viernes, 19 octubre 2018, 13:17
Martes, 23 Agosto 2016 14:05

Una tobillera para Carmita

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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Las desigualdades de género entrañan oscuras tergiversaciones del cariño que solapan egoísmos y desamores varios.

Los dos hombres, de unos 50 años, conversaban animadamente mientras esperaban para cargar un camión. Esta fue parte del diálogo, que casi transcribo literalmente porque acaba de suceder:


—Compadre, ¿tú no sabes cómo puedo resolver una tobillera?


—¿Tu mujer sigue fastidiada?


—Ya lleva un mes en la cama y a mí me tiene lavando, cocinando, limpiando, planchando… Carmita es muy buena, siempre me ha atendido y yo la quiero mucho, pero esta semana yo consigo la tobillera esa como sea para que ella coja lo suyo. Estoy reventa'o.


Cuántas inferencias pueden derivarse de este intercambio. Cuántos conceptos equivocados. Él está muy apurado por conseguirle la tobillera a la esposa, no para que se sienta más aliviada, no para que por fin pueda andar, sino para librarse de las tareas de la casa, que ha tenido que asumir.


Quiere resolver para que «ella coja lo suyo». ¿Y dónde está escrito que los quehaceres domésticos son «lo suyo», qué edicto divino o terrenal lo indica? Son siglos de convenciones y prejuicios asentados en la silla turca de hombres y mujeres los que así lo condicionan. Y los libros, discursos, informes, trabajos periodísticos, apenas parecen hacer mella en esa roca inmensa a la que están ancladas las desigualdades de género.


Pero además de esta dolorosa y complicada arista, que socava día a día la calidad de vida de la mujer y sus posibilidades de una mayor plenitud, hay otra —que no es lo mismo, pero es igual, como diría Silvio— no menos delicada: las maneras de entender el amor.


El marido de la señora enferma asegura que ella «es muy buena, siempre me ha atendido y yo la quiero mucho». ¿Qué manera de querer es esa en la que él está desesperado porque ella vuelva a sumergirse entre calderos y trapeadores?


Dice que es buena porque atiende sus necesidades. Igual haría una empleada doméstica eficiente. ¿Y la «quiere» porque lo atiende o porque tienen una historia en común de construir felicidades, de compartir intereses y proyectos, de escucharse uno al otro y entenderse aun con solo mirarse a los ojos o percibir un silencio del otro, un gesto?


Es difícil entender un amor en el que la principal preocupación de él no sea que ella se cure, sino que regrese a la cocina para verse por fin liberado de esas pesadas faenas, que evidentemente le han hecho doblar la jornada, como ella seguro hizo toda una vida sin rechistar, sin quejarse. Cual si también le tocara por la libreta.


Aparte de los malestares que pueda provocarle la dolencia en el tobillo, tal vez hasta esté disfrutando su permanencia en cama como el descanso que nunca ha tenido. Quizás sea la primera vez en quién sabe cuántos años de matrimonio que el esposo le lleva el desayuno al despertar.


Posiblemente, ella no se haya percatado de que igual le tocaba el derecho al amor; al menos, a un amor diferente.


Ojalá cuando él le consiga la tobillera, después de tanto tiempo para pensar y observar, los primeros pasos de ella no sean hacia la cocina, sino rumbo a mejores maneras de ser querida y de quererse a sí misma.

Visto 7039 veces Modificado por última vez en Martes, 11 Octubre 2016 09:57

Comentarios  

 
#5 Loida 06-03-2017 21:15
Eso ocurre a menudo no solo el esposo todos en la familia dejan la carga de trabajo del hogar a la mujer sin importarles cuan dificil es llevar 2 centros de trab.. el de la calle y la casa que siempre es el peor..
 
 
#4 chicho 25-08-2016 15:46
Este tipo es un camaján, no le importa en realidad la salud de su esposa, sino los servicios que ella le presta, o sea, es un instrumento que él cuida para que le siga sirviendo cuando sea recompuesto... pero ella lo admite y sigue con él, así que es igual de culpable... en estos casos es mejor no meterse y que se las arreglen a su manera...
 
 
#3 MAgs 24-08-2016 15:53
P@ncho
asi que luchar el dinero en la calle, y las mujeres que trabajamos, tambien luchamos y cdo llegamos a la casa a seguir luchando, entonces, las cosas pueden ser compartidas en la casa tambien...
saludos
 
 
#2 P@ncho 24-08-2016 11:58
En varias ocasiones e escuchado el mismo problema de que los quehaceres de la casa no son solo de las mujeres, es cierto pero tambien analicen que cuando un hombre anda en la calle reventado luchando el dinero para que a su mujer no le falte nada no es facil tirarse tambien los quehaceres de la casa, es verdad que a este tipo se le fue la mano porque a el no le importa la salud de su esposa sino descanzar, eso si esta mal ademas de que ese tipo no quiere a su mejer sino no pensara asi, pero si las mujeres tuvieran que inventar todo el dia en la calle el dinero para mantener al hombre que lo hace todo en la casa, creo que nos tildarian de abusadores, asi que no se quejen y trabajemos juntos en armonia para evitar estas pamplinas
 
 
#1 vilma 23-08-2016 16:17
Carmita es muy buena y por lo que veo ya tiene puesta la tobillera, se le acabo el descanso. Realmente si Carmita tiene una vivienda propia se puede ir y dejar al Hombre que la esta explotando y la necesita para que le resuelva todas sus comodidades ella cojio un chance porque se enfermo, esta dentro de ella querer tener el deseo y el valor de irse y dejar su historia con este hombre, la desicion es personal, entre marido y mujer quien se puede meter.
 

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