jueves, 21 junio 2018, 10:14
Martes, 09 Agosto 2016 05:34

DE CUBA, SU GENTE: Sin que yo supiera por cuál arte

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí

Sin que yo supiera por cuál arte
Había en tu cuerpo la fruta necesaria
Para nombrar al mundo,
Para avergonzar al mundo.

Jorge Castro Vega/Poeta uruguayo


Quedamos en vernos en el lobby de cierto hotel de La Habana. Me reconoció al momento, a pesar de que no sale mi foto en esta columna.


—Es que eres la única aquí que se ve como suele verse una escritora —se explicó y me ofreció un jugo de mango, que acepté, porque siempre creo en la bondad de los desconocidos.


Me habló de sus padres. Se habían divorciado desde antes de que él naciera. La madre y el padre, con visiones políticas diferentes, que lo único que tenían en común era él, hacían que su casa fuera escenario de discusiones interminables, en las cuales él trataba de no juzgar ni a uno ni a otro.


Un día, me cuenta Carlos, sus padres se fueron del país, cada uno por razones distintas…


—Allá —continúa Carlos— siguieron separados.


Carlos parece tener unos cuarenta años. Tiene la mirada triste. Me anuncia, mirando, no sé si a los cristales del hotel, o si al mar que está más allá de ellos, que no quiere que escriba sobre sus padres, ni sobre política, mucho menos sobre «la eterna diatriba Cuba-Estados Unidos». Ni siquiera quiere, asume, defender ningún tipo de conciencia social.


Me cuenta que ya ha exorcizado en obras de teatro que él mismo ha escrito todo lo que no juzgó cuando era adolescente. Todo menos una sola cosa. Una historia que lo tiene marcado y que aún no sale a la luz.


—¿Qué historia? —le pregunto, ávida—. ¿Y por qué no puede escribirla usted mismo?


Carlos saca de entre sus brazos una maleta que había tenido medio abrazada durante todo nuestro encuentro. La pone encima de la mesa, al lado del jugo de mango, para entonces ya casi terminado, y extrae de ella, con sumo cuidado, una agenda maltrecha.


—Este —me indica— es mi diario de la adolescencia. Tiene cosas que nunca he podido decir, ni cuando mi madre era comunista en Cuba, ni ahora, que es del Partido Demócrata de los Estados Unidos. Es que ni siquiera he tenido el valor de volver a leer estas páginas… Pero necesito que alguien las lea… y las revele…


—¿Cómo sé qué parte de este diario es la que quiere contar? —le pregunto.


—Créame. Se va a dar cuenta —asume.


Saca una tarjeta con su nombre y la pone sobre la mesa, junto a par de billetes en cuc, que pagan el jugo. Entonces me hace una brevísima reverencia con la cabeza y se voltea, dispuesto a irse.


—¡Espere! —lo llamo—. ¿No querrá el diario suyo de vuelta?


—No —sentenció—. Lo que yo quiero ya se lo dije. Ahora depende de usted.


Y se va sin mirar atrás, sin saber si yo publicaría o no fragmentos de su diario de adolescente.

Fragmentos del diario de un adolescente llamado Carlos:


«… al principio le robaban la comida, le embarraban de mierda las sábanas… y le explotaban en la cara los globos que le enviaba su familia de afuera. Siempre tenía olor a champú antipiojos y a luz brillante. Siempre tenía liendras. Usaba aparatos y espejuelos, porque era bizco. Sabía bien quién le orinaba las sábanas, pero nunca lo decía. En la beca nadie delata a nadie. Yo lo miraba sin parar; algo tenía de diferente ese muchacho, algo que me atraía, que me llenaba. Pero lo evitaba porque no me atrevía a defenderlo: no lo ayudaba a quitar la mierda de las sábanas».


«Este año él vino diferente. Vino pelado bajito y trajo la mirada correcta. Juega a la pelota y sonríe y se le ve la sonrisa limpia. Sigue teniendo piojos en el pubis, pero nadie lo sabe. Yo lo sé porque lo descubro un día, sin querer, untándose en el baño. Me pide que no lo comente. Entonces nace entre nosotros la complicidad, una amistad, si se quiere. Una complicidad que va creciendo, que va germinando junto a algo que no sé definir. Hasta que sí lo sé. Hasta un día: ayer».


«—¿Qué lees? —me pregunta.


Crimen y castigo.


—¿Por qué lees?


—Porque me gusta.


—¿Por qué te gusta?


—No sé.


—Tú sí sabes. Tú sabes mucho —Y me besa».

Modificado por última vez en Domingo, 14 Agosto 2016 09:21

Comentarios  

 
#9 JAHD 11-08-2016 09:10
Aunque algunos, rechacen por motivos futiles el tratamiento del tema, creo que es importate relatar historias como estas de seres humanos discriminados, que nos hacen solidarizarnos con su sufrimientos,Gr acias Diana y sigue con tu empeño de hacernos mejores qunque algunos sólo deseen mostrar lo peor de si.
 
 
#8 r@f@ 10-08-2016 12:25
se debía de hablar también del tiempo en que mucho vivimos becados, incluyendome, y confiezo que no fue del todo bueno.
 
 
#7 myke 09-08-2016 17:31
quise decir que en muy poco t seremos los hetero los marginados y tendremos que organizarnos para ver nuestra realidad en los medios...salu2
 
 
#6 myke 09-08-2016 11:09
lo bueno d la entrada es ke Diana sigue con nos... lo mejor es ke ahora tengo la esperanza cdo vaya d visita a la capital d conocerla si la invito a tomar un jugo, espero la atenuante del desconocido me premie...

x lo demás, poco... estoy un poco bastante arto de este tema en todos lados... lo d Carlos es más d lo mismo y no creo ke su historia tenga ningún interés a estas alturas... ke salga del closet y se acpte y ya está... perdonen pero ahorita como terero me veo marginado... salu2
 
 
#5 ALFREDO GARCIA RUBIO 09-08-2016 10:16
Querida Diana.... ya te extrañaba!!!!!! ..... ¿estabas de vacaciones?.... . de ser así..... ojalá que las puedas haber disfrutado..... . ya nos leístes el fragmento del diario de Carlos..... ahora..... y respondiendo a su solicitud..... te corresponde escribir algún artículo que sobre la inspiración en este diario...... te permíta redactar algo sobre esta realidad cada vez más emergente en nuestra sociedad de hoy..... vinculada a conductas sexuales reprimidas..... .. y sus frustraciones. Ahora bien...... te prevengo..... de que este tema ya ha sído bastante debatído en el entorno de la fecha del 19 de Mayo.... por lo cual debes de precaver..... de no caer en lo que para algúnos pudiera parecer reiteratívo.
En lo que a mí corresponde.... .. con mucho gusto te espero....... pues siempre en lo que escribes..... de algún modo..... encuentro algo nuevo.
En lo que respecta al fragmento leído del diario....... ya no hay nada nuevo ni asombroso...... le corresponde a su autor llenarse de valentía.... y enfrentar todo tipo de prejuicio...... si pretende superar su decepción...... y alcanzar su propia autorealización personal.
 
 
#4 Inye 09-08-2016 09:48
buena historia, pero lo has hecho mejor, creo que al menos en este fragmento del diario, vuelves sobre el tema de la homosexualidad muy repetido ultimamente en tus historias, espero que sea más que eso en lo adelante, ah!, y el mundo no es de colores puros, ni blanco y negro, siempre tiene matices grises-pardusco s, por las "partículas de polvo" en suspención, literal y FIGURADAMENTE.
 
 
#3 RONY9 09-08-2016 09:27
Uf, dura la historia de Carlos, este relato me demuestra una vez mas que todos, todos y cada uno de nosotros tenemos nuestras propias luces y nuestras propias sombras muy bien guardadas en secretos muy difíciles de contar, cosas incluso de la q no nos sentimos orgullosos, espero que Carlos se sienta luego de esta publicación mas liberado en su interior.
 
 
#2 yenny 09-08-2016 09:18
Que bueno que estas de vuelta.. se extrañaban ya tus escritos.. las cosas buenas crean adicción... a nadie que lo hiciera mejor pudo haber contactado Carlos, buena elección... embrujan tus escritos al ser devorado por los ojos... siempre superan las expectativas... Felicidades por lo que haces!!
 
 
#1 joelluis 09-08-2016 08:26
Como siempre excelente... casi siempre las historias son al revés, los hijos se van y dejan a los padres y mucho envejecen triste y añorando el día de ver a sus hijos, este caso es diferente, él siempre estuvo prácticamente sin sus padres y ni siquiera ellos se imaginan que es de su vida... así es la vida llena de matices... a mi generación siempre le hablaron de dos colores, del blanco y el negro... ahora nos damos cuenta de que el mundo es como un arcoíris y todos tenemos la razón o al menos creemos que la tenemos... sigue escribiendo, eres muy buena...
 

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