martes, 25 septiembre 2018, 01:23
Viernes, 12 Agosto 2016 10:24

MIRAR(NOS): Los que me asombran

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Gente a la que quiero y cuyos consejos casi siempre escucho e incluso sigo me han comunicado muy solemnemente el hecho inminente que trae consigo la llegada de mi hijo.



Aseguran y exponen una serie de argumentos irrefutables de que mi actividad sexual disminuirá considerablemente. Horas de desvelo y por tanto, cambios en mis horarios se robarán todo el crédito. Malo entonces - declaran- que (¡otra vez lo mismo!) hombres y mujeres no hablen idéntico idioma cuando de sexo se trata.



No escribo hoy para desmentirlos, a algunos de ellos les sigo con la fe de un ciego. Cierto que muchas cosas cambiarán y ya están permutando en mi vida pero hablando se entienden las personas, la comunicación articulada nos separó del mono y hasta conflictos bélicos han sido frenados cuando hay entendimiento.



Mi tesis de este viernes no es contraria al planteamiento de mis amigos. En todo caso, tal hipótesis estará por comprobarse cuando llegue el debido momento. Mi existencia ya ha cambiado, eso es seguro, pero no puedo cargar el fusil desde ahora y muchísimo asegurar mis granadas o situarme en la disposición combativa.



Nada nuevo debajo del sol, desde tiempos inmemoriales y durante siglos y siglos más la gente seguirá preocupándose por todo con antelación de locos. Aunque de sobra sé que un hijo no ata, ni es mi intención “amarrar a nadie” puedo afirmar con orgullo que ha llegado a nuestras vidas en el mejor momento posible.



No hubo sorpresas y hasta hoy tampoco contratiempos. Por suerte, justamente los contratiempos son los que estropean todo o por lo bajito los encargados de poner máximo empeño para derrumbar los edificios de cimientos más sólidos.



Todos los días descubro asombrada que la vida va a seguir sorprendiéndome. Tampoco es que me incomode pero supongo que ese proceso de adaptación aún no se me ha incorporado. La gente me sorprende, sus actitudes y respuestas tantas veces en el extremo de lo que yo haría.



Hace unos meses, no sé si recuerdan, comentaba sobre el sui generis clasificado de venta que leía en Revolico. ¿Se acuerdan? Alguien solicitaba una persona para oler sus pies, solo para olerlos, sin que mediara ningún interés morboso ni sexual ni de ninguna otra naturaleza más comprensible (hasta el interés morboso sería entendible).



Buscando en específico una tarjeta de video para mi computadora ¡Sorpresa! me topé con otro “alguien” igualmente urgido y evidentemente desorientado. Ubicaba su “petición” en el apartado de Piezas y accesorios de computadora. Solicitaba para toda la vida una relación puramente formal con compromiso hasta que la muerte o el destino decidieran. Ofrecía (lean esto, se pone mejor) una casa en pleno corazón del Vedado (en la parte de las letras decía) para compartir buenos o malos momentos.



Por un segundo pensé en la posibilidad de una broma. Es normal que ocurran todo el tiempo sobre todo en la red de redes. Advierto que yo no pensaba más que en ustedes para luego contarles el chismecito. Y me topé con… ¡un teléfono de contacto! Una posibilidad para dar con el urgido, porque hombre era y quedaba aclarado si bien no otorgaba algún otro rasgo de su personalidad más que ese deseo de compañía, bastante perceptible hasta para los más ingenuos cibernautas.



Jamás marqué los dígitos, que en efecto daban cuenta de un número telefónico del Vedado. Luego, casi al terminar de leer, supuse que un amigo le gastaba una broma a otro. Pesada y de mal gusto eso sí. Pero más tarde pensé en la posibilidad real de aquellas líneas. Lo próximo que sentí fue pena por esa persona, tan solamente sola en el universo.



Visto 2947 veces Modificado por última vez en Lunes, 15 Agosto 2016 17:14

El tema de hoy me lo puso delante la vida, esa misma señora rectora de nuestras existencias que siempre nos pone en tres y dos a (sobre) vivir de la forma que a ella le venga en gana.

Tengo una amiga, una en todo el universo, que con 27 años cumplidos todavía sueña con su primera vez.

Hablando justamente de este particular, alguien me recordaba la historia de Bob Humphries, de 89 años, y Bernie Bluett, de 87.

Increíblemente, todavía a algunas mujeres les cuesta reconocerlo. Por supuesto, en pleno siglo XXI cualquiera pensaría con mayor desenfado...

Claro, yo me he referido alguna otra vez al tema de la infidelidad.

Alguna vez, en la universidad creo, yo escuché hablar del sexo tántrico.

No la estaba buscando y ahora que tengo tanto tiempo libre apareció, en el orden preestablecido...

Por lo menos en Cuba, a los 18 años las leyes dicen que estás apto para votar y para tomar otras decisiones aunque siempre existen los adelantados en las diferentes materias.

¿Qué es más difícil, ser amigo o tenerlos?

En el complejo mundo de la sexualidad no todo está escrito...

Comentarios  

 
#3 myke 15-08-2016 11:06
Liz, tu vida ya cambió y cambiará todavía más, d manera casi brutal... pero creo ke lo mejor ke puedes hacer es ABRIRTE para ser tocada...
ahora mismo creo ke lo menos importante es como se verá afectada la frecuencia y calidad d tu vida sexual... aunke siendo sinceros a nos too nos preocupaba y ya después no tanto y finalmente y cdo ya ni t das cuenta todo se normalizó... pero hay una ventana d t en la ke las prioridades cambian un poco, unos 180 grados... je

salu2
 
 
#2 MáquinaMataFacistas 12-08-2016 11:58
si, solo en el universo, pero al menos lanzó una señal de auxilio, y tú la encontraste, y en vez de extenderle tu mano, sentiste pena de su soledad, y tambien le dejaste solo.
 
 
#1 Inye 12-08-2016 11:46
Es triste ver como algunas personas no son capaces de enfrentar y sobre llevar la soledad que de una manera u otra, acompañados o no, todos hemos vivido almenos una vez, entonces sí son capaces de hacer cosas inauditas para el resto, nada que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Saber sobre llevar, incluso aceptar y hasta disfrutar la soledad, es importante para el equilibrio emocional de una persona, creo que cuando uno está o se siente solo perseguir y obsecionarse con una compañía, es un error, esperar el momento apropiado con paciencia y vivir la vida como viene es lo mejor.
 

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