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Viernes, 13 Mayo 2016 07:03

Cantata en el Jelengue (FOTOS)

Escrito por  Paquita Armas Fonseca
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Fidel Díaz Castro, director de El Caimán Barbudo Fidel Díaz Castro, director de El Caimán Barbudo

Fue Frank Delgado quien puso la nota que disfrutaría más el raigal amante de la música cubana.  Temas antológicos en la voz de ese cronista especial de Cuba, deben haber hecho que Bladimir asintiera una y otra vez con la cabeza, dándole todo el mérito a los temas y el intérprete.


Fotos de Elio Miranda

Quizás el primer caimanero que llegó a la Peña Trovando, en el Salón Areito, fue Pedro Luis Rodríguez, el Peyi, el diseñador de la revista El Caimán Barbudo cuando Bladimir Zamora  Céspedes,  el Blado(*)  entró a la plantilla del  saurio.

Jorge Rodríguez, amigo incondicional del hijo de Bayamo, había acondicionado el local, para hacer una cantata singular. El Blado no estaba allí, pero se sentía. Esa fue su npeña, como suya fue la que hacía  en el portal del  Caimán, en la calle Paseo. A las dos le puso su alma y sirvieron para dar a conocer nuevos trovadores y poetas.

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Fidel Diaz  Castro, leyó un poema como “u  documento desclasificado” del “ruso” de la voz ronca, que atravesó toda una larga etapa de la revista, y digo mal, del proyecto cultural que nació en mayo de 1966.

Ray Fernandez, el chef que el Blado ayudó en su camino hacia la trova y luego tuvo un hijo que se lo entregó como ahijado, leyó un epitafio que Bladimir, esté  donde esté, habrá reventado de ponerse rojo por la risa, porque retrató al amigo de él y nuestro. Marta Campos con su peculiar decir fue la voz femenina del homenaje y Alberto Tosca, con una mano con problema, apenas pudo cantar.

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Pero pienso que fue Frank Delgado quien puso la nota que disfrutaría más el raigal amante de la música cubana.  Temas antológicos en la voz de ese cronista especial de Cuba, deben haber hecho que Bladimir asintiera una y otra vez con la cabeza, dándole todo el mérito a los temas y el intérprete.

Joaco rio de lo lindo con bromas, y Yamilé también. Ellos se ocuparon de la salud  del compañero devenido hermano por el cariño.  El Richard, con su catalana, se hacía el tipo duro, pero como a todos, incluso a los nuevos, Darío, Racso, Elio, les vi asomar cierta agüilla transparente por los ojos que miraban a la puerta a ver si aparecía de momento y decía con  tono atronador ¿y aquí que pasa?.

(*) Murió este cinco de mayo y fue enterrado en Bayamo, al lado de la tumba de Sindo Garay.


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