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Miércoles, 07 Septiembre 2016 09:55

En juego en EE.UU., la Casa Blanca, 11 gubernaturas y el Congreso

Escrito por  David Brooks/La Jornada
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También habrá referendos sobre temas ambientales, laborales y legalización de la mariguana.

El 8 de noviembre Estados Unidos realizará comicios para elegir presidente y vicepresidente, los 435 representantes de la Cámara de Representantes y 34 senadores (un tercio) de la cámara alta. También estarán en juego 11 gubernaturas y cientos de puestos estatales, municipales y locales. Además habrá una serie de referendos estatales respecto de un abanico de temas, desde la legalización de mariguana hasta iniciativas ambientales y normas laborales.




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La elección presidencial

Hay dos aspectos claves (y extraños) en la elección del presidente: no hay voto directo y en este sistema un candidato puede ganar la mayoría del voto popular, pero perder la elección. Esto no es un asunto hipotético: la ocasión más reciente en que sucedió fue en 2000, cuando Al Gore ganó el voto popular por más de 500 mil votos, pero George W. Bush ganó la elección (sin entrar en detalles muy complicados de esa elección aún disputada, donde se comprobó que no todos los votos cuentan ni son contados), fue la cuarta vez que ocurre en la historia del país.

Todo por algo llamado "colegio electoral". De hecho, la elección presidencial nacional en verdad son 51 elecciones simultáneas, en cada estado y la capital. Cada entidad tiene sus propias reglas, horarios, métodos de verificación y equipo (las casillas y urnas). El candidato/a que gane la mayoría de votos en cada estado (con un par de excepciones) es el que gana el apoyo de ese estado expresado en sus "votos electorales".

Los votantes en efecto no están votando por el candidato/a presidencial, sino por electores desconocidos comprometidos con uno u otro de los candidatos. Hay un total de 538 electores que conforman el "colegio electoral". Para ganar la presidencia se requieren 270 electores, no la mayoría del voto popular.

El número de los electores asignados a cada estado depende del tamaño de su población medido por el censo más reciente. Este número es igual al de distritos electorales (el número de representantes) más dos senadores. Pero en todos los estados, a excepción de Nebraska y Maine, quien gana la pluralidad del voto (no tiene que ser la mayoría del voto total) conquista todos los electores de ese estado.

Por ejemplo, a quien gana la mayoría del voto popular, aun si es por un margen muy cerrado, de un estado como California, se le otorgan todos los 55 de California, o los 29 de Nueva York. Aún más complicado es que en 25 estados y la capital los electores no están obligados a votar por la opción preferida por el electorado, pero casi siempre lo hacen.

Por este sistema, la ruta a la victoria está definida no por el total del voto popular, sino por la acumulación de electores por triunfos estado por estado. Por lo tanto, la estrategia electoral se determina por una ruta de estados que permita acumular los 270 votos electorales. Al elaborar las estrategias se supone que ciertos estados se inclinan por uno u otro partido; de hecho, desde 2000 los demócratas han ganado consistentemente en 18 estados con un total de 242 votos electorales, o sea 90 por ciento de lo que necesitan. Los republicanos han ganado en 21 estados con 179 votos electorales, es decir, 66 por ciento. Los expertos y estrategas suponen que esto se repetirá este ciclo, aunque no se pueden descartar sorpresas. Por lo tanto, el enfoque de las campañas no es nacional, sino sobre aquellos estados que no están definidos o que a veces han sido ganados por demócratas o por republicanos. Estos son los llamados estados swing (que se columpian de un lado a otro), y son la clave para casi toda elección. A ellos se destinarán gran parte de los recursos y la atención de los candidatos. Es ahí donde se determina en verdad la contienda nacional. Por esta misma razón, la utilidad de los sondeos nacionales es limitada, ya que lo que más importa son las tendencias en estos estados claves.

Por ahora, entre 12 y 16 estados se consideran en juego y claves y, como siempre en tiempos recientes, dos siempre figuran en esta lista: Florida y Ohio. La lista durante este ciclo electoral también incluye Carolina del Norte, Minnesota, Nevada, Iowa, Georgia, Carolina del Sur, Arizona, Montana, Misuri y Alaska. Algunos estrategas agregan Virginia, Wisconsin, Pensilvania y Maine.

Los otros candidatos

Hay varios candidatos presidenciales más en este ciclo electoral, casi todos marginales. Dos de ellos sí podrían tener un impacto en los resultados finales: Gary Johnson, del Partido Libertario y ex gobernador de Nuevo Mexico, fue uno de los políticos pioneros en promover el fin de la guerra contra las drogas y despenalizar la mariguana, entre otras cosas. Actualmente tiene entre 8 y 10 por ciento de preferencias. Por otro lado, Clinton no es la única mujer en la contienda por la Casa Blanca, ya que Jill Stein es candidata presidencial del Partido Verde. Por ahora tiene un apoyo de entre 3 y 5 por ciento.

Los analistas debaten cuánto impacto podrían tener estos dos aspirantes sobre la elección, sobre todo en algunos estados con márgenes cerrados entre Trump y Clinton, ya que el porcentaje, aunque mínimo, del voto total que captan estos dos podría restar apoyo a uno de ellos.

El sistema electoral estadunidense está diseñado para hacer casi imposible que surja una tercera opción. Sin embargo, ha habido ejemplos en que un candidato independiente ha logrado superar algunos de estos obstáculos e impactar la elección. Los ejemplos más relevantes en tiempos recientes fueron la campaña de Ross Perot en los 90, y la de Ralph Nader en 2000, pero hay varias más a lo largo del último siglo.

El Congreso

En la cámara alta el equilibrio actual es de 54 republicanos y 46 demócratas. Las 34 curules en juego son 24 ocupadas ahora por republicanos, y sólo 10 que defienden los demócratas. Para recuperar la mayoría, los demócratas necesitan aumentar su total en cinco curules (o sólo por cuatro si ganan la Casa Blanca, ya que el vicepresidente tiene la función de presidente del Senado).

En la cámara baja el equilibrio actual es de 246 republicanos frente a 188 demócratas. Para recuperar la mayoría, los demócratas tendrían que ganar 30 más de las que tienen ahora.

Gubernaturas

En este ciclo están en juego 12 (de las 50) gubernaturas. Los demócratas están defendiendo ocho, los republicanos cuatro.

Referendo

Hasta el momento, 160 medidas estatales han sido certificadas para ser votadas en referendo en 35 estados. Los temas más relevantes son: la despenalización/legalización de la mariguana, control de armas, acceso a servicios de salud, salario mínimo. También hay todo un abanico de otros temas, desde la primera prohibición en el país de bolsas de plástico en California, un nuevo sistema de votación en Maine, a una medida para imponer el requisito del uso de condones por la industria pornográfica, entre otros.

El calendario

Entre ahora y la elección se ha acordado realizar tres debates presidenciales: el 26 de septiembre será el primero, y dos, en octubre: el 9 y el 19. Habra un debate entre los candidatos a la vicepresidencia el 4 de octubre.

Los votos finales se depositan el martes 8 de noviembre. En varios estados se permite emitir el voto antes de ese día.

El 20 de enero de 2017 la nueva o el nuevo presidente se muda a la Casa Blanca.

 

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