martes, 13 noviembre 2018, 12:46
Lunes, 20 Junio 2016 05:10

Las asignaturas «menores»

Escrito por  Yuris Nórido/CubaSí
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Es necesario diversificar todavía más el plan de estudio. Es necesario diversificar todavía más el plan de estudio. FOTO: ROBERTO SUÁREZ, JUVENTUD REBELDE

Tan importantes como las matemáticas son las artes, la educación cívica y la filosofía. La enseñanza primaria en Cuba tiene el reto de impulsar programas integradores, que integren disciplinas indispensables.

La Unesco ha reconocido en numerosas oportunidades la calidad de los programas de la enseñanza en Cuba, está claro que este país sigue siendo referencia en el continente. Pero el sistema escolar en Cuba tiene todavía un reto: integrar mejor algunas disciplinas indispensables para la vida en sociedad.


Tan importantes como las matemáticas, la lengua española y la historia son las artes, la educación cívica y la filosofía; pero las dos primeras son asumidas como asignaturas “secundarias” por muchos de los maestros… y la tercera ni siquiera forma parte de los planes de estudio de la enseñanza primaria.


Teniendo en cuenta la importancia de estas materias para la formación integral de los ciudadanos, llama la atención el relativo menosprecio del que son objeto.


El niño necesita consolidar habilidades lógicas que vayan más allá del elemental conteo: para eso están las matemáticas. Necesita también comunicarse: para eso está la lengua. Necesita conocer su contexto: la razón fundamental de la historia.


Pero es imprescindible también aprender normas básicas de convivencia, establecer lazos constructivos en el entramado social (la cívica); pensar, debatir, analizar los hechos de la cotidianidad desde un punto de vista equitativo (la filosofía); enriquecer la vida espiritual, aprehender nociones estéticas (las artes).


Está claro que la escuela no es la única responsable de la formación de los niños, la familia es un ámbito esencial; pero la escuela debe garantizar niveles de instrucción comunes, que no deben dejar atrás la formación de valores.


Y esa es, precisamente, la misión fundamental de esas asignaturas “menores”: formar a mejores ciudadanos.


Ante el embate de la mala educación, del desinterés por la “cosa pública”, notables en tantos niños y jóvenes, la escuela tiene que ser un baluarte.


Algunos creerán que la filosofía, por ejemplo, es demasiado ardua para ser impartida en los primeros años de enseñanza. Pero no se trata de atiborrar a los niños con densos tratados filosóficos, sino de encontrar lazos naturales entre el pensamiento y la práctica cotidiana.


Las experiencias de algunos países en ese sentido pudieran establecer puntos de partida. En algunos países de Europa, por ejemplo, los alumnos de las escuelas primarias sostienen debates sobre aspectos puntuales de la sociedad: la ecología, la convivencia familiar, los derechos sexuales y reproductivos, la lucha contra el racismo y otras formas de discriminación…


Los temas, de por sí, forman parte del debate público; téngase en cuenta las crecientes expresiones de xenofobia, intolerancia y violencia en muchas sociedades europeas contemporáneas.


Pero no se trata solo de crear conciencia en los niños, sino de instarlos a desarrollar el diálogo con argumentos, partiendo del respeto de la opinión ajena, preservando la paz y la armonía en medio de las naturales diferencias.


Eso es filosofía.


Algunos maestros (los mejores) hacen eso en el contexto de sus clases; a eso se aspira. Pero mucho más efectivo sería incluir estos talleres en los programas, como contenido lectivo.


La música y las artes plásticas forman parte hace rato de los planes de estudio, pero la enseñanza primaria sigue ignorando manifestaciones esenciales, de gran impacto en la vida contemporánea: el audiovisual, por ejemplo.


Sería bueno que se estableciera desde los primeros grados una asignatura que fuera ofreciendo herramientas de análisis de películas, series, videos clips, juegos interactivos… de manera que incidiera en la formación de los públicos.


Obviamente: no es cuestión de coser y cantar. La reforma de los planes de estudio amerita de un análisis profundo y multidisciplinario, del concurso de especialistas y autoridades.


Y hace falta también un personal capacitado para llevarla a cabo: los maestros son la pieza clave y ya sabemos de los desafíos de ese sector en Cuba, que comprometen a toda la sociedad.


Pero es tiempo. Todo lo que se haga en ese sentido redundará en beneficio de un país mejor, más culto y comprometido con el bien común.


La escuela es el principal centro cultural de las comunidades y como tal tiene que ser asumida por todos. En los tiempos que vivimos no hay asignaturas menores. 

Visto 8666 veces Modificado por última vez en Sábado, 25 Junio 2016 09:24

Comentarios  

 
#5 elvira guilarte 08-10-2016 14:20
Modestisimo homenaje a mi queridisima maestra de la Escuela primaria. SIXTA AURORA CLEGER MEDINA. Donde quiera que Usted se encuentre maestra. Aqui van algunas estrofas del precioso himno escolar que nos enseño en nuestra linda Escuela Publica de Felicidad de Yateras. Actualmente un municipio guantanamero. Nunca olvidare el Busto de Marti en el patio de la escuela, junto a un pequeño jardin, donde cada mañana izabamos la bandera y cantabamos Nuestro Himno Nacional, antes de entrar a una sola aula donde mi maestra solita sin ayuda de nadie, impartia, los grados de primero a sexto. Ahi voy- El que falte a la escuela sin motivo moral moral, no conoce los bienes que el saber pude dar, puede dar. Luego al crecer y recodar, que pase mi niñez sin querer estudiar. Viendome asi sin instruccion con dolor llorare mi desaplicacion, con dolor llorare mi desaplicacion. Parece algo totalmente ingenuo.Claro, cuando ya se le han caido muchas hojas al almanaque, pero cuando tenemos cuatro, cinco, seis o mas añitos. Este sencillito himno es una leccion de vida inolvidable. Que me lo pregunten a mi. E.P.D. mi excelsa maestra de primaria.Sixta Aurora Cleger Medina. Asi las cosas. LO DIJO SOSA CAUSTICA.
 
 
#4 Triple A 22-06-2016 10:18
Estimada periodista, cuál será su edad??? cuando niño, de lo cual hace ya mas de 60 años, existía en las Escuelitas Públicas, donde aprendí todo lo primario, existía una asignatura llamada "Educación Moral y Cívica" la cual desapareció de los programas de estudio aparentemente porque olía a burguesía, a cosas pasadas que era necesario cambiar en ese momento histórico... que pasó después, pues que seguimos arrastrando "ciudadanos" que desconocen lamentablemente los elementales conceptos morales y por tanto no los practican.
Esa asignatura se ha intentado mas menos rescatar, pero los profesores carecen de esa educación, por tanto no pueden enseñarla... Qué dilema???.
Gracias
 
 
#3 Argus41 20-06-2016 10:42
Si seguimos con nuestra vieja y bastante mala costumbre de repetir los métodos de los demás y no usamos los nuestros acorde a nuestro desarrollo social e idiosincrasia seguiremos cayendo en los eternos errores de nuestra educación que en muchos casos como han expresado repetidos investigadores se torna formal e insípida para los estudiantes a los largo de las educaciones de nuestro sistema de enseñanza. Si quieren promover cultura y valores a lo cubano, o sea nuestros valores, sería adecuado que se cumplan aspectos ya abarcados en el trabajo de nuestros centros escolares y rara vez cumplidos, como la relación con la comunidad, promover desde los primeros años la interacción de los estudiantes con personas de diferentes sectores que sean o hayan sido ejemplo en un campo social. Para sembrar inclinaciones al buen actuar, y hasta una formación vocacional desde los primeros grados. Por otra parte querer apresurar la forma en que los estudiantes asimilan aspectos como el pensamiento lógico y el pensamiento político si se pre desconoce la relación desarrollo psíquico- edad estaríamos creando problemas sociales mayores. No veo bien el establecer asignaturas menores, sino es mejor decir subvaloradas. Un ejemplo típico en una antigua ESBEC; hipotéticamente el profesor Pablo de informática tiene un alumno ponchado por esta asignatura y el Director le dice, “Pero Pablo ¿cómo el muchacho va a desaprobar el curso por Informática si no poncha por Educación Física?”
 
 
#2 vivoli 20-06-2016 08:42
Habría que estudiar bien a fondo los debates de los escolares, pues por experiencia en países del primer mundo, veo que lo único que se hace es darle al niño una sensación de saberlo todo, sin verdaderas herramientas de lógica, y el resultado es un encostramiento de prejuicios, un esquematismo rancio del que jamás podrán escapar. No se dejen engañar por este supuesto pacifismo de las sociedades occidentales, donde la tensión psicológica es el pan de cada día, los problemas de salud mental tratados o no, son la norma, por eso ya no alarman a nadie, porque siempre y cuando no estalle en violencia física es tolerado. Todo esto es la consecuencia, entre otros factores, de una educación superficial, de doctrinas, y no de conocimiento, y esa misma consecuencia es la causa de más doctrinas y menos conocimiento, ya que casi nadie está en condiciones psicológicas óptimas para, con sosiego, pensar en asuntos lógicos, profundos, abarcadores y coherentes.
 
 
#1 Nathalie 20-06-2016 08:25
Con todo respeto discrepo de su artículo. Pienso que es presisamente en la educación primaria, donde más se conjugan las asiganturas. Por mi modesta experiencia, le puedo asegurar que en una clase de matemáticas el niño no solo aprende los números, sino que se realizan ejercicios donde se entremezclan varias asignaturas. Claro que todo de acuerdo el grado que curso el infante. Pienso que la sociedad debe de avanzar en darle al maestro primario, el verdadero valor que merece como formador de las nuevas generaciones, porque sin menospreciar la importancia del resto de las enseñanzas: sin educación primaria, no se puede continuar el resto de la formación educacional de una sociedad. En la primaria el niño da clases de educación musical, educación artística, educación cívica y el mundo en que vivimos. Asignaturas que les encaminan de forma general y de cauerdo a su corta edad, para futuros conocimientos a consolidar en la educación básica. Un inmenso saludo y respeto hacia la noble profesión de los Maestros Primarios.
 

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