miércoles, 18 septiembre 2019, 17:48
Jueves, 09 Junio 2016 10:47

DIARIO DE UNA ESPERA: Impulso ajeno y totalmente mío

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Él me mira y yo, por toda respuesta, sonrío. A ratos también lo observo y contemplo (aunque no es algo que se vea a simple vista) lo mucho que ambos hemos crecido.

 

Él me mira y yo, por toda respuesta, sonrío. A ratos también lo observo y contemplo (aunque no es algo que se vea a simple vista) lo mucho que ambos hemos crecido. Generalmente nadie tiene buena cara mientras espera, pero la nuestra resulta agradable, a pesar de la interrupción casi constante en la consulta y del ajetreo de muchos pasando frenéticamente, siendo de todo, menos pacientes.

 

Tenemos una sospecha desde que empezamos a «buscar». Mi período es irregular y su ausencia ahora no debiera ser la señal de alarma. Algo nos anima a perseverar. Entramos, me tumbo en la camilla. El lugar resulta un poco oscuro, yo lo había soñado más alegre. Luego comprendo que allí no siempre se dan buenas noticias. Ahora el especialista pasa una y otra vez el transductor por mi abdomen. Busca pistas sobre la posible presencia. De pronto, suelta como una bomba que debo tomar más agua, la vejiga llena es imprescindible.

 

Mientras cumplo con la indicación, me carcome la única duda que he tenido en todo este tiempo. «¿Será real o acaso la conjugación equívoca de mi psiquis y el deseo a mis 26 de convertirme en mamá?» Al rato, vuelvo a entrar; el monitor me queda de espaldas, pero a L de frente. Lo interrogo con la mirada, y por toda respuesta, ahora es él quien sonríe. Por su parte, el médico sigue buscando. De pronto se escucha un sonido, el más lindo de todos: el corazón de mi bebé. Sin que alcance a premeditar nada, las lágrimas salen de mis ojos.

 

Mi esposo me besa en la frente, la felicidad es mucha y no alcanzo a describirla. En la imagen congelada de la pantalla apenas se distingue como del tamaño de un frijol, en pocas semanas tendrá la apariencia de una fresa. Hace unos meses yo vi una, tengo más o menos la noción exacta de cómo lucirá.

 

Empiezo a experimentar un sentimiento… a suponer cómo será mi vida a partir de hoy. Por lo pronto, ya auguro que jamás estaré sola. Cierto que un día los hijos deciden un rumbo, puede ser a mi lado, puede que sea otro paraje, pero ya no decido sobre mis actos. Todo lo que hago desde este minuto se mueve por un impulso ajeno a mí y al mismo tiempo, totalmente mío. Aprenderé a cuidar fiebres y a llorar por sus caídas; enfrente suyo intentaré, en la medida de lo posible, sacar mi lado valiente. He de enseñarle cuánto sé que no será mucho, pero me ha traído hasta aquí y no ha estado tan mal.

 

Quisiera librarle de los dolores del alma, pero me resultará imposible. Cometerá sus propios errores, a pesar de mis consejos, y siempre tendrá una cuna en mis brazos, aunque llegado el momento, ya no me alcancen para rodearlo(a). Desde que nazca, se acabarán mis noches enteras de sueño. Después de que duerma, el impulso ajeno y totalmente mío me levantará a velar su descanso. Y no habrá más paz, sino en su mirada… dejaré cualquier asunto por su sonrisa y después, que pase el universo entero.  

 

Ah, y lo otro: ahora, con mayor impacto, mi madre es una presencia más real en mi vida. Quiero contarle todo y a veces resulta complicado, debido a los 300 y tantos kilómetros.

Agradezco a Graham Bell por el teléfono y a mi buena estrella por haberla tenido de ejemplo. Si pudiera, al menos, igualarla en un 10%, ya me daría por satisfecha.

 

Trato de aprender todo de ella, como quien mira a un experto, y no ceso de hacerle preguntas, cual si nuestras vivencias juntas se trastocaran, a partir de hoy, en una conferencia de prensa.

 

Este episodio ocurrió hace algunas semanas, por mucho, el mejor momento de mi vida. Será superado por otro relacionado con mi hijo(a), seguramente ya saben cuál.

Visto 2491 veces Modificado por última vez en Viernes, 10 Junio 2016 15:41

Imaginen ustedes la escena: me encuentro con dos ex compañeras de la secundaria, una embarazada y la otra con un bebé en brazos y como un bofetón me llegaba: “¿Cuándo vas a parir tú?”

«Fue a la cocina y cogió para la sopa una olla, la llenó de agua con sal y le puso una cebolla…»

(Fragmento de la canción Hormiguita retozona, de África Domenech).

Comentarios  

 
#11 r@f@ 06-07-2016 16:42
lizt, hay una canción de serrat que se llama "esos locos bajitos" escúchala, no te vas a arrepentir.
 
 
#10 Marilet 20-06-2016 14:39
Hola, felicidades en hora buena seras mamá, me senti conmovida con tus palabras al punto de que algunas lagrimas salieron de mis ojos, aun no soy mamá y verdaderamente me contagiastes con ese amor incondicional que ya sientes por ese bebe que yace dentro de ti, mucha salud, suerte y amor porque sin el nada somos y recuerda que para ser un angel no hay que tener alas ni ser invisibles, solo hay que ser especiales en la vida de una persona a si como esa bebe ya lo es la tuya muchas felicidades. Chao
 
 
#9 Marilet 20-06-2016 12:05
Hola, felicidades en hora buena seras mamá, que alegria, quiero que sepas que tu comentario me ha hecho llorar y querer seguir tu ejemplo, que la dicha, el amor y la suerte te acompañen a ti a tu esposo y a tu linda beba que esta por llegar y creo que para ser un angel no hay que tener alas ni ser invisibles solo hay ser especial en la vida de una persona asi como tu bebe ya lo es en la tuya. felicidades
 
 
#8 Ing. José Villalón 14-06-2016 12:53
Bueno, mi estimada Liz, aunque yo no sé cómo será la sensación que sienten ustedes las mujeres al saberse embarazadas y ver crecer en su interior una nueva vida, sí sé que me siento muy, pero muy orgulloso de ser padre por partida doble, y cual de las dos veces a pesar de ocurrir en matrimonios diferentes, ha sido una experiencia simplemente sobrecogedora y totalmente inolvidable. Los felicito, sin dudas por ese gran arsenal de sentimientos que llevas dentro serás una madre espectacular. Un saludo afectuoso desde Santiago de Cuba y a disfrutar de esa maternidad que bien vale la pena.
 
 
#7 Lya 14-06-2016 10:18
creo que sentir algo así en el vientre de una es una sensación que paraliza el tiempo, yo tengo 22 y perdi mi primera barriga hace unas semanas, no te imaginas el vacio que siento, pero bueno me encanto tu articulo
 
 
#6 heart 13-06-2016 11:15
A mí también se me salieron algunas lágrimas, es hermoso lo que escribiste. Desde el momento en que nos damos cuenta de que estamos embarazadas, el más mínimo retraso en la menstruación, el primer ultrasonido, sentirlo moverse por primer vez, incluso el tan doloroso, pero igual de mágico parto, cuando escuchas ese llanto al nacer y cuando vez a tu bebé por primera vez, ver su sonrisa, escuchar su vocecita, el sentimiento es inigualable e indescriptible para todas las mamis
 
 
#5 Any 12-06-2016 17:04
Me encantó tu artículo, también me hizo llorar de emoción. Aunque aún no soy mamá, porque no me siento del todo lista para ello (solo tengo 24, pienso esperar un 2 ó 3 de añitos más, a ver si la economía me lo permite), este artículo nos llega a todas por el profundo amor con que lo escribes, les deseo todo lo mejor a ti y a tu bebé y esperaré ansiosa leer tu próximo artículo.
 
 
#4 AMBAR 11-06-2016 11:33
Muy lindo articulo me ha conmocionado, tienes mucha razon en lo q dices ya lo veras, una vez lei q ser madre es aprender a vivir con el corazon fuera del pecho y asi es, tengo un nino de 6 anos y es lo mejor q me ha pasado en la vida cada etapa es unica, disfrutalas.
 
 
#3 yane88 10-06-2016 10:32
gracias por este artículo tan hermoso, te confieso que lo terminé de leer haciendo pucheros, tengo 23 semanas de gestación y créeme que son indescriptibles todas esas emociones juntas sobre todo la primera vez que sientes moverse a tu bebé en tu vientre, muchas felicidades por tu embarazo, cuidense mucho los dos y sobre todo salud y la felicidad del mundo, chaooo
 
 
#2 Inye 09-06-2016 14:04
Muy bello, poético, excelente artículo, todo lo hermoso para ti y tu bebé, suerte.
 

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