lunes, 16 septiembre 2019, 04:09
Lunes, 05 Septiembre 2016 11:46

JOVEN Y ARTISTA: Una voz de la dramaturgia de ahora mismo

Escrito por  Maya Quiroga, especial para CubaSí
JOVEN Y ARTISTA: Una voz de la dramaturgia de ahora mismo FOTO: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

Pocas veces, juventud, talento y dedicación se toman de la mano para demostrar que el futuro está asegurado. Así sucedió durante la entrega de los premios Pinos Nuevos y la Beca Dador 2016 donde noveles escritores resultaron ser los grandes protagonistas de este año.


Uno de los prometedores talentos galardonados en el certamen fue el joven dramaturgo Roberto Viña Martínez, graduado de la Facultad de Arte Teatral en la Universidad de las Artes, quien con anterioridad ya había sido favorecido en otros certámenes literarios, hecho que ha impulsado su carrera dentro del mundo de las letras.
 

“En un principio, antes de empezar a estudiar dramaturgia, mi manera de acceder a la literatura fue a través de concursos de narrativa y poesía. De esta forma logré ganar varios premios. Cuando entro en la Universidad ya tenía un recorrido en cuestiones de certámenes. Sin embargo, el primer libro que me publican es un texto de teatro. Después se presentaron otros premios de narrativa y logro que me publiquen un cuaderno de cuentos.


“Pienso que para un joven autor cubano, ya sea narrador, poeta o dramaturgo –con poca obra para acceder al colchón de publicaciones de las editoriales nacionales–, los premios son la validación directa de una obra y la manera más expedita para que  inmediatamente tengas un libro impreso que se distribuya y las personas lo lean”, confiesa Viña Martínez.


—¿Has sido galardonado con el sistema de becas y premios que otorga la Asociación Hermanos Saíz (AHS)?


—Tengo un premio Calendario que quizá sea el lauro literario más importante que otorga la AHS en cuanto a jóvenes escritores. Lo obtuve en el año 2014 con la pieza teatral Amnesia del infierno. Para mí fue muy gratificante no solo obtener el premio sino ver el libro físico, con una factura muy envidiable, luego del proceso de trabajo con las personas de la casa editora Abril que publica los premios Calendario.


—Acabas de obtener la Beca Dador 2016 en la categoría de teatro por la pieza No mirarás, ¿en qué consiste esa beca?


—La Beca Dador se entrega a proyectos de creación. No está dirigida ni a escritores noveles ni consagrados. Goza de un prestigio considerable teniendo en cuenta que muchos de los autores contemporáneos, con una obra sólida tanto en poesía, como en narrativa, como en literatura infantil, han obtenido esta beca que convoca, de forma anual en todos los géneros, el Instituto Cubano del Libro y el Centro Cultural Dulce María Loynaz. En cada edición se entregan cinco becas. El premio consiste en una estimulación en metálico que te permite dedicarte a terminar el proyecto.


—¿Cuál es la historia de tu obra No mirarás?


—No mirarás forma parte de la segunda trilogía que hago. La primera se titula La trilogía de la castración, de la cual queda solo una obra inédita. Esta vendría siendo, momentáneamente, La trilogía simia de la sabiduría. No mirarás es la obra más reciente que escribo.


“Fue un proyecto que se comenzó a gestar dentro de un taller de montaje de escenas escritas por jóvenes dramaturgos cubanos que impartieron en la Isla, en 2015, dramaturgos del Royal Court Theatre de Londres, de conjunto con el Consejo Nacional de las Artes Escénicas.


“Yo fui uno de los seleccionados para participar en ese taller que se realiza de forma anual y como era un proyecto que todavía estaba en proceso de escritura lo presenté a la Beca Dador y afortunadamente resultó premiado. Supuestamente, debo entregar la obra terminada para el próximo año. En estos momentos me encuentro en un proceso de ajuste con respecto a las escenas y personajes aunque eso no cambia, sustancialmente, la historia.


“La trama se centra en una pareja de adultos mayores jubilados quienes siguen siendo entes sociales productivos y generando proyectos, no solo para alcanzar un nivel de vida determinado, sino también para mantenerse activos intelectualmente. En esa edad y en circunstancias similares se encuentran mis padres”.


—Entonces ¿es una pieza autorreferencial?


—No es autorreferencial pero en ella hay muchas situaciones que he vivido y he compartido incluso con mis padres y mis abuelos y están reflejadas en No mirarás. Es una mirada más bien generacional porque me apoyo también en las vivencias de muchos de mis contemporáneos que han tenido que cuidar ancianos, padres muy mayores que no cuentan con toda su capacidad intelectual.


“Para mí fue muy importante escribirla porque en buena medida busco reflejar muchas cosas que no estaban en mi dramaturgia anterior. No es una obra que tienda a la lamentación sino que posee cierto optimismo, contiene cierta dosis de humor, de ironía. Desde ese prisma creo que puede ser muy interesante ver la posibilidad de que se lleve a la escena”.


—¿Y ha sucedido eso ya con alguna de tus piezas anteriores?


—Todavía no pero este año hice mi primera asesoría dramatúrgica a la joven directora Linet Rivero con el proyecto Nadar en seco, que aunaba danza y teatro. Se presentó hace pocos meses en el teatro Bertolt Brecht. En la escena se mezclaban tanto bailarines como actores. Sin embargo, cada uno dejaba su oficio para asumir otro, es decir, los bailarines actuaban y, los actores, bailaban.


“Para mí, que tengo una formación muy anclada en lo literario, fue una experiencia interesante cómo trabajar desde la supresión de la palabra. En el proyecto había menos texto y se centraba más en el movimiento corporal. Ayudé a la directora a organizar los momentos que ella había seleccionado.


“Por otra parte, tuve la fortuna de que un director joven como Pedro Franco, de El Portazo de Matanzas, quien ha tenido mucha notoriedad con su última puesta en escena –con mucho renombre y multipremiada por la crítica– El café teatro CCPC, The Cuban Coffee by Portazos's Cooperative, haya decidido, a partir de la lectura de uno de mis textos, incluirlo en la estructura de la obra que contiene nuevas voces de la dramaturgia cubana como: Rogelio Orizondo, María Laura Germán y Yunior García que se unen a otras voces de autores cubanos y universales”, concluye Viña.

Modificado por última vez en Jueves, 20 Octubre 2016 11:45

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