jueves, 20 septiembre 2018, 07:11
Sábado, 06 Agosto 2016 06:20

El Imperio: Mezquino, además de asesino

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para Cubasi
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A 55 años de haber lanzado el Agente Naranja sobre Vietnam, Estados Unidos no indemniza a las víctimas y prosigue su guerra química contra quienes le molesta



No importa si hoy el otrora agresor norteamericano  mantiene vínculos y alienta la participación del país agredido en un controvertido pacto comercial de naciones del Pacífico: se sigue negando a indemnizar a las miles de víctimas de los bombardeos con el Agente Naranja que comenzó su aviación hace 55 años este agosto contra Vietnam, que ha sufrido y luchado contra ocupaciones extranjeras y guerras de agresión a lo largo de la historia.

En este contexto el gobierno de Hanói no las ha dejado desprotegidas, además de atender con esmero a otras capas de la población con menos recursos, como son los demás discapacitados producto de la agresión, así como los jubilados y veteranos de la guerra.

Parece sencillo enunciar la tragedia en unas pocas líneas, pero no para quien ha visitado dos veces la provincia vietnamita de Tay Ninh, contemplado sus extensas áreas aún defoliadas, y conversado con víctimas de cáncer, una de las secuelas de la agresión con la toxina que expuso a más de cuatro millones de vietnamitas a deformaciones que aún afloran entre los habitantes de la heroica nación del sudeste asiático.

Pero no solo ha sido Vietnam el campo de experimento de estos criminales. No hace mucho zonas sirias fueron atacadas con agentes químicos entregados por aliados norteamericanos a grupos de oposición devenidos terroristas.

Tanto en la primera guerra del Golfo como en la agresión con el fin de desmembrar a Yugoslavia y específicamente contra Serbia, las tropas estadounidenses usaron proyectiles recubiertos de uranio empobrecido, que aumenta su poder de destrucción.

El polvo de óxido de uranio  tóxico y radiactivo  que se produce tras la detonación, envenena el medio ambiente de forma duradera, causando numerosas muertes por leucemia y otros tipos de cáncer, así como malformaciones congénitas. Estos efectos se han observado después de 1991 en extensas zonas de Iraq, donde quedaron dispersas unas 750 toneladas de uranio empobrecido  cuya vida media es de 4 000 ó 5 000 años , así como en los cuerpos de los aproximadamente 80 000 soldados norteamericanos víctimas del "síndrome del Golfo Pérsico".    

Se considera que han hecho aumentar entre 20 000 y 100 000 casos la incidencia del cáncer entre los veteranos estadounidenses y los ciudadanos iraquíes. Recientemente, se han desclasificados algunos expedientes en EE.UU. que ponen de manifiesto su falta de escrúpulos.  
                                                                                             
ANTECEDENTES

En 1931, el doctor Cornelius Rhoads infectó deliberadamente con células cancerosas a un grupo no determinado de personas en Puerto Rico, con el resultado de 13 muertes. El médico sería posteriormente destinado al Departamento de Guerra Biológica del Ejército de EE.UU. en Panamá, Utah. y Maryland. También participó en investigaciones sobre los efectos de las radiaciones en grupos de soldados, presidiarios y pacientes de hospitales.

En los años 40, en el marco de un programa de desarrollo de fármacos contra la malaria, se infectó a 400 presidiarios, a quienes no se les informó de los verdaderos objetivos de dicho plan.      

Durante los juicios de Nüremberg, los nazis citaron este antecedente en su defensa a la hora de justificar sus propios experimentos con prisioneros.

En 1950, la Marina de EE.UU. esparció una nube de bacterias sobre San Francisco, simulando un ataque enemigo. Varias personas enfermaron de neumonía.  Ese mismo año y hasta 1953, se empleó un arma biológica, el ántrax, contra  la República Popular Democrática de Corea. También se utilizaron mosquitos infectados con fiebre amarilla y roedores portadores de otras graves enfermedades. Dos años después, en1955,  el Departamento de Guerra Química y Biológica de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos esparció el agente de la tosferina en la bahía de Tampa (Florida), con el resultado de 12 muertes.

En 1966, el ejército liberó un bacilo en la red de ventilación del metro de Nueva York. No se detectaron efectos (detalles clasificados).  

En 1969, el director de Investigación y Tecnología  del Departamento de Defensa solicitó, ante un subcomité del Congreso, financiación para producir un agente sintético biológico, La nueva enfermedad sería resistente a la terapia inmunológica y el desarrollo de dicho agente se habría conseguido en un período de cinco a 10 años (el primer caso de SIDA apareció 10 años más tarde).                       

En 1980 y 1981, durante su estancia en cárceles de Miami, centenares de refugiados haitianos desarrollaron ginecomastia (crecimiento de los pechos), como consecuencia de experimentos con hormonas. Los afectados denunciaron que les sometían a sesiones obligatorias de inyecciones.      

En 1981, unos 300 000 cubanos  fueron afectados por el dengue. La revista de inteligencia Covert Action Informatic Bulletín, que investigó el caso, acusó a EE.UU. de la aparición del mal. .                     

Desde 1982 hasta 1985 se denunciaron nuevas enfermedades propagadas por aviones de EE.UU., en zonas guerrilleras de El Salvador y urbanas de Nicaragua. Solo en Managua, la capital, la mitad de la población enfermó de dengue, tras vuelos de aparatos norteamericanos.

Nada de lo anterior es ficción, y han sido tantas las denuncias y evidencias al respecto que, bajo la presión del Congreso y la judicatura, el Departamento de Defensa de EE.UU. reconoció que mantenía hasta ese momento 127 programas de investigación de guerra biológica en EE.UU. y, asimismo, que durante la Guerra del Golfo 20 000 militares resultaron afectados por algunos de estos agentes biológicos durante la Guerra de Golfo.

Pero el Imperio aún mantiene en su arsenal potentes armas químicas, las cuales sigue “mejorando” con “conejillos de Indias” para chantajear y eliminar a quienes le son adversos. Siempre impune, sin responder, como en Vietnam, ante este crimen de lesa humanidad.

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Comentarios  

 
#1 CubanoAlFin 08-08-2016 10:08
Compañeros, estoy casi y seguro que Chavez fue victima de esa guerra solapada y criminal. Saludos
 

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