sábado, 17 noviembre 2018, 21:12
Jueves, 14 Julio 2016 16:29

EEUU dividido: El abismo entre policías y vigilados

Escrito por  AP
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En una inusual fresca noche veraniega, Mike Perry y su equipo recorren las aceras que atraviesan el conjunto residencial Stapleton Houses, monitoreados por cámaras policiales atornilladas a los apartamentos y colocadas sobre los postes.

"Entre mejor esté el clima, más gente habrá afuera", dijo Perry. "Tanta actividad... tampoco es buena".

Todos en el grupo de Perry, cinco negros y un hispano, han cometido crímenes o han estado en prisión. Incluso Perry, quien antes traficaba drogas en otro complejo de apartamentos para personas de bajo ingreso, a unos tres kilómetros (dos millas) de distancia.

Pero ahora, un grupo del que hace parte, Cure Violence, busca apaciguar las discusiones que pueden terminar en tiroteos y tratar de unir a la gente a través de capacitación laboral y sesiones de terapia. Sus propósitos no son distintos a los que busca la policía.

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Aunque Perry no le roba el crédito a la policía, mantiene su distancia. Hace dos años, un negro llamado Eric Garner murió en una confrontación con agentes policiales. Se sospechaba que Garner vendía cigarrillos sueltos. Un policía lo sometió en el piso al sujetarlo por el cuello. Sus últimas palabras -"no puedo respirar"- fueron capturadas en un video grabado con celular que se viralizó en internet.

"Sé que esos agentes no tenían la intención de matar a Eric", dijo Perry, un padre de 37 años que conocía a Garner.

Pero, "debes ver a los ojos a un agente que no comprende y decir, 'brother, quiero llegar a mi casa'. Ellos protegen estas comunidades que no conocen".

Mientras los estadounidenses logran hacer las paces con las muertes de un grupo de afrodescendientes ocurridas en encuentros con la policía en Minnesota, Louisiana y el resto del país, y ahora con un francotirador que mató a cinco policías en Dallas, Perry y sus colegas de Staten Island tienen la dudosa distinción de ir un paso adelante.

Desde la muerte de Garner en julio de 2014, se han enfrentado al enojo, al dolor y alienación que el país ahora comparte sobre el tema. En Staten Island, una isla de 150 kilómetros cuadrados (58 millas cuadradas), cuyos residentes dicen que con frecuencia parecen vivir en un pequeño pueblo aunque sea parte de Nueva York, la ciudad más grande del país, la policía y los residentes han tenido que coexistir.

Los últimos incidentes han generado atención al abismo que existe entre la policía y las minorías, una entre muchas divisiones que padece el país en este polémico año electoral. Los años de tensión han dejado a las personas recelosas tanto a los policías como a los barrios de minorías, cuando muchos anhelan contar con el respeto del uno hacia el otro.

Sin embargo, no es sencillo cambiar la forma en que la gente percibe uno al otro.

"Lo que tenemos que tomar en cuenta es que cuando una cultura particular ha sido creada, o cuando la gente percibe que una cierta cultura opera, toma tiempo para poder cambiar esa cultura", dijo el reverendo Victor Brown, pastor de una de las iglesias más grandes de afroamericanos en la North Shore, Staten Island. Brown, consejero espiritual de la familia de Garner y quien ha criticado la decisión del gran jurado de no levantar cargos contra el agente involucrado, trabaja medio tiempo como capellán policial.

El desafío fue documentado en una encuesta a nivel nacional elaborada el año pasado por Associated Press-NORC Center for Public Affairs, en donde el 81% de los afroamericanos dijeron que la policía utiliza con demasiada rapidez la fuerza mortal, comparado con el 33% en el caso de blancos. Una tercera parte de los negros dicen confiar en que la policía trabaja teniendo en mente lo mejor para la comunidad, menos de la mitad del porcentaje de blancos.

Las voces de los habitantes de Staten Island hacen referencia a actitudes y experiencias que con frecuencia son más complicadas que aquello reflejado en los datos de una encuesta.

Tal es el caso del agente blanco retirado que le da crédito a su longevo compañero negro por gran parte de su éxito vigilando barrios pobres, y su preocupación de que a los policías de hoy en día les falta calle.

O el vendedor negro que despotrica contra el policía por la muerte de Garner, pero afirma que los policías son necesarios para limpiar esa calle donde ocurrió la muerte.

"Creo que la división es peor de lo que debería ser y más gente piensa que lo es", dijo Joe Brandefine, un detective retirado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) que ayudó organizar una marcha a favor de la policía en 2014. "Creo que hay verdad en ambas partes, que cada parte necesita verse bajo una luz un poco diferente".

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