, transfigurada luego en su ensañamiento con Héctor, príncipe troyano.

 

Mi hijo sueña, lo vigilo ahora en su cunita y paso esto en limpio. Les llega con algunas pocas horas de atraso. En la tranquilidad de la madrugada, procuro adivinar las imágenes que visualiza, sobre todo porque ahora, en lugar de gimotear, sonríe, y el único sonido emerge del teclado; obviamente no es, en absoluto, el responsable por su alegría.

Visto 1278 veces Modificado por última vez en Viernes, 06 Enero 2017 17:07

Una breve encuesta entre algunos de mis allegados masculinos me ha permitido corroborar cuánta importancia reviste para los hombres este asunto de ser el primero.

Ya había leído del intercambio de parejas, el rubor de la aldea se me subió a las orejas ese día, con todo y que procuro mostrarme moderna en temas de sexualidad como quiera que cada viernes les llega esta columna sobre tales menesteres.

Imagine esta escena: cualquier amiga que me lee,  llega a su casa, sin fuerzas para sonreír debido a la intensidad de la jornada...

Me detuve a observarlos ahora que tengo tanto tiempo libre. No es lo que más me divierte, pero la naturaleza tiene sus moralejas por lo cual jamás entendí esto como una pérdida de tiempo.

Ante la tarea encomendada, en mi etapa de preuniversitario, muchos —dentro de los que me incluyo— pensamos en la confección de aquel mural como algo muy serio...

Lo cierto es que cuando uno habla de adaptación o convivencia, siempre se fruncen entrecejos. ¡Increíble!, a la gente le cambia el semblante.

Existe un trazo, una forma preconcebida para cada cual que, mucho antes de nuestro nacimiento, escribe la vida para todos, independientemente y sin favoritismos.

Escribo esto con un mes de atraso. Exactamente el tiempo que se cumple desde el adiós de una conocida.

Puede sucederle a cualquiera. Supongo que por eso, en medio de la tormenta, cualquiera se aferra a una tabla, aunque no ofrezca demasiada seguridad o esté mojada.

Biológicamente hablando, como es sabido, el hombre es incapaz de la reproducción. Necesariamente tiene un óvulo que estar involucrado; en caso contrario, no sale la cosa.

Comentarios  

 
#1 chicho 06-01-2017 13:10
El miedo es innato en las personas... aquel que diga que nunca lo ha sentido o que no lo conoce se engaña a sí mismo y a los demás... lo que no tienen todas las personas es la habilidad o el valor para superarlo y es ahí donde radica la diferencia de los héroes con las personas comunes... el ser humano no pide nacer, pero vivir no sabe y morir, no quiere, de ahí es de donde salen las fuerzas para vencer al miedo y superar las dificultades que se presentan en la corta vida que nos toca vivir...
 

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