miércoles, 19 septiembre 2018, 14:34
Domingo, 01 Enero 2017 07:00

Deporte cubano en el 2016: Mirada profunda y cargar el tanque (I)

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Una carrera de 12 meses. Nuevamente el deporte cubano tomó la largada en enero del 2016 y ya casi está presto a cruzar la línea de sentencia.

Año crucial, marcado por los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y que vio caer el telón con la dolorosa pérdida de uno de los principales artífices del desarrollo de nuestro movimiento deportivo: Fidel.


Precisamente el notable termómetro de suelo carioca constituye nuestra primera escala: delegación de 120 deportistas, escaño 18 entre los países participantes y saldo de cinco cetros, dos platas y cuatro bronces. Si bien se lograron igual cantidad de títulos que en Londres 2012, no se superó la ubicación 16 de la capital británica.


El empuje, nuevamente concentrado en el boxeo, nuestro buque insigne, la lucha, el judo y el atletismo. Tradición fraguada durante años, amén de que en el entorno Latinoamericano cedimos nuevamente la supremacía. Ahora nos antecedieron los anfitriones brasileños (puesto 13 avalados por 7-6-6), y Jamaica (lugar 16 con 6-3-2), avalada esencialmente por sus velocistas.


La presencia de La Mayor de las Antillas en la Ciudad Maravillosa estuvo matizada por el retorno de una disciplina colectiva al escenario competitivo: el voleibol masculino en este caso. Solo que su rendimiento estuvo considerablemente condicionado por un incidente negativo: cuatro jugadores de dicho plantel fueron condenados en Tampere, Finlandia, por abuso sexual, cuando se hallaban inmersos en la Liga Mundial.


De vuelta a Río, si bien llegamos en mejores condiciones, con un ligero repunte en materia de resultados durante los mundiales del ciclo, una encrucijada cierta de cara al futuro acecha: preservar el talento que germina, atenuar el éxodo de deportistas y mantener los niveles alcanzados entre la élite de varias disciplinas, fraguados a sangre y fuego de cara al cuatrienio que se avecina y que tendrá su epílogo climático en Tokio 2020.


Muchos sucesos marcaron deportivamente el 2016: la franquicia Domadores de Cuba recuperó la corona en la VI Serie Mundial de Boxeo con impresionante saldo de ; se celebraron con éxito sobre los tatamis el II Grand Prix de judo de La Habana y el Panamericano de ese mismo deporte. El primer certamen vio cómo Rusia encabezó el medallero con tres de oro y una de bronce, seguida de nuestra armada (2-1-2), Israel (2-1-0), Brasil (2-0-2), Hungría (1-4-2), Alemania (1-2-2), Estados Unidos (1-1-1), Azerbaiyán (1-0-2) y Ucrania (1-0-1).
En el segundo torneo nos aventajaron los auriverdes (7-4-6), Canadá (2-5-3), y Estados Unidos (2-2-1).


Dicho lapso contempló la celebración de otras justas de relieve, como Copas del Mundo, Grand Prix, Mundiales juveniles, y en el ámbito doméstico acogimos de forma exitosa otras justas de rigor, como el II Triatlón de La Habana, el internacional Granma-Cerro Pelado de lucha, y la segunda versión del Titán Tropic, por solo mencionar algunos…


La impronta del deportista antillano de una forma u otra quedó recogida en tales confrontaciones.


Baste señalar el ejemplo del llamado deporte Rey, que en Polonia, sede del certamen del orbe para menores de 20 años, con representación de 14 atletas, nos agenciamos tres oros y dos platas, incluido el segundo vellocino en línea del triplista Lázaro Martínez, evento que siempre ha gozado de un pedigrí incuestionable.


Eso no fue todo. Como expresión del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, se rescataron las confrontaciones atléticas entre exponentes noveles de ambos países, panorama extendido al béisbol, la pasión de Cuba, con el trascendental choque entre los Devil Rays de Tampa Bay, pertenecientes a la MLB y nuestra selección nacional, ganado por los visitantes 4-1.


Montados en esa cuerda del acercamiento nos visitaron las autoridades de Las Grandes ligas y varios jugadores emblemáticos, lo mismo que el otrora estelar pívot de la NBA Shaquille OʼNeal quien ofreció una clínica para niños y jóvenes, además de los miembros de las distintas preselecciones nacionales durante tres días de trabajo intenso.


Notable igualmente devino el partido amistoso de Fútbol entre los elencos de Estados Unidos y Cuba, celebrado en el estadio Pedro Marrero ante la presencia de Jill Biden, esposa del vicepresidente de la nación norteña y con desenlace airoso de 2-0 favorable a los visitantes.


Varios puentes de intercambio, sapiencia y conocimiento se tendieron con naciones de disímiles latitudes. Tanto así que en materia de contrataciones de nuestros deportistas en el exterior, hallamos otro ejemplo latente. En la actualidad, cerca de 50 exponentes del músculo de nuestro país, se desenvuelve en clubes, bajo tres variantes contractuales diferentes: Contrato natural, intercambio entre federaciones deportivas, y carta de habilitación.


Dinámicas que dan fe de un ligero despegue, pero que aún distan de un panorama realmente cercano a cómo se mueven los contratos en el deporte mundial actualmente.


Claro, que ni por asomo la contratación de nuestros deportistas en el exterior, salvará por completo al deporte cubano del declive en el que se halla inmerso. Más bien puede resultar un arma de doble filo bajo determinadas circunstancias, si no se cumplen de forma individual y bajo riguroso seguimiento de cada deportista, los objetivos pautados con la negociación.


Abro un paréntesis para ponderar rendimientos individuales en algunas disciplinas como la gimnasia artística, con ese pequeño gigante de ébano de nombre Manrique Larduet, y la consagración del remero Ángel Fournier, pese a su segundo sinsabor olímpico.


La estructura competitiva nacional se sostuvo, esencialmente a nivel provincial y de Juegos Escolares Nacionales, pero los latidos y su expresión en la base, aún declinan.


Cierro a golpe de los mejores deportistas de estos 12 meses: Mijaín López, sencillamente una bestia de los colchones; Idalys Ortiz, la escalera sonriente de preseas bajo los cinco aros; Omara Durand, la gacela emergente, sin piedad con los cronómetros; y Lázaro Martínez, la fe en el futuro del triple salto y el campo y pista.

 

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Comentarios  

 
#1 Soy QVA 04-01-2017 12:27
Hagan un analisis objetivo de como han sido nuestros avances entre los dos utimos, JC&C, Panamericanos y Olimpiadas, y sobre la base de los resultados alcanzados entonces hablemos de en q lugar estamos parados y hacia donde debemos de hacer los mayores esfuerzos para recuperar el terreno q hemos cedido en las disciplinas q hemos retrocedido y q debemos de hacer para mantener el nivel en aquellas q estamos encabezando, y q podemos hacer con el presupuesto q dispone el INDER para este 2017, en el nuevo comieno del ciclo Olimpico rumbo Tokio 2020.
 

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