domingo, 23 septiembre 2018, 17:34
Sábado, 18 Junio 2016 09:09

Efectos vigentes de un meteorito con 65 millones de años

Escrito por  Esther García/PL
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El cráter fue descubierto en la década del sesenta luego de varias exploraciones en el subsuelo del Golfo de México. Desde entonces, Chicxulub ha sido objeto de estudios.

 

Tras años de excavaciones y estudios en el cráter del meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios, situado en Chicxulub, México, los arquéologos detendrán las actividades de perforación para analizar 300 muestras rocosas recopiladas en la zona.

 

Con el objetivo de averiguar qué pasó hace 65 millones de años, un equipo conformado por 33 investigadores de la Universidad de Texas en Estados Unidos, del Imperial College de Londres, y del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma del país centroamericano; viajará a Bremen en Alemania para estudiar las rocas, durante jornadas de 8:00 a 22:00 horas, divididas en dos turnos.

 

Los expertos cavaron mil 300 metros de profundidad, aunque el objetivo era alcanzar los mil 500 metros para conocer la forma en que se forman los anillos de picos.

 

Sin embargo, con los datos nuevos habrá evidencias físicas que mejorarán el modelo sobre la formación de las estructuras geológicas, hasta ahora basado en hipótesis, explicaron los científicos.

 

Según la investigadora mexicana, Ligia Pérez-Cruz, no fue posible llegar a los mil 500 metros deseados, porque se acabó el presupuesto para la excavación, coordinado por el Consorcio Europeo para la Perforación de Investigación Oceánica.Los especialistas esperan presentar los resultados finales del proyecto dentro de un año.

 

El cráter fue descubierto en la década del sesenta luego de varias exploraciones en el subsuelo del Golfo de México. Desde entonces, Chicxulub, con una extensión de 200 kilómetros, ha sido objeto de estudios geoquímicos, análisis de núcleos, microscopía electrónica y estratigrafía.Los expertos afirman que el meteorito debió tener alrededor de 10 kilómetros de diámetro y perforó la capa terrestre de la península a altas velocidades.

 

Con el choque, el material rocoso fue expulsado a velocidad de escape hacia la atmósfera terrestre, provocando que varios fragmentos se calentaran a temperaturas de 200 grados centígrados, evento conocido como "Bola de fuego". Esto alteró las condiciones de vida en la Tierra y posterior extinción de casi el 70 por ciento de las especies.

 

El cráter está constituido por cuatro capas que muestran la sucesión de eventos ocurridos: la capa inferior previa a la colisión contiene microfósiles propios del Cretácico. Luego le sigue la capa del material eyectado en el choque; encima de ella, la capa formada por los restos de la "Bola de Fuego" y, finalmente, el sedimento posterior a la catástrofe.

 

Invasión del meteorito de Norte a Sur

 

Este mismo meteorito que provocó la extinción masiva de los dinosaurios, también alcanzó a las regiones polares de la Tierra, según un estudio publicado en la revista Nature Communications.

 

Paleontólogos de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, analizaron más de seis mil fósiles marinos de la Antártida, de entre 69 y 65 millones de años de antiguedad, y demostraron que el meteorito afectó a ambos polos del planeta.

 

Hasta el momento, esta es una de las mayores colecciones de fósiles marinos que existe en el mundo, compuesta por pequeñas serpientes y almejas, antiguos habitantes en los fondos marinos. Así como extrañas y grandes criaturas que vivieron cerca de la superficie oceánica: la ammonite Diplomoceras, pariente lejano de los calamaras y pulpos actuales, una concha con dos metros de longitud; y otros reptiles marinos gigantes como el Mosasaurus.

 

Según los especialistas, luego de agrupar todos los fósiles según su edad, el repertorio indica una drástica reducción -entre el 65 y el 70 por ciento- en el número de especies que habitaron hace 66 millones de años en el océano Antártico.

 

La fecha coincide exactamente con la extinción de los dinosaurios y de otros grupos de organismos a finales del Cretácico, añaden.

 

Los investigadores declaran ésta como la mayor evidencia fósil capaz de demostrar que las secuelas del impacto de un gran asteroide fueron el principal responsable de la desaparición de los dinosaurios; no la disminución lenta causada por los cambios en el clima o el efecto del vulcanismo en el medioambiente global.

 

Además, este estudio es el primero en sugerir que el episodio de extinción fue igual de rápido y mortífero en las regiones polares que en cualquier otra parte del mundo.

 

Indagaciones anteriores sugieren que la desaparición de los dinosaurios y otros grupos fue gradual.

 

Sin embargo, muchos científicos sostienen que, en el caso de los dinosaurios, el registro fósil es irregular, y no puede competir con restos marinos en términos de cantidad y biodiversidad.

 

Los expertos británicos afirman que la mayor parte de los fósiles disponibles se formaron en ambientes marinos, los cuales proporcionan más datos para estudiar los cambios, a lo largo del tiempo, de los ecosistemas y la biodiversidad.

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