domingo, 24 junio 2018, 18:49
Jueves, 01 Septiembre 2016 16:28

DIARIO DE UNA ESPERA: Una elección de por vida

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Ahora que ya no puedo dormir como no sea de frente, hemos iniciado el complicado trayecto de escoger un nombre. De lejos pensábamos (notará que no hablo solo por mí) que era un asunto menor, no tan complicado.


La tienen más fácil aquellos decididos a prolongar el legado familiar. Recuerdo cuando cursaba el preuniversitario… tenía un compañero de aula que se llamaba Héctor. Había heredado esa designación de parte de su padre; antes fue de su abuelo y, aunque parezca increíble, anteriormente también de su bisabuelo.

Muchos pensamos que en él había acabado la hermosa tradición iniciada cuando alguien de su familia, allá lejos, se propuso utilizar de nuevo la H sin emplear los menos atractivos Hipólito u Horacio. Recientemente, debido a la magia de las redes sociales, conocí al pequeño Héctor, primogénito de mi compañero de estudios.

Honestamente, en nueve meses pensé que me sobraría el tiempo para decidirme entre los tantos patronímicos. Pero si escoger siempre es complicado, seleccionar un nombre resulta muchísimo más enyerbado. Más o menos me viene a la cabeza que es la primera vez en la vida que tengo en mis manos una responsabilidad tan grande. Tengo a mi cargo, aunque comparto todo el peso, la determinación que para siempre cargará mi hijo.

Al principio, si mi elección no es tan correcta, por supuesto no habrá molestias de su parte. Después podrá recriminarme o quejarse por usar el nombre que yo seleccione; si no es de su agrado, de todos modos tendrá que usarlo.

Muchas veces ¡claro!, uno escoge determinado camino; en una prueba, determinada respuesta; ante un suceso, determinada reacción. Sin embargo, en todos los casos es absolutamente nuestra responsabilidad y concierne a uno al 100%. Un nombre es otra cosa. Es una oportunidad de elegir por otro, y no simplemente el color de un vestido o el peinado correcto. Muchísimo más que eso.

Según sé, al menos en el caso de nuestro país, solo dos razones dan la oportunidad para el cambio. Que le conozca por otro o, hasta los 18, con autorización de los progenitores, únicamente así puede efectuarse. ¿Se imaginan? ¿Qué tal si escojo mal? A los 18, con dos niveles de escolaridad vencidos, empezará a cambiar todos sus títulos y papeles a su nombre. No tengo que enumerar las dificultades de enmendar todos esos papeles acreditativos.

Tengo alguno en mente, no voy a negarlo… quizás sea el definitivo. Tampoco es que desde hoy cruce los dedos para que le guste, porque no lo copié en otra galaxia. En todo caso, como la L es un factor común para nosotros, sin remedio o con él, he elaborado una lista con nombres que inician con la misma letra. Alguno se quedará, eso es definitivo.

Como desde hace unos días mi hijo reconoce mi voz, he tratado de familiarizarlo con la idea. Lo llamo incluso por sus apellidos, aunque, no me tilden de loca, perfectamente sé que cuando comience a hablar, no empezará diciendo su nombre.

De mi parte, a ustedes como testigos, les prometo que a la hora del nombre para mis nietos, no meteré las manos ni seré tan exquisita, si llegado el momento, consultan mi opinión. Respecto a esto último, puede ser que cambie de idea; después de todo, falta mucho tiempo.

Visto 1119 veces Modificado por última vez en Martes, 06 Septiembre 2016 16:29

Ya son casi seis meses al lado de mi hijo, en este ir y venir de sensaciones que se multiplican con el paso inevitable de los días.

Hemos empezado a comprar las cositas para el bebé...

Algo ya es seguro: mi hijo nacerá en un año olímpico, si bien no precisamente en el contexto de los Juegos.

Pongo 200% de mi parte, pero casi siempre van -incluso mis temores- mucho más allá.

Quiero suponer que la mayor responsabilidad va a recaer en mi esposo pero estoy consciente del tiempo restante.

Más de una vez yo me he puesto a pensar ¿qué siente mi bebé cuando lloro? No es porque sea la clásica llorona, la que todo el tiempo tiene la lágrima a flor de piel; pero me justifico en el hecho probado de que mis hormonas andan a lo loco.

De un modo que no controlo, me he vuelto sobreprotectora. Pero no es lo único. También he empezado a recopilar toda suerte de películas infantiles y canciones.

Desde hace unos días, con mayor seriedad, me he puesto a mirar mi ombligo. Está ahí desde que estoy yo...

Durante el embarazo, de conjunto con todas las preocupaciones y nuevas experiencias, surge una interrogante: ¿está bien mantener relaciones sexuales?

Cinco días en un hospital me han parecido los más largos de toda mi vida.

Comentarios  

 
#2 r@f@el 03-09-2016 10:26
en mi caso no queria ponerle mi nombre a mi hijo, eran ya tres generaciones con el mismo nombre así que ya basta, tampoco quería un nombre que empezara con "y" como la generación de los 80 fácilmente identificable, así que determine una cosa si fuera hembra yo le pondría el nombre que para ello tengo una lista con más de 30 nombres en árabes y con su significado correspondiente y fuera varón pues ella, gano ella pero gracias a Dios siguió mis consejos y le puso leandro lázaro
 
 
#1 PILI 02-09-2016 10:54
Liz, insistes en, (ni en este artículo que toca el tema directamente), NI mencionar el nombre del hombre que compartirá contigo el nacimiento y crianza de tu hijo, incluso el nombre del pequeño por nacer tambien es responsabilidad de L, tu pareja......... como dices que LiZ y L tienen en común la L, pues infiero que con L comenzará el nombre de tu hijo, que espero no se haga llamar L como su padre en tus artículos periodísticos, jijiji.... Bueno, nada, si le gusta o no se quedará con su nombre porque a muchos no nos gustan y sin embargo lo llevamos con la dignidad de que fue nuestra progenitora quien lo escogió... TE HAGO UNA HISTORIA REAL: recientemente saque mi carnet de identidad nuevo y para mi sorpresa cambió su número, ¿te imaginas cuántos trámites debo hacer?: en mi empresa para mi salario y con ello mi tarjeta magnética, con el banco para que mi dinero llegue seguro a esa otra yo que soy ahora, al pasaporte si quiero viajar, al Registro de la Propiedad para los papeles de mi casa, a la Universidad para que mi titulo sea de mi otra yo, etc, etc, etc..... nada más de pensar cuantas colas y papeles tengo que hacer todavia NO HE DECIDIDO usar el nuevo carnet y sigo usando el viejo, que además, no me quitaron gracias a Dios........ Bueno, nada, que unas veces el nombre y otras veces los números cuando estos cambian son un fenómeno....... . y ahora, como siempre te digo: FELIZ PARTO Y QUE "L" SE SIENTA FELIZ AL ASIMILAR EL NOMBRE QUE LES ESCOJAN SUS PADRES L Y L, JAJAJAJAJAJA
 

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