domingo, 23 septiembre 2018, 15:41
Miércoles, 02 Noviembre 2016 05:48

DE CUBA, SU GENTE: No puedes ser cubana y no haber entregado tu alma

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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Años sin ver a Yalina, sin saber de ella y sus tenis raídos, y entraba ahora en El Floridita, con el mismo viejo de antaño en silla de ruedas.

 
De pronto sales tú con tu llama y tu voz
Y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome,
Y te quiero apartar, y estás ahí mirándome
Y somos inocentes

Diana Castaños

 
Estaba sentada en El Floridita.


¿Qué hacía allí? Me tomaba un mojito.


¿Que si no había un sitio más barato en el mundo para tomar mojitos? Sí, claro. Pero quería darme ese gusto. Aunque me gastara la mitad de mi salario del mes.


En ese momento estábamos la bebida, El Floridita y yo… y algo del aliento de Hemingway en el ambiente… (o eso me gustó pensar).


De repente la vi. Yalina. Veinte y nueve millones de kilómetros largos de lucha y perseverancia. Pero tengo que explicarles esto.


La conocí en la Facultad; estudiábamos juntas Periodismo. Yalina era por entonces una muchachita de provincia, con los tenis desgarrados por el marabú de Cabaiguán, que le servía de enfermera a un minusválido de la tercera edad para poder vivir en La Habana.


El viejo que ella cuidaba resultó ser un hijo de puta. Le ponía a Yalina cucarachas en su cama, echaba veneno a su comida, varias veces le encajó un tenedor en los muslos y alguna que otra, intentó clavarle cuchillos... en un ojo, en las axilas... donde el azar le dejara un hoyo.


Yo, que la ayudaba a veces a cargarlo por las escaleras, vi cómo él le escupía el pelo, y se balanceaba a propósito, con la clara intención de lograr que ella se cayera.


Por aquel entonces, le preguntaba cómo estás, cómo puedes. Y ella me decía: «a veces me siento mal, pero entonces acomodo la silla y me siento bien». Así de sencillo.


Un día de tantos, cuando fui a ayudar a Yalina a cargar al viejo por la escalera, vi que este se comportaba como el más dócil de los corderitos. El cambio era tan evidente, que no necesité siquiera preguntarle cómo lo había logrado. Me dijo que me enseñaría cuánto había cambiado su estrategia.


Y se empezó a quitar la ropa. El viejo hijo de puta puso enseguida en sus bracitos enclenques todo el empeño del mundo en acomodarse lo mejor que pudo en la silla de ruedas. Los ojos bien abiertos, la boca entreabierta, en espera.


Yalina se quedó en tacones, medias panties negras y ajustador. (Des)vestida así cambió la mierda y el orine del tibor. Así le curó la úlcera de los pies y le puso el nylon a la cama, para que no se mojara el colchón cuando el viejo se meara.


Años sin ver a Yalina, sin saber de ella y sus tenis raídos, y entraba ahora en El Floridita, con el mismo viejo de antaño en silla de ruedas.


Él no me reconoció. O simuló no hacerlo. Ella se acercó a mí, y como terminando una conversación interrumpida cinco minutos antes, me contó: «nos casamos; llevo tantos años cuidándolo, que ya no sé hacer otra cosa». Parecía estarme pidiendo disculpas.


Pero, Yalina, cómo estás. Cómo puedes, le dije. «La caja de la pizza es cuadrada, la pizza es redonda y el trozo de la pizza es triangular. Nada tiene sentido en la vida», me contestó.

 

Algunos nombres de personas de nombre conocido que han visitado El Floridita y tomado un trago dentro de él:

Gary Cooper, Tennessee Williams, Marlene Dietrich, Jean-Paul Sartre, Giorgio Armani, Ornella Muti, Imanol Arias, Jean-Michel Jarre, Matt Dillon, Paco Rabanne, Ted Turner y Jane Fonda, Pierce Brosnan, Naomi Campbell, Compay Segundo, Ana Belén y Víctor Manuel, Graham Greene, los Duques de Windsor Eduardo VIII y Wallis Simpson, Gene Tunney, Carlos Lombardía, Ava Gardner, Spencer Tracy, Rocky Marciano, Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Javier Sotomayor, Kate Moss, Fito Páez, Danny Glover y Jack Nicholson.

Visto 2987 veces Modificado por última vez en Miércoles, 02 Noviembre 2016 23:28

Hace unos años me enamoré de Darío Grandinetti. No de Subiela ni del personaje de El lado oscuro del corazón, ese que le llamaba nutria a su pene. No. De Darío Grandinetti, cuando aún tenía pelo.

Se llama Mariela y es autista. No del estilo Dustin Hoffman, que cuenta la cantidad de fósforos que han caído en el suelo de un vistazo y que grita «¡Rain-Man! ¡Rain-Man!».

Mi primo, trago en la mano, me confiesa lo que le pasó en la última consulta de fertilidad que tuvo.

Cuando estudiaba Periodismo, valoré durante un tiempo la posibilidad de cambiarme de carrera para Psicología. ¿Por qué?

El día en que no escribo al menos par de páginas, todo mi cuerpo se pone tenso, como en espera, y me es imposible dormir, por muy tarde que sea. He intentado de todo para, en esos casos, relajarme, pero es en vano.

Mi familia se ha pasado la vida esforzándose porque yo sea lo más normal posible. A estas alturas, ya debían haber perdido un poco de fuerza en su empeño y haber asumido que soy la oveja verde de la camada familiar.

Cuba está cambiando. El otro día entré, por pura curiosidad, a un hotel que queda en las afueras de La Habana, casi llegando a la Novia del Mediodía. Resultó ser un hotel privado.

Comentarios  

 
#18 Leandro 07-11-2016 15:59
Me gusta mucho esta columna. Tiene la profundidad que muchas otras han perdido. Muchas felicidades a la periodista. Casi nadie se toma el tiempo de llegar a lo más profundo de los lectores. Gracias
 
 
#17 myke 04-11-2016 09:18
ñoooooooooooooo o....el título esta vez y a 1ra vista, es una dosis brutal d pesimismo...ya luego me lo pensé mejor y no.
X cierto Diana, ajustándonos a éste, podrías contar cdo fue ke entregast tu alma? aunke a mi me da, ke la entregas d a poco en c/ entrega...salu2
 
 
#16 alina 03-11-2016 13:23
Despues de trabajar 20 años entregando el alma, quede disponible, y lo que me ofrecieron no me gusto, ahora pongo el alma, la mente y el cuerpo cuidando a unos viejitos y hoy puedo tomarme mi mojito en la bodeguita y hasta un daiquiri en el floridita, y asi muchos gusticos que no podia darme ahora me los doy, es grandioso como mi alma, y mi cuerpo estan trankilos.
 
 
#15 Inye 03-11-2016 09:09
Bueno, bueno...critica r la prosa de diana, si lo veo como irrespetuoso, yo soy un ferviente crítico del contenido que ella plasma en sus historias, porque son en su mayoría controversiales , aunque se manifiesten en la vida real de una u otra manera, el comportamiento de sus personajes por lo general, son para mí inapropiados, quizás motivado por una crianza a la antigua donde los valores son aprendidos y aplicados, pero repito, Diana escribe como los angeles, cada historia tiene un mensaje y puede que hasta moraleja, y puedo estar equivocado, pero si no es para provocar el razonamiento y el análisis en quienes seguimos sus historias, ¿para qué Diana las publica en esta sección?, de todos modos y como sea, !Bienvenidas sean!.
 
 
#14 chicho 03-11-2016 08:55
Tal vez si todas las cubanas fueran como Yalina este País fuera distinto...posi blemente no hubiera bloqueo, ni tantas restricciones económicas, pero tuviéramos un vecino muy poderoso mandándonos, escupiéndonos y disponiendo a su antojo de lo que pasa en esta, nuestra casa...pero no nos da la gana que nos traten como a Yalina y preferimos que nuestras mujeres sean como #9 Ana Hilda...eso de agradecer porque me aprieten el cuello por tal de que me pagues bien o me dejes vivir no va con nuestra idiosincrasia.. .así somos...así seremos...
 
 
#13 Moro8 03-11-2016 08:45
un buen relato, que despierta la inamginacion y la polemica, pero la frase final... es genial.. la incorporare a mi diario decir, gracias por tus inteligenets escritos
 
 
#12 norberto 02-11-2016 17:04
A mí tampoco me gustó este articulo, además en el floridita lo que Hemingway tomaba era daiquiri no mojito, cada artículo tiene más ficción que el anterior, pero bueno algo tiene que escribir y de algo tiene que vivir, no como vive yalina.
 
 
#11 unowen 02-11-2016 15:22
Estás al revés de Hemingway, que tomaba "My Mojito in La Bodeguita, My Daiquirí in El Floridita" ;)saludos
 
 
#10 francisco 02-11-2016 14:57
No entiendo lo de haber entregado tu alma en este cuento tuyo, esta amiga no entrego el alma el alma es algo mas sublime, hay quien ama la habana y aun así no le ha entregado su alma, recuerda que el cuerpo muere pero el alma se eleva y gravita, no me gustó tu titulo para narrar cosas que se ven en el mundo entero no solo aqui, pero lo siento no fue de mi agrado.
 
 
#9 ana Hilda 02-11-2016 14:53
Ayyyyyyyyyyyy, Yalina a ese viejo de m........, yo lo hubiera tirado de la escalera para abajo, desde el primer momento que hizo el primer maltrato, yo no tengo sangre para aguantarle maltrato a nadie, entonces si que iba a disfrutar un mojito en el Floridita por haber acabado con un desgraciado.
 

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