domingo, 18 noviembre 2018, 20:39
Miércoles, 15 Junio 2016 04:19

DE CUBA, SU GENTE: El don de la ubicuidad (II)

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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Cuando me senté en el taxi, el chofer me dijo: ¿a dónde? Entonces le expliqué mi proyecto del día: viajar por realidades desiguales —discrepantes— de la ciudad, sentir que estaba viviendo distintos contextos al mismo tiempo, como si poseyera el don de la ubicuidad.


—Una tontería, un sueño —emití.


—Pero es su tontería, es su sueño —me justificó—. Tranquila, déjemelo a mí.


En fin. Que me llevó a un toque de santos.


Con su tablero de Ifá, sus respectivos movimientos sincrónicos, sus aspavientos y la gente curiosa, que se paraba en la ventana a ver qué realidad escondía el solar ese día. Con sus pertinentes caracoles sobre el tablero y par de palomas muertas. Asesinadas —dije yo—, y el taxista se encogió de hombros, evitando por las claras entrar en discusiones complicadas.  


—Hasta la gente que más se quiere termina fajándose por temas de religión o de política. Yo prefiero no opinar —me dijo el taxista—. Usted dirá cuándo la llevo a una realidad opuesta. O casi.


Después de eso, fuimos a una reunión del Partido.


No pudimos entrar, por supuesto. Ni sé cómo el taxista pudo saber dónde iba a haber una reunión, con militares, jefes de municipio, micrófonos, aire acondicionado, víveres en una mesa bufete, a un lado de la habitación…


Me quedé mirando desde afuera y vi, a través de dos bloques de cristales, cómo saludaban los militares la bandera cubana, y cantaban luego el Himno Nacional.


Y yo no sé por qué me puse a pensar entonces en una amiga mía —esa de la que te hablé la semana pasada y que había pasado la mañana en un hospital—. La llamé para saber cómo estaba de su legrado del bebé de cuatro meses, tres semanas y dos días. Estaba todavía sedada por la anestesia. Fue su hijo de cinco años el que me salió al teléfono y me lo explicó.


El padre del hijo de cinco años de mi amiga está hace más o menos esa cantidad de tiempo en Estados Unidos. Una vez él me llamó desde Miami y me preguntó si quería trabajar para ciertos periódicos cuestionables de allá. «Pagan bien», alegó. Le dije que no, que la tranquilidad no tenía precio.


El actual esposo de mi amiga, que vive con ella en Bauta, compra entre él y cuatro vecinos del pueblo un kilogramo de leche al mes para darles desayuno a sus hijos (y a los hijos de las mujeres que están con ellos, cuyos padres o emigraron o desaparecieron del mapa de los alrededores… si es que hay alguna diferencia).


Y yo no sé por qué me puse a pensar en todo eso mientras veía a los militares cantar el Himno.


También —para que veas cómo me pone de sensible vivir varias realidades a la vez— me puse a pensar en ese Perucho Figueredo del que nos hablaron tanto en la primaria, que después de adulta me enteré que dejó su carrera de abogado por cantar y escribir, que era lo que le gustaba hacer, y que murió traicionado por un hombre que trabajó para él.

Murió con úlceras en los pies, cansado. Asesinado.


Y ahora, frente a mí, unos militares cantaban su himno. Es más, ahora todo el pueblo cubano cantaba su himno.

Incluso los que hablaban de Babalú Ayé y tiraban los caracoles. Incluso los que traficaban con leche en polvo y queso gouda. Incluso el padre del niño de cinco años de mi amiga, que dice que odia el himno cubano y todo lo relacionado con Cuba. Todos, todos los cubanos cantamos el Himno.


Incluso el taxista, que me vio con los ojos aguados —ni sé por qué— y me compró un refresco tukola; «para tranquilizarme», me dijo.


Incluso yo, que ahora escribo estas líneas, que tampoco sé bien qué sentido tienen. Creo que voy a dárselas a leer al taxista, a ver qué él piensa de todo esto.

Visto 3113 veces Modificado por última vez en Martes, 28 Junio 2016 12:28

Me gustaría tener el don de la ubicuidad. Pero claro, no soy un dios de la mitología griega —si acaso mi nombre de pila proviene de ahí— ni tengo los poderes de la Bella en la saga Twilight.

El otro día fui a la Fototeca de Cuba. Es algo que acostumbro a hacer, parte indispensable de mis devaneos por la ciudad.

Estábamos comiendo en mi casa: congrí, carne con papas y platanitos fritos. Hablábamos de El señor de las moscas, la novela de William Golding.

La conocí en la cola del policlínico. (Yo estaba ahí por una posible epicondinitis, un dolor en el antebrazo que me da cuando escribo compulsivamente).

Comentarios  

 
#23 chicho 16-06-2016 12:41
Bueno, ya encuentro sustancia...La diversidad presente, esto es lo que enriquece nuestro acervo cultural, debemos enorgullecernos por eso...No veo como polos opuestos los casos expuestos, en realidad, muchas veces se entre cruzan, pues nada de extraño fuera que algunos de los que estaban en el toque de tambor se dirigieran luego a una reunión del partido y que algunos de los militares que vio cantando el himno fueran a consultarse con su padrino espiritual...As í somos los cubanos...por eso no han podido con nosotros, somos distintos, diversos, pero al final defendemos con ahínco la misma causa...Hubo un comentario que plantea que los cubanos de allá no cantan el himno como los de acá, bueno yo los conozco que acá no sentían tanto cuando cantaban el himno o saludaban la bandera y se han marchado a otro lugar, entonces la distancia los ha hecho adorar su himno y su bandera más que cuando vivían acá...Felicito a la periodista por preferir escribir para nosotros, que vender su alma al diablo...
 
 
#22 1 TAXISTA 16-06-2016 10:21
Este paseo es gratis, como trabajo voluntario, voluntario de verdad. A pesar de que el combustible es poco y las gomas están lisas. Pasaremos cerca del significado de "...utilidad de la virtud...", llevándolo al contexto del empleo de la virtud o el talento en obras o actos que construyan o promuevan, estimulen a los constructores; coloquen al virtuoso o talentoso lejos de la permisiva ambigüedad y del bando de los que destruyen. El talento literario o periodístico también debe ser constructivo, orientado a perfeccionar mediante la objetividad. La inocencia en la creación periodística o literaria puede llevar al error, este al daño, a efectos no deseados, a la oportunidad de la distorsión de la idea y de la intención. El escritor como el periodista son ingenieros de la mente, de la mentalidad, de la individual y la colectiva, la que organiza la sociedad. La responsabilidad social sobre los efectos de lo que se escribe, dice, canta, imprime, filma u organiza como material consumible empleando cualquiera, algunas o todas de estas manifestaciones literarias, de prensa o audiovisuales debe ser la premisa de quien incursiona en la comunicación social. Ahora los dejo aquí, paso mas tarde, sin pasajeros y ni taxímetro.
 
 
#21 r@f@ 16-06-2016 10:17
diana, multiplica "70 veces 7" por esa misma cantidad, ese es el cariño que siento pot ti y tu trabajo ¿te hes suficiente?
 
 
#20 ALFREDO GARCIA RUBIO 16-06-2016 08:21
Diana...... siempre llegas al pueblo...... aunque a veces de primera instancia.... nos resulte complicado ordenar lógicamente los elementos que expones..... ,.....para así poder interpretar la poesia.... o el sentído figurado de tu mensaje...... creo que ahora sintetizas nuestra realidad e identidad nacional..... con la asistencia del taxista amable que te sígue..... porque en definitíva..... es cierto que somos religión..... somos conflictos personales.... somos expectatívas... .. somos ideas...... y sobre todo..... hoy en dia somos muchas personas que aunque iguales tambien somos diferentes..... y de igual manera asumimos de forma particular todos estos elementos...... y ese es nuestro pueblo!!!!!!... ... ¿que tenemos en común?...... una identidad..... que se sintetíza atraves de nuestro himno y de nuestra bandera..... y por eso es que en determinado momento sublíme..... a todos nos saca las lagrimas...... porque los hombres tambien lloramos...... por cierto..... aunque por determinadas razones, a algunos les cueste trabajo creerlo...... esos militares tambien son parte de ese pueblo..... con la misión de ante todo y sobre todas las cosas..... defender a capa y espada ese himno...... Que dios te bendíga!!!!!... .. ya te extrañaba!!!!!. ... estimado chofer, por favor...... no le cobres mucho a esta muchacha...... que todos queremos tanto!!!!!
 
 
#19 Rolando Leyva C. 16-06-2016 07:34
El periodismo no siempre detenta la función trascendente de informar a un lector colectivo, devenido consumidor pasivo de bazofia ideológica. También puede suponer incurrir en un acto de observación desenfocada de la realidad social, urbana, que luego se recrea de un modo literario. La verdad está en el que observa a través del prisma de la subjetividad asumida. Gracias Diana. Por dar en el blanco a través de una carambola.
 
 
#18 1 TAXISTA 15-06-2016 14:37
También quiero decirte que cada escritor tiene su publico y que influyen uno en el otro sistemáticament e; el escritor llega a un lector que lo va a preferir o aborrecer en función de su propia ideología. Percibir aprobación no es suficiente para autocalificarse , mucho menos para asumir que se anda por caminos derechos o al menos bien trazados. Del universo de lectores ¿Cuántos te leen? De los que lo hacen ¿Cuántos desean que sepas su opinión? De estos ¿Cuántos te aprueban? ¿Cuántos interpretan lo que deseas? ¿Cuántos interpretan erróneamente tu mensaje y lo sustituyen por opiniones autocensuradas? Este ultimo y pequeño sector puede preferirte precisamente por ser la oportunidad de percibir que alguien dice, entre líneas, lo que percibe, pobremente, de la realidad objetiva. Nadie debe dejarse llevar por aprobaciones y halagos que tracen su ruta como escritor o periodista. Eso, si se convierte en objetivo, convierte en mercancía tu decir, se convierte en material de trueque, en la idea por encargo. Apartando el cabello que cae sobre tus ojos, Alex
 
 
#17 Moro8 15-06-2016 14:16
En cuanto al himno, cantar y emocionarse con el himno, no depende del lugar donde nos encontremos, ni de la ideologia que nos da el deseo de profesar ni de la fidelidad a alguna persona. es un error pensar que todos los cubanos que hoy no estan en cuba no sientan por su himno ni su bandera, ni por su pais. El himno es parte de nuestra vida, esta unido a nuestro años de escuela, a nuestros primeros amigos a nuestra historia. Los sentimientos son del corazon no estan ligados a ideologias ni a politica alguna. Patriotismo no es ideologia. Patria es humanidad.
Ojala que Muchos de los que estan en Cuba, y entonan cada dia el himno nacional sean asi de patriotas en su trabajo diario, que den lo mejor de si cada dia en la labor que realizan, que hagan su trabajo con eficiencia, y que respeten a los demas, que no engañen, que no roben, que no se aprovechen d las necesidades para su lucro .. en fin..
 
 
#16 Moro8 15-06-2016 14:03
diana
leo lo que escribes una y otra vez, me parece genial. Dices tantas cosas entre lineas..!!!! leerte es una clase de inteligencia. No dejes de escribir y de invitarnos a la reflexion
 
 
#15 Carlos Alejandro 15-06-2016 13:52
Diana, al parecer no das en la Diana, pues si escribes de manera subrealista como el mejor pintor, jamás llegarás al pueblo, te recomiendo bajar el subrealismo en tu escritura y hacerla más real, mira te leí dos, tres veces y en realidad, sólo encontré entre líneas un sencillo comentario de algo con lo que no estás de acuerdo a título personal. S2sss.
 
 
#14 yenny 15-06-2016 13:43
Tu escribes sentimientos muchacha por eso no te sabes explicar o eso crees... porque son cosas que no se explican pero que algunos y aqui veo somos bastante lo sabemos interpretar... sigue con lo que haces que tu fuente es el sentir y eso no se va a agotar..
 

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