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Martes, 01 Noviembre 2016 12:30

La ocasión la pintan calva, el origen de los refranes populares en español

Escrito por  EFE
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El latinista español Juan Gil Fernández, miembro de la Real Academia Española. El latinista español Juan Gil Fernández, miembro de la Real Academia Española. Foto: EFE/Archivo

«A buenas horas, mangas verdes», «la cuenta de la lechera» o «despedirse a la francesa» son expresiones cuyo origen ha investigado Juan Gil, filólogo y catedrático español, en su libro La ocasión la pintan calva.

«A buenas horas, mangas verdes», «la cuenta de la lechera», «por arte de birlibirloque» o «despedirse a la francesa» son algunas de las 300 expresiones más populares en castellano cuyo origen ha investigado Juan Gil, filólogo y catedrático español, en su libro La ocasión la pintan calva.

«Son dichos y expresiones conocidos que, al oírlos, generan una respuesta inmediata en la mente», cuenta Gil en una entrevista con Efe sobre su libro (publicado por Espasa), que nace bajo su dirección como miembro de la Real Academia Española y la redacción y documentación de Fernando de la Orden.

Gil, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla, se encargó además de las expresiones en latín, como «vía crucis», «hecho un Cristo» o un «ecce homo», expresiones que también recoge en su obra.

La ocasión la pintan calva surge tras el éxito que Gil obtuvo el año pasado con sus «300 historias de palabras».

¿De dónde viene «estar con la mosca detrás de la oreja»? ¿Qué significa «buscarle tres pies al gato», como dice Don Quijote? ¿Por qué decimos «meterse en harina»? ¿Qué es ser un «rara avis»?

A todo esto responde Gil. La expresión «a buenas horas, mangas verdes», por ejemplo, nace en el siglo XV, cuando Isabel la Católica creó el primer cuerpo policial de España, la Santa Hermandad, cuyos miembros llevaban mangas verdes en la chaqueta de su uniforme y llegaban siempre tarde a sus diligencias.

Cuando alguien imagina cosas imposibles se dice que hace «la cuenta de la lechera», como dice la fábula de Esopo en la que una mujer camina con un cántaro de leche recién ordeñada y, mientras imagina lo que podrá hacer con el dinero que obtenga por ella, tropieza y se le cae.

«Pelar la pava», utilizado cuando una pareja conversa de forma acaramelada, comenzó a usarse hace más de un siglo en la literatura, referido a las jóvenes que aprovechaban esta tarea para ir a la ventana a hablar disimuladamente con el novio si éste venía a verlas.

«Algunos dichos son tan viejos que lo bonito es que es imposible conocer de dónde vienen», añade Gil, quien también destaca que tumbarse «a la bartola» es una expresión que recoge la Real Academia desde 1852 y se refiere a la forma de descansar después de la celebración de San Bartolomé, cuando terminaban tradicionalmente las cosechas.

Esta obra descubre así, de manera «ligera, amena y documentada», el significado de otros dichos como «hacerse el sueco» (que nace en la antigua Roma, por los cómicos que llevaban «soccus» o «zuecos» y se hacían los tontos), o cuando no viene «ni el Tato» (referido al torero sevillano Antonio Sánchez «El Tato», famoso por seguir toreando una vez cojo).

A la magia se refiere la expresión «por arte de birlibirloque», que surge de «birlar» (hurtar) y «birlo» (ladrón), por lo que alude al arte del escamoteo o el engaño.

De las expresiones en latín, como urbi et orbi (por todo el mundo) o Arcades ambo (con el mismo parecido), Gil considera que actualmente «se utilizan menos» en la sociedad, aunque tienen todavía adeptos entre los periodistas, asegura.

Así explica Gil el «nudo gordiano» del libro, su punto más difícil, expresión famosa desde que Alejandro Magno, tras escuchar que quien deshiciera este nudo imposible de la región de Gordio dominaría Asia.

Por último, hace uso el autor de una expresión nacida en la Guerra de Independencia española, tras vencer a las tropas de Napoleón, y se despide «a la francesa».

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