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Domingo, 25 Diciembre 2016 07:40

Deudas de Corales

Escrito por  Paquita Armas Fonseca/Especial para CubaSí
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Tanto el Coral a Enrique Pineda Barnet como a Luis Alberto García, son de hecho el reconocimiento a quehaceres cinematográficos destacados que merecen el respeto de todos los que amamos la imagen en el movimiento.

En 2010, en la revista El Caimán Barbudo, publiqué el texto «La Bella del Alhambra: Una historia de injusticias y de triunfos», en el que dije: «No sé cuántas cuartillas he leído sobre La Bella del Alhambra. En veinte años mucho se ha escrito sobre esa película que ha recibido el favor de críticos y espectadores. Aún recuerdo cómo, en un acto de rectitud, el público ovacionó hasta el cansancio a Beatriz Valdés en el teatro Carlos Marx, cuando ella anunciaba los premios Corales del XI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Los asistentes a la ceremonia sabían ya que a Beatriz no le habían otorgado el lauro a la mejor actuación femenina, y acompañaron las palmadas exclamando “Justicia”, hasta hacer llorar de emoción a la actriz y que ella, casi en un susurro, dijera: “Todos ustedes son mis Corales, cada uno”».

 

También apunté que «Pronto Enrique Pineda y todo su equipo pudieron paladear el Premio Goya de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, en 1990; la categoría de aspirante al Oscar a mejor película extranjera, en 1991; el Premio Mano de Bronce en el Festival Latino de New York, 1991; el Premio Pitirre en el Festival Cinemafest de San Juan, Puerto Rico, 1991; los de mejor filme y mención especial a Beatriz Valdés en Troia, Portugal (1990); los premios Caracol de dirección, fotografía, sonido, edición, diseño de vestuario, escenografía y actuación femenina, en el VII Festival de la UNEAC, La Habana (1990); el premio a la mejor película concedido por la Universidad de La Habana (1990), y premio El Mégano de la Federación de Cine Clubes de Cuba, La Habana (1991)».

 

Durante la clausura del Festival 38 de Cine de La Habana, el director de otros filmes como Giselle, Aire frío, Mella, La sexta parte del mundo, Tiempo de amar, La Anunciación y Verde verde recibió de manos de La Bella (Beatriz Valdés) un merecidísimo Coral de Honor, y de nuevo la ovación emocionó a la actriz. Me pregunto si hubiera sido un derroche de lauros entregarle también a ella el Coral que no le dieron en 1989.

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Pero, bueno, que Pineda fuera reconocido con el premio ya es una deuda saldada, hasta cierto punto, con el director de uno de los filmes mitos de la cinematografía cubana, y también con uno de los seres humanos más nobles que he conocido en mi vida. Un artista tan grande y polifacético como sencillo, que es capaz de compartir lo que tiene con un amigo. Sé que para esta última característica personal no hay Corales, solo toneladas de cariño de quienes tenemos la suerte de conocerlo.

 

Otro Coral que disfruté enormemente fue el ganado por Luis Alberto García por su papel en Ya no es antes, filme de Lester Hamlet que alcanzó el premio del público.

 

Confieso que aún no he visto la cinta, pero todo el mundo habla de las excelentes actuaciones masculina y femenina (Isabel Santos), porque son solo dos personajes.

 

Esa cinta es mi deuda con el Festival, y vuelvo a Luis Alberto. Su Ernesto en la cinta Clandestinos (1987) merecía un Coral. Fue reconocido por esa obra con los premios Catalina de Oro a la mejor actuación masculina, en el XXVIII Festival Internacional de Cartagena de Indias, Colombia, 1988, y en la UNEAC, en ese mismo año.

 

El actor que se coló en nuestras casas por la excelente serie televisiva Algo más que soñar, de Eduardo Moya, y tuvo destacadas improntas en filmes como En tres y dos (1987), de Rolando Díaz; Plaff o Demasiado miedo a la vida (1989), de Juan Carlos Tabío, y Adorables mentiras (1990), de Gerardo Chijona, entre otros largometrajes recordados por los seguidores del cine cubano.
 
Trabajó, además, en La vida es silbar y Madrigal, ambas de Fernando Pérez; en Habanastation, de Ian Padrón, además de una larga lista de coproducciones en las que los premios también le fueron esquivos.


Tanto el Coral a Enrique como a Luis Alberto, son de hecho el reconocimiento a quehaceres cinematográficos destacados que merecen el respeto de todos los que amamos la imagen en el movimiento.

Visto 737 veces Modificado por última vez en Martes, 27 Diciembre 2016 12:30

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