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Martes, 06 Septiembre 2016 08:30

Ismael Borrero: Entre giros y desbalances

Escrito por  Rosa María Panadero Vega
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Con él vibraron millones de compatriotas que esperaban ansiosos la primera presea áurea de la comitiva antillana en Río de Janeiro luego de 10 jornadas de competencia.

Alrededor de las 4:35 p. m. –hora de Cuba– el corazón de un joven santiaguero de 24 años de edad “estallaba” de felicidad.

El motivo: sus impresionantes giros y desbalances en la Arena Carioca 2 lo llevaron a tocar la gloria olímpica en la división de los 59 kilogramos de la lucha grecorromana.

Con él vibraron millones de compatriotas que esperaban ansiosos la primera presea áurea de la comitiva antillana en Río de Janeiro luego de 10 jornadas de competencia.

Ismael Borrero Molina ya había dado muestras de su crecimiento deportivo al apoderarse de la cima mundialista de Las Vegas 2015.

El próximo reto estaba en tierras brasileñas y el muchacho cumplió con decoro y calidad indudables.

La jornada del 14 de agosto la inició enfrentando al kirguizio Eraliev, sometido por puntos técnicos (3-1). Luego despachó por superioridad (8-0) al chino Wang, y por puntos técnicos (3-1) al uzbeco Tasmuradov en la semifinal.

En el cuarto y decisivo combate dispuso igualmente por superioridad técnica del nipón Shinobu Ota, quien tuvo que conformarse con la medalla plateada.

Durante su estancia en su ciudad natal Borrero aceptó el diálogo con JIT.

¿Cómo valoras la preparación previa a los Juegos Olímpicos?

Considero que fue excelente, pues estuvimos en Brasil alrededor de dos meses, lo que nos ayudó a acostumbrarnos al lugar y a focalizar mucho más nuestro entrenamiento.

En ese sentido creo que la ayuda del equipo técnico y del propio personal de Brasil fue muy buena. Tanto el entrenador principal, Raúl Trujillo, como Lionel, el de mi división, que me llamaba y me escribía diciéndome que todo se iba a lograr, fueron eslabones importantes en el logro del resultado final.

Creo que el plan técnico-táctico fue excelente, y la ayuda de los propios compañeros del equipo nacional también desempeñó su papel.

Expertos aseguran tu división fue una de las más equilibradas, ¿cómo valoras el nivel de la competencia?

Fue muy fuerte, pues incluso el japonés, que llegaba con poco palmarés, fue capaz de ganarle al azerí Bayramov, uno de los consagrados en ese peso, lo que demostró lo parejo del nivel.

Pero yo confiaba en mi trabajo y en mis fortalezas en las posiciones de cuatro puntos y de pie.

¿La final?

Antes tuve que vencer al uzbeco Tasmuradov, y como he dicho en varias ocasiones esa fue mi pelea más dura. Pero sicológicamente estaba muy bien, no tuve presión de ningún tipo y sabía que podía enfrentar a cualquier adversario.

Realmente me sorprendió que la final fuera con el japonés Shinobu, pero aunque fue un combate relativamente asequible tuve que dar todo para consumar el resultado.

Con tu triunfo la delegación cubana obtuvo su primer título en tierras brasileñas, ¿orgullo o sueño cumplido?

Creo que una mezcla de ambas cosas. Nada más gratificante para mí que haber aportado la primera medalla de oro para mi país, y hacer con mi triunfo que el himno nacional sonara allí. Pero, por supuesto, también estaba el sueño de subir al podio olímpico, que es el momento más feliz en la carrera de todo atleta.

¿Apoyo familiar?

Ha sido vital en mis resultados, y la medalla de oro se la dediqué en primer lugar a mi mamá. El día antes de la competencia pude hablar con ella, estaba muy nerviosa, pero la tranquilicé diciéndole que solo volvería a Cuba como campeón.

Aprovecho también para agradecer a mi padre y mis hermanos, quienes siempre han estado dispuestos a ayudarme en mi carrera.

¿Cómo has recibido el calor de tu pueblo santiaguero?

Ha sido algo impresionante. Cuando me ven en la calle me felicitan, me abrazan, me extienden la mano, me saludan y piden hacerse fotos conmigo. Es algo muy bonito, estoy agradecido por ese cariño, y sobre todo porque sé el orgullo que sintieron, pues la primera medalla dorada la dio uno de los suyos.

Tus logros en el último año han expresado consagración como luchador. ¿Cómo asumirás ese liderazgo?

Estar en el equipo nacional es ya un honor para mí, y quiero seguir haciendo mi trabajo y ayudando a mis compañeros a que también tengan resultados.

Por supuesto, mi condición de campeón mundial y olímpico implica nuevas responsabilidades, que estoy dispuesto a enfrentar.

¿Valoración sobre la lucha en esta Olimpiada?

Este ha sido el mejor resultado históricamente de Cuba desde que en 1992 participamos por primera vez en Barcelona. Aportamos dos oros y una plata, quedando por delante de potencias en este deporte como la propia Rusia (2-0-1) y Armenia (1-1-0).

¿Retos venideros?

Ahora mismo mi mayor deseo es aprovechar al máximo el tiempo que tengo con mi familia. Cuando me incorpore seguiré enfocándome en mis entrenamientos y competencias nacionales e internacionales.

 

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