sábado, 18 agosto 2018, 14:21
Lunes, 19 Diciembre 2016 06:15

DE CUBA, SU GENTE: Tu axila descansa en el borde del mundo

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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La verdad es que me la paso mirándole las axilas a la gente. No sé por qué. Ha sido así desde siempre. Desde que recuerdo.

 

Somos un cuerpo solo

luchando contra la muerte

Eduardo Cote (colombiano)

 

Camino por la calle conectada con ese tema. Aun si estoy sumergida en algún tema de profundidad intelectual, como mi maestría en Comunicación o ese interés, también perenne, de saber sobre las divergencias sociales. Aun si pienso en el significado de la fenomenología de la hermenéutica. Siempre hay una parte de mí que mira los grajos. Qué se le va a hacer. Es una obsesión. Simple, pero intensa.

 

Del grajo lo miro todo. El nacimiento de los vellos, la intensidad del color… He visto muchachas bellísimas, de las que no tienen una gota de celulitis ni barriga, de las que dialogan sobre agujeros negros y le dan el asiento a las personas mayores en las guaguas, con unos grajos horribles. Grajos oscurantistas, de la Edad Media. Grajos subdesarrollados.

 

Muchos me han preguntado el por qué de mi celibato. A veces me gusta dar respuestas profundas, como que el sexo sin amor no tiene sentido, o sarcásticas, como que bastante ha templado ya Mick Jagger y yo estoy equilibrando la balanza del karma sexual de la humanidad. A veces digo la verdad, que no sé por qué soy así. O sí lo sé, pero no me da la gana de decírselo a nadie.

 

El otro día vi un grajo hermoso. Lo vi a través de un cristal empañado y por el reflejo de un espejo… pero mi mirada está demasiado entrenada para dudar: al momento distinguí Belleza.

 

Enseguida me desorbité. Me desorbité por completo. Se me olvidaron las apariencias y lo que se supone y lo que no que uno haga y diga socialmente. Fui corriendo a donde estaba el grajo hermoso y me le paré delante.

 

El grajo le pertenecía a un muchacho, no tan hermoso, que se estaba mudando. Levantaba sus brazos para cargar los muebles a su nueva casa y dejaba al descubierto sus axilas.

 

Le ofrecí ayuda para subir los muebles. Cargué como una condenada. Como una esclava negra en el medio de un ingenio del siglo XVIII. Como una mula. El muchacho no tan hermoso me lo agradeció muchísimo. Me enseñó el apartamento que se había comprado; me ofreció té. Le parecía genial encontrarse con una muchacha tan amable como yo. O al menos, eso dijo.

 

Le dije que era pintora —ustedes y yo sabemos que eso es mentira—. Incluso, he de confesar, le dije que era pintora y escultora —mea culpa— y le pregunté si podía pintarlo con los brazos hacia arriba. Dijo sí. Salí a la calle y no paré hasta regresar con lienzo y acuarelas. (El impulso, ¡uf!, me costó media fortuna).

 

Pegué al muchacho hermoso contra la pared y lo dibujé sobre el lienzo en menos de media hora. El dibujo no era la gran cosa, pero como él no sabía nada del asunto, seguro pensó que era una tendencia informalista, como el expresionismo abstracto, un movimiento pictórico contemporáneo de esos... O quizás no pensó nada. Quizás solo estaba curioso por mí, una muchacha aparecida de la nada, que le cargaba los muebles y lo dibujaba en un lienzo.

 

Me pidió mi teléfono antes de irme. Pero yo, que ya cargaba el cuadro, le di un número falso.

 

Me llevé el dibujo a mi casa. Ahora que estoy sentada frente a él, siento una calentura entre las piernas. Es normal. Estoy acostumbrada a sentir eso ante La Belleza. Sé que en los próximos minutos voy a frotarme la entrepierna mirando el lienzo.

 

No hay nada como un orgasmo frente a algo hermoso.

Visto 2930 veces Modificado por última vez en Martes, 20 Diciembre 2016 06:44

Mi mejor amiga se fue para Rusia hace dos días. Me dejó a Christian, su hijo de ocho años, para que lo cuidara.

Qué les cuento de Daniel. Es hermoso. Y sexy. Y endemoniadamente viril. Es el dueño de una editorial española para la cual llevo par de meses trabajando.

Reinaldo es profesor de radio en el ISA. Su asignatura se llamaba Psico-exaltación Auditiva y trata sobre el efecto psicológico que provocan los sonidos en las personas.

Años sin ver a Yalina, sin saber de ella y sus tenis raídos, y entraba ahora en El Floridita, con el mismo viejo de antaño en silla de ruedas.

Hace unos años me enamoré de Darío Grandinetti. No de Subiela ni del personaje de El lado oscuro del corazón, ese que le llamaba nutria a su pene. No. De Darío Grandinetti, cuando aún tenía pelo.

Se llama Mariela y es autista. No del estilo Dustin Hoffman, que cuenta la cantidad de fósforos que han caído en el suelo de un vistazo y que grita «¡Rain-Man! ¡Rain-Man!».

Mi primo, trago en la mano, me confiesa lo que le pasó en la última consulta de fertilidad que tuvo.

Cuando estudiaba Periodismo, valoré durante un tiempo la posibilidad de cambiarme de carrera para Psicología. ¿Por qué?

El día en que no escribo al menos par de páginas, todo mi cuerpo se pone tenso, como en espera, y me es imposible dormir, por muy tarde que sea. He intentado de todo para, en esos casos, relajarme, pero es en vano.

Mi familia se ha pasado la vida esforzándose porque yo sea lo más normal posible. A estas alturas, ya debían haber perdido un poco de fuerza en su empeño y haber asumido que soy la oveja verde de la camada familiar.

Cuba está cambiando. El otro día entré, por pura curiosidad, a un hotel que queda en las afueras de La Habana, casi llegando a la Novia del Mediodía. Resultó ser un hotel privado.

Ella me ha pedido que si cuento esta historia, no ponga su verdadero nombre; quiere que la llame Virtud.

Qué puede pasar cuando un adolescente blanquísimo como la espuma y plagado de lunares…

Comentarios  

 
#68 Dalia 15-08-2018 13:55
JAJAJAJAJA Es de todos tus escritos (que he leído hasta ahora) el más cómico. Me encantó
 
 
#67 Cojímar 26-12-2017 16:04
Ay! El moralismo y las "buenas costumbres" que se imponen en tantos de los que opinan. Por qué, me pregunto, el temor a decir en voz alta lo que tantos pensamos (y hacemos) Si todos tuviésemos la valentía de expresarnos con esta libertad, no hubiesen tantas mujeres sin orgasmo, ni tantos hombres creyéndose que son de lo mejor, cuando la realidad es otra. Mis respetos Diana, muy valiente.
 
 
#66 Any 31-12-2016 14:04
Totalmente de acuerdo con Cesar, no todos los espacios se prestan para la literatura erótica, que de por sí me parece genial, pero no del modo en que Diana la escribió esta vez, rozando lo vulgar. No es que esté mal hablar de tu fetiche, no creo que debas ir a un psicólogo por ello, sino que hay formas más elegantes de hacerlo, como en la poesía de Carilda Oliver, por ponerte un ejemplo cercano.
De todos modos no creo que estas sean historias reales, aunque hasta ahora casi siempre me gustan, pero últimamente siento que solo buscan llamar la atención y aunque hay que reconocer que lo logra, a mí en lo particular me han dejado de gustar, pero las sigo leyendo por costumbre o esperanza...
 
 
#65 de un admirador 28-12-2016 09:18
Pensé que no podías escribir nada mejor que este articulo, pero entonces lei el de hoy, tan solo una semana despues y ya te superas a ti misma! me dejas con la boca abierta. asi de buena eres
 
 
#64 RAUL 27-12-2016 16:32
ESA YURAIDA ES UNA PERSONA MUY INTELIGENTE. DIJO TODO LO QUE YO QUERIA DECIR!!!
 
 
#63 Yuraida 22-12-2016 16:40
Cómo es posible que puedan llamar vulgaridad al placer que una persona se pueda proporcionar.
Parece mentira que tanto que se ha hablado de educación sexual en este país a pleno 2016 existan personas que consideren la masturbación como un horror.
pero incluso lo que más molesta es que no entienden para nada las intenciones de la escritora, que solo intenta provocar con su literatura.
Cuidado los que piensan que esto es vulgar casi siempre son los inmorales, que se esconden detrás de discursos falsos.
 
 
#62 alguiennuevo 22-12-2016 15:48
Primera vez que lo leo, algo curioso, llama la atención pero me pareció vulgar. a literatura erótica y he leído alguna momentos íntimos los describen con belleza y no pierden el interés excitante en el lector. Lo vulgar es vulgar aunque sean "nuevas tendencias o incursiones".
 
 
#61 Yulerne 22-12-2016 15:30
Me encanto, todo lo que escribes, pienso que toca la sensibilidad humana.
 
 
#60 emoreira 22-12-2016 15:07
Así que de Cuba, su gente. Espero que ningún extranjero se lea esto porque no se qué van a pensar de nuestro país.
 
 
#59 Scriptmaster 22-12-2016 15:05
Nunca he opinado aunque leo fervientemente todos tus artículos, pero este sin duda alguna me hizo opinar....

Desmedidamente vulgar!!!

Cuidado Dianita que estas llegando a un punto muy cercano a la censura, y que conste que me gusta la mayoría de tus artículos!!!
 

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