viernes, 21 septiembre 2018, 02:36
Miércoles, 08 Junio 2016 05:46

DE CUBA, SU GENTE: El don de la ubicuidad (I)

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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Me gustaría tener el don de la ubicuidad. Pero claro, no soy un dios de la mitología griega —si acaso mi nombre de pila proviene de ahí— ni tengo los poderes de la Bella en la saga Twilight.

Lo más que puedo hacer para tener la sensación de estar en varios sitios a la vez es desplazarme rápido de un sitio a otro.


Por eso cuando quiero mimarme, realmente mimarme, me desplazo —en taxi— a altas velocidades por toda la ciudad. No porque tenga que ir a un sitio en específico. No porque me estén esperando o tenga que hacer una gestión particular; por el placer de desandar caminos y encontrarme con distintas realidades, a menudo contradictorias.


Hoy, por ejemplo, amanecí en el hospital Maternidad de Línea, en el Vedado. Una amiga mía estaba embarazada de cuatro meses, tres semanas y dos días. A esa altura del embarazo no se aceptan interrupciones, pero mi amiga —que es adicta al cine— vio hace poco una película rumana donde la protagonista pagaba por una interrupción de un embarazo muy avanzado. Dice que, en la película, el médico que había aceptado correr el riesgo no cobró dinero, sino que exigió, como compensación por el riesgo, acostarse con la protagonista y su mejor amiga.  


Yo, que me acuerdo de esa cinta, e incluso del Festival de Cine Latinoamericano en el que la pusieron, le doy un pequeño discurso, antes de que entre al salón, sobre los que —imagino— son los peligros de un legrado.


Pero mi amiga está decidida. Y el médico de guardia que la atiende, quién sabe si por el dinero o por el reto profesional —démosle el beneficio de la duda—, acuesta a mi amiga en una camilla y le asegura que todo va a salir bien.


Cuando traen, después de la interrupción del embarazo, a mi amiga desnuda con un algodón entre las piernas, y la tiran en la cama como si de un saco de papas se tratase, ya yo tengo alquilado un taxi. En cuanto ella despierta, la llevo a su casa con su esposo y su hijo. Espero que el esposo sepa cómo atenderla.


Pensando en el don de la ubicuidad, hoy aproveché que ya había alquilado un taxi y me autorregalé, después de haber dejado a mi amiga en su casa, lo que para mí significa saltar de una realidad a otra, con su consecuente sabor adictivo: me fui a un seminario de masaje shiatsu que estaban dando en Playa. Cuando llegué, el profesor, que según él mismo vino desde Argentina hasta Cuba solo para dar el seminario, explicaba el por qué todos debíamos desnudarnos —literalmente— para recibir el seminario. Algo que ver con el hecho de estar emocionalmente abiertos y desprejuiciados. Algo que ver con el hecho de que al polvo vinimos y hacia el polvo vamos y que todos tenemos el mismo cuerpo.


—Pero algunos —señaló el taxista, que se había bajado conmigo— lo tienen mejor que otros.


El maestro de shiatsu cuestionó al taxista con una mirada de «Dios mío, qué superficialidad» y nos pidió que, si no nos íbamos a desnudar en cuerpo y alma, dejáramos la sala.


Antes de irnos, uno de sus discípulos —según él mismo, uno de los más aventajados— nos acompañó a la puerta y nos solicitó, suavemente, que no nos sintiéramos mal por no estar suficientemente desprejuiciados en la vida como para quitarnos la ropa.

 

(Continúa la próxima semana)

Visto 3193 veces Modificado por última vez en Martes, 28 Junio 2016 13:37

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Comentarios  

 
#11 Luxor 13-06-2016 08:40
ESTOY ASNSIOSO POR LA SEGUNDA PARTE. GRACIAS DIANA UNA VEZ MÁS.
 
 
#10 Nena 10-06-2016 12:03
Diana te felicito por este articulo u mostrar facetas de la realidad de todos los dias. No dejes de hacerlo!
 
 
#9 chicho 09-06-2016 15:18
No encuentro el pollo del arroz con pollo...¿Decade ncia intelectual?... Debe ser que me voy poniendo irremediablemen te viejo...Esperar é la segunda parte a ver si entiendo a donde quiere llevarnos...
 
 
#8 Inye 09-06-2016 08:58
Diana, para gustos los colores y a diferencia de algunos seguidores tuyos, no todos tus artículos me gustan, este es uno de ellos, y si quieres saca la cuenta por el hecho de que en relaidad no hay mucho que comentar sobre el mismo, salvo por la manifestación de corrupción del profesional de la salud que atiende a tu amiga y cobra por ello, actitud triste y despreciable, no?.
 
 
#7 yenny 08-06-2016 14:14
1ero las páginas de los medios digitales son practicamente inagotables.
2do no se por qué no pudiste evitar ir encontra de tus pensamientos.
último...el periodismo en buenas manos -parafraseando a Liuba- tiene misterios tremendos...
 
 
#6 yenny 08-06-2016 14:10
Diana, te sigo porque me encanta lo que haces y como lo haces, así con ese desenfado tremendo, y ese placer que se siente le pones cuando se te lee.
Me los he leído TODOS y no hay uno sin magia, lo que casi nunca entiendo son algunos comentarios. Continúa... yo seguiré devorando lo que regalas.
 
 
#5 Yosy 08-06-2016 11:30
No vale la pena ni hacer comentarios de artículos como éste que ocupan páginas de importantes medios digitales como Cuba Si.
??? !!!
 
 
#4 joelluis 08-06-2016 10:26
Espero que su amiga este bien y que la próxima vez se cuide y evite el aborto, en cuanto a lo del masaje, me gusto como les dijo el discípulo, si no pueden desnudarse de cuerpo y alma, entonces no podrán dar masaje, ni recibir las clases, el tema es que para los cubanos eso es un poco difícil todavía, incluso para los más jóvenes y desprejuiciados ... espero por la segunda parte
 
 
#3 Iluminada 08-06-2016 09:36
Qué interesante¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
No me perderé la 2da. parte¡¡
 
 
#2 Observadora 08-06-2016 08:47
Muchachita me vas a matar de un infarto, mira que soy una persona mayor y mi mente no está preparada para eso
 

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