viernes, 21 septiembre 2018, 03:39
Jueves, 27 Octubre 2016 08:30

Aurora Bosch, una joya del ballet cubano que no pierde su brillo

Escrito por  Cosset Lazo Pérez
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Luego de conquistar con su exquisita proyección escénica al mundo, todavía a sus 73 años la bailarina y maitre Aurora Bosch sobresale como una de las cuatro joyas de la danza clásica cubana.


Distinguida así junto a Loipa Araújo, Mirta Plá y Josefina Méndez por el crítico británico Arnold Haskell, Bosch pasaría a la historia del baile en puntas no solo por integrar este preciado cuarteto, sino por su brillante trayectoria profesional.


El 17 de junio de 1967, Haskell -considerado el decano de la crítica mundial del ballet- eternizaba con tal calificativo a estas figuras de la danza clásica y ponderaba la valía de la escuela cubana.


Pero lejos de resplander por dicho reconocimiento, Bosch ilumina con su experiencia y talento el camino de noveles talentos de esta manifestación del arte en Cuba y otros lugares del orbe.


Aquí, dedica gran parte de su tiempo a enseñar y actualmente trabaja con el cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba, compañía fundada en 1948 por Alicia, Fernando y Alberto Alonso.


Sobre su labor con estos jóvenes, Bosch dijo a Prensa Latina: "Estoy contenta porque tienen muchas ganas, talento y condiciones físicas".


"He pedido trabajar con el cuerpo de baile porque precisamente esa es la semillita que se siembra", añadió la maestra al recordar que de ese grupo germinan las primeras figuras de los conjuntos danzarios.


En ese sentido añadió:  "La responsabilidad que tienen los maitres es precisamente transmitir todas las experiencias anteriores para que no se rompa la cadena".


BOSCH EN EL FESTIVAL DE BALLET


A pocas horas de iniciar el XXV Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, Bosch supervisa ensayos y busca la perfección en cada movimiento de los clásicos Paquita y El lago de los cisnes.


Las sesiones de entrenamientos son muy duras, pero ella -con paciencia y dulzura- aproxima a los bailarines a la exquisitez de la técnica danzaria.


Ante sus ojos ensayan desde la primera figura de la compañía, Viengsay Valdés, hasta el talentoso bailarín Patricio Revé, quienes compartirán escenario en estos clásicos durante el evento previsto del 28 de octubre al 6 de noviembre.


Para Bosch es imprescindible que los bailarines tengan en cuenta que su profesión demanda disciplina y cuidado porque utilizan el cuerpo como instrumento.


"Lo nuestro es una suma de todas las manifestaciones artísticas. La cultura de un bailarín es sumamente importante, no es solo hacer pasos, cuando se abra el telón... hay que tener un bagaje interior para poder proyectar sentimientos y sensaciones", insistió la maitre.


Al respecto, la artista considera que para la formación integral del bailarín es muy importante visitar museos, asistir a conciertos sinfónicos, disfrutar de una obra de teatro o película, y hasta bailar cha cha chá o salsa.


Galardonada en 2003 con el Premio Nacional de Danza, Bosch no esconde su fascinación por la enseñanza, habilidad cultivada desde los tiempos en los cuales estremecía el escenario al encarnar la Reina de las Willis, en Giselle; y la Odile, de El lago de los cisnes.


Entre los tantos reconocimientos en su carrera sobresalen los premios Anna Pávlova de la Universidad de la Danza de París y el Especial de los Críticos de Danza, también en Francia.


AURORA: UNA JOYA DE SIEMPRE


Nacida en La Habana en 1942, Aurora Bosch fue alumna de la Academia de Ballet Alicia Alonso y a partir de 1956 despuntó en los escenarios con una brillante carrera en lo que es hoy el Ballet Nacional de Cuba.


Durante su fructífera trayectoria, ha bailado en Europa, Asia y América y como artista invitada en el Ballet del Teatro Griego de Los Ángeles y en el Festival Internacional de Ballet de Chicago, Estados Unidos.


Formada bajo la guía directa de Alicia y Fernando Alonso, Bosch es de las más sólidas representantes del método técnico, ético y estético de la escuela cubana de ballet.


Desde sus primeros años como bailarina, desarrolló de forma paralela sus aptitudes para la instrucción, las cuales además cultivó en la Compañía Nacional de Danza de México, el Ballet Nacional de España, el Real Ballet de Dinamarca y su Escuela, y el Ballet de Boston, en Estados Unidos, entre otros.


En el período 2003-2005 fue maitre y profesora invitada del Conservatorio de Sevilla y Jurado del Concurso Coreográfico de esa ciudad española, de la Central School of Ballet de Londres y de la Escuela Nacional de Ballet de Budapest, Hungría.

Después de una carrera colmada de éxitos, hoy Bosch sobresale como uno de los más sólidos pilares de la escuela cubana de ballet, poseedora de una técnica reluciente, tan fuerte como el diamante, según la crítica especializada.

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