domingo, 23 septiembre 2018, 06:40
Lunes, 24 Octubre 2016 06:00

Yo fui náufraga

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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La autora convierte en arte botellas que la gente tira a la basura. De la serie Mensajes de náufragos. La autora convierte en arte botellas que la gente tira a la basura. De la serie Mensajes de náufragos.

No habría que confundir buzos con náufragos. De ahí la justificación de acopiar pomos vacíos, tapas, trozos de tela, y cualquier cosa reutilizable en tiempos de contingencia o no.


En alguna de mis anteriores reencarnaciones, yo fui víctima de un naufragio. Tengo el casi convencimiento de que permanecí, nadie sabe cuánto tiempo, en un islote abandonado, de esos ignorados hasta por los mapas.


Durante esa temporada oscura y agónica, mucho anhelé disponer de aquellas cosas lanzadas a la basura por mí o que yo contemplaba desdeñosa en la basura de otros —la que se dispersa como el polen en torno a los contenedores y por las esquinas.


Solo el haber vivido como náufrago, desprovista de todo lo elemental, justifica mis aprehensiones a tirar envases vacíos, fragmentos de tela, cuerdas, pomitos… y también mis miradas expectantes a las lomas de basura ajena, donde descubro aquella tapa tan útil, la cartera aún usable con solo una leve reparación, los excelentes listones de buena madera, que solo con quitarle un par de clavos servirían para mucho.


Con la practicidad y la irreverente lógica que aporta el haber crecido entre gigabytes y móviles, mi hijo espanta con una sola frase cualquiera de esas elucubraciones mías: tú lo que tienes es alma de buza.


Se refiere, claro está, no a que haya buceado mucho en torno al islote donde naufragué, intentando pescar algo que llevarme a la boca, sino a aquellos que se dedican a husmear entre desperdicios y rescatan latas, pomos plásticos y sancocho para puercos, entre otros fines.


Yo no me ofendo. Solo pienso. Quizás sea muy romántica e intente justificar con trampas tejidas por mi fantasía, las marcas dejadas por aquellos años 90, el nombrado período especial, cuando disponer de un pomo vacío de refresco —lleno hubiera sido una ambición descabellada—, era la salvación para guardar la luz brillante, si la conseguías, que permitiría encender la cocinita criolla donde hervirías los pañales. ¿Culeros desechables?, eso era ciencia ficción.


O quizás la cosa viene de más atrás. Los que suman más de cuarenta o cincuenta calendarios, quizás recuerden que a la primaria se iba con medias tejidas a crochet por la abuela, y quien llevaba libros y libretas en una maleta coloreada —no se usaban las mochilas— era contemplado con admiración porque «se la habían traído de afuera».


Es verdad que aquella era la época del refresco en botella y las torticas o masarreal gratis en cada merienda escolar, y que las cajas de cigarro valían 1.60; el queso crema, 25 centavos, y podías hospedarte en un hotel con 21 pesos o algo más. Pero no todo el mundo disponía de esa plata.


Por eso, las adolescentes se aplicaban sombra en los ojos fabricada con tizas de colores y desodorante de pastica —¡culpable de cada golondrino!—, y quien llevaba a la fiesta un pitusa de marca, de cualquier marca, era la sensación. La que podía oler a Gato Negro o Moscú Rojo, perfumes carísimos de entonces, era una dichosa.


Justo por aquellos tiempos de Julio Iglesias y La vida sigue igual, una parienta fue en viaje de trabajo a la entonces RDA —República Democrática Alemana, para los más jóvenes— y me trajo unos zapatos de charol, el no va más de la moda en esos días. Pero jamás pude usarlos para la escuela. Mi familia no me dejó: qué iba a decir la gente de esa ostentación. Hablar de problemas ideológicos entre alumnos de primaria hubiera sido un exceso.


Ahora, la cuestión es diferente. No tengo por qué contarla, sería redundar. Pero lo cierto es que aquellas cicatrices de los 70, de los 90 o de mi condición de náufrago en otra vida, siguen obligándome a guardar pepinos y pepinitos, pomos vacíos de champú, buenas tapas de rosca y de presión, ropa vieja, que podría servir para trapos o quién sabe, papeles de aluminio que alguna vez hicieron de envoltorio, cucharitas plásticas, envases de helado… Aunque mi hijo se burle de mi alma de buza y mi marido enloquezca porque no cabe más en el closet, yo sigo guardando. Va y vuelvo a naufragar.

 

Visite el facebook de Vladia Rubio, quien también incursiona en las artes plásticas.

Visto 6908 veces Modificado por última vez en Jueves, 03 Noviembre 2016 14:46

Comentarios  

 
#9 Eliecer Ramirez 10-02-2017 02:42
VLADIA,felicida d,yo tambien buceo en la basura,y la experiencia,cua ndoera nino antes de 1959,y era un naufrago en mi barrio,pues mi abuela nos rentaba una casita en el pueblo de Moron en $15 pesos,y no quedaba para mas que para arroz y sopa de arroz con caldo de huesos,que nos regalaba Carlos el carnicero por que de vez en cuando mami le compraba 10 centabos de picadillo,de cuando haciamos pelotas de papel,con tiras hechas de cajas de cigarro,de cuando en la basura de los ninos ricos del barrio,encontra ba ,patines rotos y yo me las arreglaba con un pesazo de masera recogida en la basura tambien y me hacia una carriola,y nos ibamos con tapas de refresco pedidas en la tienda de Pepe,para la linea del tren,para que les pasara por encima,despues haciamos rehiletes y nos fajabamos,a cortarle el hilo al contrrio,alas chiringas hchas de papel,si conseguiamos un carretel de hilo para empinarlas,ycua ndo en la escuela,los que tenian dinero compraban maltinas i sanwuiche de jamon y queso,y yo jamas jamaba ni jamon ni queso,me conformaba,con unos recortes de dulce que me regalaban en una dulceria que estaba al lado de mi casa,y la bajaba con agua de una llabe,ano 1957 u 1958.yo tambien fui un naufrago,de la pobreza,pero no pude estudiar,por que poder pasar la primaria,con escsses de lapiz y libretas,quien podia pensar en POR ESO Y OTRAS MUCHAScarreras universitariasV IVA FIDEL Y SU RECUERDO.el cabron que no me deja pasar bien los mensajes,o es un hijo de puta gusano de aqui usa o de alla infiltrado en la prensa.
 
 
#8 graciela 08-02-2017 11:13
me identifico contigo, yo tambien soy victima de un naufragio , me encanto tu escrito
 
 
#7 Yaima Mesa González 22-12-2016 16:57
el ser humano piensa como vive, por eso hay quienes no pueden entender a Vladia porque no lo vivieron
 
 
#6 Gina Rey 24-10-2016 11:45
Gracias Vladia por tus trabajos por la sensibilidad social de su contenido. Aprovechar todo lo aprovechable es una cuestión de responsabilidad social con nuestros hijos y las generaciones que vendrán después de nosotros, con el futuro de nuestro planeta.
 
 
#5 Elsi 24-10-2016 10:11
Me ha gustado mucho tu articulo sobre todo porque nos parecemos mucho en eso de guardar pensando que hara falta en un futuro y a pesar de todas esas dificultades eramos mas felices y mas sanos que ahora.
 
 
#4 Wild Swan 24-10-2016 09:39
Vladia, no eres la única. No es mentalidad de pobre, si no de alguien responsable por el futuro de su planeta. Visita este sitio ahlira.cubava.cu Y verás las cosas que se hacen reutilizando lo que otros botan. A mí en mi casa me dicen Art Attack porque no boto nada reutilizable, lo utilizo para hacer otros objetos. Mira las carteras hechas con bolsas de plástico y naylons de basura. Tus obras son preciosas.
 
 
#3 DUBAI 24-10-2016 08:14
Hola Vladia me encanto tu articulo.. creo que muchas de nosotras tenemos alma de buza" jajajaja.. va en nuestros genes... gracioso calificativo ese que te ha puesto tu hijo el mio tambien es de esta epoca de mucha tecnologia".. ellos no entienden... acaso hay algun lugar donde expones tu arte?? saludos y suerte!!.. buen dia!!
 
 
#2 Ricardo 24-10-2016 07:41
Gracias Vladia por la entrega y gracias por tus botellas. Como siempre, dando la hora en los trabajos de CubaSi, uno de los mejores portales de internet de Cuba.
 
 
#1 gladys regina 24-10-2016 07:38
Si Vladia, ya que somos isleños creo que todos tenemos alma de buzos y de naufragos... y de otras cosas mas.
Cada cual guarda distintos recuerdos y experiencias, hay quien vivio una epoca y luego la revivio con los nietos, y volvera a repetirla algun dia si es que no lo esta haciendo ya.
Pero tampoco se puede botar todo asi como asi, tienes razon en tu articulo y me parece que acumulamos cosas inservibles pudiendolas colocar donde alguien pudiera recogerlas sin estar contaminadas por la basura, como aquellos libros y discos que vi el otro dia embarrados de cualquier cosa, en fin. en una isla llena de necesidades a cualquiera le puede dar por bucear y finalmente naufragar.
 

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