domingo, 18 noviembre 2018, 12:08
Miércoles, 22 Junio 2016 23:04

DIARIO DE UNA ESPERA: Boleto de aprendizaje

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Cinco días en un hospital me han parecido los más largos de toda mi vida.

 

Cinco días en un hospital me han parecido los más largos de toda mi vida. He procurado concentrarme en los beneficios que suponen tantos análisis y controles para comprobar si las cosas marchan como debieran pero aún así. También visité las salas donde ya algunas sostienen en sus brazos a pequeñas nuevas personas, probablemente todavía inconscientes del riesgo que supone formar moralmente a alguien.

 

Pienso demasiado. A estas alturas ni yo misma estoy del todo tranquila con todas las responsabilidades por venir. En un cubículo adyacente al mío, conocí a Dorys de 16 años.

 

Durante su estancia supo que traería al mundo a una niña. 16 años me parecen pocos para tan grande empeño, pero los tiempos cambian y no son los mismos de cuando yo tenía esa edad aunque tampoco ha pasado mucho. La interrumpo, sin saberlo, mientras un profesor ha venido para aplicar el examen final de matemáticas.

 

Cerca de la cama de Dorys una señora procura conciliar el sueño. Tiene la edad suficiente para ser mi madre. No lo es. Por primera vez será mamá cualquier día de la próxima semana.

 

En un hospital las historias no acaban y procuro sin mucho éxito concentrarme en la mía, en la historia de por qué estoy aquí aunque en todo el universo yo preferiría estar en otro lugar. No es que sea algo tan triste, pero nadie va allí por su propia elección aunque, en lo que pudiera resultar paradójico, sí por su voluntad y consciente incluso de lo importante de permanecer hasta el alta médica.

 

Un atento personal de enfermería trata de hacer la estancia más agradable. Son ellas las mismas que chequean la presión arterial y en las mañanas, te despiertan y desoyen tus protestas, porque toca la inyección para librarte de vómitos indeseables y como plus, el sueño llega a deshora y duermes porque no hay mucho más que se pueda hacer durante un ingreso.

 

Es mejor no pensar cuantos días te quedan. De todos modos, resulta una cuenta imposible de sacar, faltan datos y así no se completa ninguna ecuación. Las variables son demasiadas y algunas dependen de tu esfuerzo pero otras… del paso de las jornadas, del transcurso del tratamiento.

 

Al menos, algunas se van a sus casas con una recompensa en brazos. Valió la pena la espera aunque cuentan, las que ya lo vivieron, detalles dolorosos, por contracciones y otras circunstancias previas al alumbramiento. De todos modos, todas se aventuran, se lanzan… cumplen con el ejercicio de parto y se llevan al regalo en brazos, pequeño y tibio, como acabado de recalentar.

 

A mí me toca esperar, ya de alta, y cuidar mejor cada uno de mis nuevos hábitos. Respecto a las viejas costumbres hay que desterrar dietas subidas en harina o saturadas de grasa, no aportan y ¡tanto me gustan! Son mayores los prejuicios, en eso me concentro o en el premio postrer que duplicará con creces cualquier privación de ahora.

 

En el hospital, aunque levemente, sentí a mi pequeña semilla moverse aquí dentro. Fue un segundo, casi imperceptible. Quizás lo soñé o quise sentirlo y el deseo trastocó las realidades. A ciencia cierta no sé.

 

Entre tanto aguardo, continúo a la espera, me armo de una paciencia prestada y voy concentrando mis fuerzas para los detalles por venir. No es la espera de quién no sabe si llegará a su destino, de aquel castigado por el sol mientras llega o no su guagua. He sacado un pasaje y tiene fecha de entrega, disfruto ahora de otro viaje igualmente hermoso y lleno de aprendizaje.

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Comentarios  

 
#2 Linda 27-06-2016 14:12
La espera en un hospital...uf, que tema! soy madre de un precioso nene que a las 33 semanas decidio que queria nacer, 4libras de peso y 25 dias de espera en el hospital para que le dieran de alta. Creeme que ha sido el mes mas largo de mi vida, pero salir con el feliz de ese hospital (Hijas de Galicia, maravillosos medicos neonatologos) ha sido lo mas grande de mi vida y que crezca a mi lado y ahora a sus 6 años hasta me enloquezca con sus: mama que esto? mama que es aquello? su continua necesidad de aprendizaje, es lo mas lindo, especial que tenemos en nuestra vida. Felicidades!
 
 
#1 telma 23-06-2016 09:23
Liz, Veo que soy la primera en comentar..... puedo ser tu mamá por mi edad, ya tengo un joven de 25 años, que tiene una niña en sus brazos, (mi nieta), pero tengo además una jovencita de 17 años que el proximo año estamos en pruebas de ingreso... una etapa dificil que me espera....... te explico: debes relajarte, ésta es una etapa (los 9 meses) nada fácil aunque paradójicamente maravillosa, sientes en tu vientre el nuevo ser que nacerá de tus entrañas, ahora es diminuto e indefenso y dependerá de tí todo lo que él pueda crecer y desarrollarse antes de venir a este mundo contradictorio donde tú y los que lo rodearán lo sabrán encaminar por el mejor destino de la vida, te pido vivas cada minuto de esta linda etapa, disfruta de los mimos q te puedan dar e intenta disfrutar cada día como si fuera el último..... solo cuando nazca, te sonría y despues cuando te diga MAMÁ es que comprenderás que todo lo que has hecho ha sido poco..... FELICIDADES, ser madre es algo grandioso que se nos permitió solo a nosotras....... ......... slds Telma
 

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