martes, 13 noviembre 2018, 11:28
Miércoles, 01 Junio 2016 07:19

¿Réquiem por la Bucanero?

Escrito por  María Elena Álvarez/ACN
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¿Quién a estas alturas no sabe del cambio de domicilio de nuestra querida malta? La Bucanero, sí, la favorita del cubano, esa cuyo sabor la hace única...

“¡No me digas que Marta volvió!” La exclamación del cliente no me hubiese llamado la atención, de no ser por la carcajada con que el dependiente acompañó su respuesta: “Sí, pero no te demores mucho si quieres chocar con ella, porque nada más está de paso”.

Solo cuando el primero de ellos puso dinero sobre el mostrador y, el otro, cinco latas de ese color indefinible e inconfundible, me di cuenta de mi error y entendí el chiste, pues a quien se referían no era a otra, sino a la esquiva malta.

No pretendo convertir estas líneas en masoquista remembranza de lo que un día fue: aquellos tiempos de “malteras” para la venta a granel –como tantas otras cosas-, y precios que, 30 años después, cuesta trabajo creer que alguna vez existieron.

Tampoco hablaré de costos, los “baches” en la producción, el desequilibrio en el binomio oferta-demanda, ni de los casi igual de endémicos atrasos en la compra y llegada de la materia prima, que cuando los planes no se cumplen, suelen cargar con el sambenito de la culpa, sin tirar más de la soga.

El tema es otro. ¿Quién a estas alturas no sabe del cambio de domicilio de nuestra querida malta? La Bucanero, sí, la favorita del cubano, esa cuyo sabor la hace única entre legiones de marcas, y que incluso cuando viajamos al exterior llevamos con nosotros o mandamos a pedir, para darle gusto al paladar y aliviar la nostalgia.

La mudada es un hecho. Desde hace rato apenas se la ve en los comercios estatales que operan en divisas. Su nueva residencia son los negocios por cuenta propia, salto mortal para nuestros bolsillos y, peor aún, para la empresa socialista, sujeto principal de la economía cubana y del proceso de actualización, y llamada a ser ejemplo de competitividad, eficiente gestión y buena administración.

Jorge Luis, un cuentapropista cuya casa frecuento, llegó no hace mucho malhumorado, quejándose de lo conflictivos que son algunos clientes, y los tildó de desconsiderados, inconformes, injustos y hasta envidiosos e ingratos; todo por haberlos oído lamentarse de no encontrar una opción más barata y tener que “morir” en su cafetería para tomarse una malta.

“Yo lo único que hago es luchar, atender mi negocio, mantener y ampliar las ofertas. ¿Qué de malo hay en tener iniciativa y querer prosperar? Esas latas no son regaladas, me cuestan y tengo que sacarle lo mío. Yo las vendo, pero a nadie obligo a comprarlas”.

Eso dijo y lleva razón en lo tocante a emprendimiento, deseos y voluntad de hacer y avanzar, que son clave para el éxito, aunque no estaría mal acortarle las bridas. ¿Cómo? Quizá fijando un límite al porcentaje de la ganancia por concepto de la venta de productos en cuya elaboración no participa.

Pero, sobre todo, no estaría mal que se pusiera en los zapatos del otro, ese cliente al cual esquila sin piedad, pero que -según su opinión- ha de ser manso y contribuir de buena gana a financiar su bonanza pagando sin chistar un precio mucho mayor por una malta, que empresas estatales producen y comercializan y él acapara para obtener ganancias.

No creo estar ejerciendo de abogada del diablo, como tampoco que haya por qué demonizar a quienes como Jorge Luis, dedican tiempo y energías a acaparar, especular y revender. En todo caso, si lo hacen es porque los dejan hacer. Ellos son parte, pero no el problema.

Revender -el prefijo lo dice a las claras- implica que hubo una venta anterior, y a mi modo de ver ese es un pecado mayor.

¿Cuántas veces no hemos sido testigos de una venta gigante en un comercio minorista? Todavía me acuerdo del hombre que delante de mis ojos adquirió un saco lleno de encendedores para cocinas de gas.

Atónita, molesta y temerosa de quedarse con las ganas, la cola increpó a los protagonistas de esta historia y hubo quien preguntó al tendero si no se daba cuenta que tamaña compra era para vender a sobreprecio. Su respuesta fue: “¿Y? Lo mío es vender. Lo otro no es mi problema”.

Sin llegar a tal extremo -diría que de cínica indiferencia- los hay que en similar situación se justifican con un “qué puedo hacer” y afirman que nada existe que prohíba, establezca límites e impida el acaparamiento, lo que por demás resulta falso. Hasta te salen con que el cliente siempre tiene la razón y no ha de contrariársele.

¿De qué competitividad y liderazgo puede hablarse, de qué eficiencia? ¿Acaso creerán los directivos de esas unidades y empresas, que bien está dejar hacer a las tambochas, con tal de salir pronto de las mercancías y cumplir el plan de ventas?

Y conste que, por desgracia, no es la malta el único objeto oscuro del deseo de tanto depredador, que se lanza sobre todo aquello que la gente puede querer y, especialmente, necesitar.

Ninguna economía, por sólida y vigorosa que sea, puede resistir indefinidamente el acecho perenne de los especuladores, el saqueo despiadado de los acaparadores y ese desabastecimiento a fuerza de sangrías, que todo lo encarece y que corrompe.

Mal parada queda la empresa estatal a los ojos del pueblo, que ve y sufre todo tipo de chanchullos, como ese acto de ilusionismo, que en un dos por tres logra mover varias estibas de malta, no ya hacia una “paladar”, sino de una TRD a otra donde vale más, para al final, entre todos -dependientes, almaceneros, “carreros” y quién sabe cuántos más- repartirse, cual botín, la diferencia.

Sí, definitivamente, el golpe bajo más duro viene de adentro y hasta de arriba, de esos niveles superiores de dirección que han de supervisar, fiscalizar y controlar y tendrían que darse cuenta de lo evidente, poner coto a tanta irregularidad, actuar con energía y hacer para que no suenen huecas frases indispensables como satisfacción del cliente y protección al consumidor.


¿Réquiem por la Bucanero? Quiero creer que no, que es posible traer de vuelta a casa la malta y todo lo demás, o lograr que eso de tener más de un hogar sea la consecuencia natural de contar al fin con un mercado mayorista y no suponga más sacrificios a nuestro maltratado bolsillo. Y algo más, quiero creer que de una vez por todas nos tomaremos en serio la tarea y daremos eterno descanso a la “revendedera”.

Visto 3471 veces Modificado por última vez en Jueves, 02 Junio 2016 04:04

Comentarios  

 
#30 Mano 04-06-2016 11:16
que triste aquel día en la tienda "La Época" de Galiano donde pretendí comerme mi mazana rebajada a $0.30 ó $0.25, ahora no recuerdo, hice mi colita de alrededor de 6 personas, cuando me percato de una demora injustificada con el cliente que encabezaba la fila, que al cabo de un rato se viró hacia la puerta y gritó,,,¡¡AHORA AA!! y entraron una "manada" de ayudantes enardecidos y en un santiamén se llevaron todas las cajas y hasta las 7 u 8 manzanitas de la exhibición, todos mirábamos con ojos asombrados y con oídos no menos asombrados escuchamos el resumen del Dependiente cuando se viró hacia la cola y dijo,,,¡¡¡despe jen caballeros que ya no queda ni donde amarrar la chiva!!!!, ¿qué les parece?,,,,,
 
 
#29 anita 03-06-2016 14:48
Todos los refrescos, maltas y cervezas nacionales las compran los cuentapropistas que se ponen de acuerdo con los dependientes que les avisan para despues revenderlos en los paladares y cuando menos le ganan 5 pesos, la estafa organizada. Esta es la realidad de Cuba.
 
 
#28 jesus 03-06-2016 12:53
así mismo el tema de la malta es de pica y se extiende, les diré por si no lo saben que posiblemente la mejor malta de Cuba en cuanto a sabor es la Tinima y porque no se produce mas cantidad, ni en Camagüey se ve esta malta, la fabrica Tinima tiene los mejores manantiales de Cuba para hacer cervezas y maltas es una fabrica 100 cubana y entonces porque se le da prioridad a la Bucanero que es mitad Canadiense pero que además no cubre la demanda por ejemplo de maltas en el pais, eso sin hablar del tema que el cuentapropista al tener que comprarla al precio minorista tiene que revenderla, y no es problema de un almacén mayorista es problema primeramente de producción y además de flexibilidad en los precios pues si el cuentapropista compra un camión de maltas por ejemplo a TRD lo lógico es que TRD le rebaje el precio por esa compra, eso funciona así en el mundo menos aquí que vamos al revés del mundo.
 
 
#27 mayivi 03-06-2016 10:11
todo esta muy lindo pero el estado tiene q poner punto final con los acaparadores, eso nunca se va a cabar, y mientras q sigan nunca el pueblo q es el mas afectado nunca podra comprar nada
 
 
#26 Lotus 03-06-2016 08:14
Bueno asi pasa también con la cerveza Tinima, si esa que llegan a los mercados y que su precio es de 8.00 CUP, es un desastre lo que especulan con ella, hace tres días en el Mercado de 41 y 44 vi a un ciudadano llevarse 40 cajas de un solo golpe y lo mas romántico, bondadoso y lindo del caso es que los propios dependientes se las tenían reservadas, cuanto ganaran ellos por esa reserva. En ese mercado pasa igual que en el mercado del Trigal se vende por camiones, cuando este descarga el producto ya esa cerveza esta vendida, tiene dueño, dura segundos el producto y claro esta ya esta reservado y claro esta los clientes de ese mercado no pueden disfrutar del producto.
 
 
#25 Doris 02-06-2016 17:49
Pues yo hace mucho no me tomo una malta, y no porque no la vea en los estatales, si no porque aun en el estado es muy alto el precio para mi salario, pensè que en esta vuelta de bajar los precios le pasaria a ella y a los refrescos, vivimos en un país muy caluroso, esos productos deberían considerarse de primera necesidad, igual pienso que la electricidad en verano debería bajar su precio, porque las temperaturas tan altas que estamos viviendo es un lujo hasta poner dos ventiladores, ni hablar de un aire.... no puede ser que un servicio o producto sea mucho mas que lo que gano como salario, por ejemplo una malta a 80 kilos son 20 pesos mucho mas que lo que gano en un día y pagar la electricidad en verano me sube a 300 o mas.... espero estas cosas se revisen....
 
 
#24 Ledyan Suarez Badia 02-06-2016 15:55
inye estoy de acuerdo con usted con que las cosas han mejorado, pero no concuerdo con que los culpables seamos nostros mismos, pienso que definir un culpable no es tan sencillo, pero de lo que si estoy seguro que por ejemplo en Carlos III hoy sacan 100 cajas de maltas y llega un acaparador y se las lleva todas y a los 5 minutos vuelven a entrar a dicho centro comercial 100 o mas cajas los que tenemos necesidad o deseos de tomarnos una malta no tenemos porque ir con el cuenta propista que la vende mas cara.
 
 
#23 Inye 02-06-2016 14:38
Para Norberto:
En que país vives tú?, informate antes de emitir un criterio y cuestionar a los demás, hoy en cuba muchas coperativas, compran a entidades estatales de manera mayorista, eso no es mercado mayorista?, lea bien para la próxima, yo en ningún momento hice alución a una forma específica de gestión, pero de que existe el MERCADO MAYORISTA, EXISTE.
 
 
#22 Norberto 02-06-2016 13:40
Para inye:
En que país tu vives?
Voy a decirte como le dijo Raúl al periodista en la conferencia de prensa con la visita de obama a cuba cuando le hablaron de los presos políticos.
Mencióname 3 mercados mayoristas que tú dices que hay en cuba?
Coincido en que el trabajo x cuenta propia fue una solución alternativa al empleo y resolver el reordenamiento laboral con la reorganización de las plantillas, pero eso fue en octubre del 2010 y porque se ha dilatado el mercado diferenciado para los cuenta propias?, coincido entonces que es culpa del estado en no buscar la alternativa de solucion a ese problema.
 
 
#21 oakenshield 02-06-2016 12:19
una cosa sobre el acaparamiento: alguien recuerda que para penarlo esta la policia y los inspectores? donde están estos personajes cuando alguien compra la existencia entera de malta y cerveza de un ditu a las 9 de la mañana y se la lleva en su carro de ultimo modelo? los tenderos no debieran venderlo, pero nada se los impide, entonces la contrapartida tendrían que ser los inspectores y la policia, los cuales, cosa rara, nunca estan donde se los necesita
 

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