lunes, 19 noviembre 2018, 18:43
Lunes, 09 Mayo 2016 05:00

Cuestión de precios: Pagar menos y llevar más (FOTOS)

Escrito por  Alina M. Lotti/CubaSí
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La rebaja de los productos del agro ha sido un reclamo popular, de ahí la aceptación de las medidas aprobadas al respecto. No obstante, diversas son las opiniones recogidas por CubaSí sobre este tema. 

Fotos: Annaly Sánchez/CubaSí


Vive lejos del Vedado, pero prefiere hacerlo por lo menos dos o tres veces a la semana, porque en el agromercado de 17 y K, —dicho sea— uno de los más concurridos de La Habana, Mario López Valcarcel afirma que en la actualidad “es donde mejor se compra”.

 
Son casi las doce del día y allí se “respira” un ajetreo tremendo. A simple vista hay de todo, desde mameyes y melones, hasta plátanos vianda, boniatos y ajies de varios tipos. Mario cree que “hay buen surtido”, y comenta con cierta satisfacción que “semanas atrás llevaba menos y pagaba más”.


Lo interrogo sobre las medidas adoptadas recientemente para ordenar la comercialización de los productos agrícolas, y al respecto señaló: “Lo adoptado por el gobierno ha sido maravilloso. No obstante, al jubilado no le alcanza nunca lo que percibe. Entre yo y mi esposa ganamos alrededor de 300 pesos y tenemos que dar dos millones de brincos para que nos alcance”.


Al margen de una buena medida


Sin lugar a duda, muchas expectativas ha causado en los últimos días el anuncio oficial de la puesta en práctica de un conjunto de acciones para incrementar el acopio de productos agropecuarios de alta demanda y su comercialización a la población a precios máximos establecidos.


Según la nota oficial, publicada en el periódico Granma el martes 3 de mayo, “ello constituye una protección al consumidor y a los productores agropecuarios, pues asegura estabilidad en los niveles de precios”.


A todas luces la medida ha sido muy bien acogida, pues “alivia” el bolsillo —sobre todo— de quienes viven de un salario. No obstante, algunas personas entrevistadas por CubaSí aseguraron que prefieren, por diversas razones, continuar pagando precios elevados en los llamados mercados agropecuarios de oferta y demanda.


Por ejemplo, en el agro de 19 y B —uno de los de este tipo, considerado también de los más caros de la capital— Enriqueta Alonso explicó: “aquí encuentro cosas que no hay en otros lugares, ahora mismo, ¡mire, compré brócoli!, muy bueno para la salud, y en otras ocasiones he adquirido plátanos, tomates, todo de muy buena calidad.

 

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“En los del Estado surten un día y luego a los pocos días ya no hay lo que se necesita.  En cambio en este siempre hay de todo, y lo que te llevas, además, está bien pesado”.


Explicó que está muy contenta con la rebaja de precios, sin embargo consideró que la medida no es suficiente, “pues muchas otras cosas siguen caras, como ocurre con los cárnicos”.


Ricardo Nerys coincide con Enriqueta.  Es cliente habitual del agro ubicado en la calle 17 entre F y G, en el Vedado, (también de los considerados de oferta y demanda) y apuntó que lleva muchos años comprando allí. “No me importa que los productos sean más caros, pero me tratan muy bien y es muy buena la calidad de los productos”, subrayó.


Ganancia habría siempre…


En el mercado de 19 y B, al frente de una tarima bien ordenada y con muy buen trato, Bárbaro Medina oferta tomates de ensalada, cebollas y ajies. “Los precios están por las nubes”, dijo alguien al paso, y el comerciante, con más de 20 años en ese lugar, lo admitió, a pesar de que también está consciente de que en otros sitios de La Habana, como en 19 y 42, municipio de Playa, la situación es similar.


“Aquí acuden otras personas y afirman que en sus barrios los productos también están caros.


“¡Mire, hace unos días —dijo mientras sostenía en sus manos una col de color morado—  llegó un hombre y cuando preguntó cuánto costaba, se insultó, porque en otro sitio la había acabado de comprar mucho más cara. Nosotros adquirimos los productos en El Trigal (en las afueras de La Habana) y, entre otras cosas, tenemos que pagar transportación”.    


Sobre la medida recién puesta en práctica, afirmó que es “muy buena para el pueblo y para nosotros, porque si bien es cierto que vendemos algunos productos también compramos otros y en ese sentido nos beneficiamos. Esperemos que lo adoptado llegue también a los agros de oferta y demanda, como quiera vamos a seguir teniendo ganancias, porque compraríamos los productos a un mejor precio”. 

 

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17 y K: punto y aparte


Ávidas de conocer opiniones de ambas partes, es decir de compradores y de vendedores, estas reporteras trataron infructuosamente de entrevistar a algunos comerciantes en el agro de 17 y K.

 

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Aludiendo que debíamos tener un permiso “de más arriba” —vale mencionar que también se nos exigió lo mismo en el de 17 entre F y G—  resultó imposible saber a ciencia cierta el criterio no solo de las autoridades de este agro, sino de algunos de sus trabajadores.


No obstante, algunas personas interesadas en el tema y en brindar sus consideraciones (como lo fue el testimonio de Mario, al inicio mencionado) hicieron caso omiso a la “prohibición” y expresaron abiertamente la satisfacción por la medida adoptada por el Estado cubano que favorece a la gran mayoría de la población, y de manera particular a los cuentapropistas, sobre todo a los titulares de cafeterías, como Felipe Suárez, quien “está feliz porque ahora todo le cuesta menos y en su establecimiento, a pocos pasos de 17 y K, hay panes y batidos de diversos precios”.


Sin embargo, aún cuando durante el recorrido por la ciudad no encontramos las llamadas carretillas, en la esquina de este agro sí estaba situada la del “Tronco”, un hombre negro y rudo, sencillo y amable, que no tuvo reparos para responder nuestras inquietudes.

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“Así me llaman, no sé, mi nombre es Juan Arístides, y soy buena persona. ¿Qué vendo?, pues ajies, malangas, platanitos”.


¿Y te resulta cómodo estar situado aquí, cuando a unos pasos la gente tiene buenas ofertas? —le digo para motivarlo.


“Llego alrededor de las ocho de la mañana y me voy a las seis de la tarde. Muchas veces se me acaba la mercancía, como hoy por ejemplo, entonces voy hasta la calle Egido (en la Habana Vieja), donde los productos tienen buena calidad, y allí cargo de nuevo. Hago un trabajo honrado que me satisface, y en cuanto a los precios… si el Estado los baja resulta mejor para todos. En este trabajo es muy difícil no tener ganancias”.

 

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Comentarios  

 
#12 LILI 22-11-2016 14:26
MIREN CABALLEROS ESTO ES UNA CADENA ALIMENTICIA... ME EXPLICO .EN VARADERO ,LUGAR DONDE VIVO, SOLO SE PUEDE COMPRAR PRODUCTOS AGRICOLAS 1 VEZ EN SEMANA ...SABADO DE FERIA... FUERA DE ESE DIA POR GUSTO CON ESO. PERO NO BASTANDO ESO TE COBRAN LO QUE LES DA LA GANA POR LOS PRODUCTOS, Y POR SI NO BASTARA PRACTICAMENTE EN LA CARA DE UNO EL INSPECTOR COGIENDO SU DINERITO POR ATRAS PARA PERMITIR DICHOS DESCAROS Y QUE PASA NADA NADA NADA TODO SIGUE IGUAL,... Y VALE RECORDAR QUE EN ESE LUGAR VIVIMOS MUCHOS QUE VIVEN SOLO DE UN SALARIO ....
 
 
#11 cubanito 12-05-2016 23:04
El problema es la pesa y la matematica mucho ojo que son lamparas y mas con los viejitos. yo estoy de acuerdo con leyes mas severas con los que abusan con el pesaje.
 
 
#10 perico 11-05-2016 07:24
Cuando haya una gran oferta, cuando la agricultura sea la que marque la pauta los precios bajaran, recuerdo los carretilleros de los años 60 caminaban media ciudad y se vendia barato.
 
 
#9 Zugor Seg. 09-05-2016 15:00
“El Tronco”… «Hago un trabajo honrado que me satisface…» Revendedor, que compra a un precio, lo traslada a otro lugar y le sube el precio ¿Y le llaman trabajo honrado? Claro que le satisface, no trabaja la tierra, apenas carretillea y corrompe a los de Egido pa que le vendan lo mejor a el “tocándolos con alguito”, se beneficia 50, 100, y puede que hasta 200 % ¿Cómo cañojorajo no satisfacerle? Pero para “remachar” todavía apologizan sobre el, y lo que hace “tierna y respetuosamente ”, vivir de las necesidades de los demás, por el acaparamiento y especulación (delito previsto y sancionado) de el y otros tantos, muchos, demasiados, como para que nuestra Ley esconda la cara o meta la cabeza en un tibor ¿Cómo no gustarle eso a Tronco rudo, sencillo y amable… ¡pero intermediario como el que mas!!! que vive a costa de otros? Y que no “lloren mas” (Tronco y resto de los que allí venden, en tarimas, en el piso, donde les parezca), conque tienen que transportarlo de… vaya Ud. a saber, o pagar la transportación, que por amor al pueblo, NO LO HACEN, ya bien que se encargan ellos, dentro de los precios, de sacarle eso y mucho mas.
Vamos, que nuestros periodistas están como las mangas de viento, o peor, como Gorbachov, que no quería la guerra ni la paz…
 
 
#8 Nana 09-05-2016 13:00
cuanto me alegra las fotos que he visto!!!, tenemos la esperanza que eso llegue a toda cuba, en realidad no ocurre así en todas las provincias, en Pinar del Río todo sigue igualito, en las tiendas si hubo rebajas pero en el agro NADA, todo está carísimo y han faltado muchos productos en los ultimos días.
 
 
#7 Santiaguero 09-05-2016 10:58
Pues les digo que los precios de los Mercados de Oferta y Demanda en Santiago de Cuba, en específico del MAOD Aguilera (detrás del Salón del Son), cerca de Plaza de Marte; los vendedores de ahí no se han ajustado aún a los precios y venden unos tomaticos de 2da y 3ra categoría a 10.00 MN la libra, un vaso (de los de Helado Bim Bom) de limones de 1 pulgada cada uno a 10.00 MN igual; la malanga a 10.00 MN... y todos los productos que tienen no son de 1ra calidad y aún así te las aplican como si los fueran. Entonces pregunto, quién debe controlar estos "robos a la cara" y abusos a la población que tanto se sacrifica trabajando un mes por 315.00 pesos MN, y que venga un abusador como esos a "tumbarte" tu salario para poder comer en la semana alguna vianda y ensalada.
Saludos Cubasí
 
 
#6 Yosy 09-05-2016 10:55
Con esta medida se benefician muchos, entre ellos los cuentapropistas de la rama de la gastronomía. Ahora compran más barato y venden al mismo precio, por lo que la ganancia es mayor. Un batido de fruta (mamey por ejemplo) que cerca de mi casa cuesta 25.00 (carísimo por cierto) pesos ahora la ganancia supera cualquier expectativa, porque un mamey cuesta 4.00 la libra, pues como dice Taladrid.... saque Ud sus propias conclusiones
 
 
#5 Jorgel 09-05-2016 10:34
En Ciego de Avila en el Mercado agropecuario, perdón, en el Centro de la estafa de Ortiz, los dependientes no tienen en cuenta los precios nuevos establecidos, cobran lo que quieren y no hay quien le ponga coto a eso, el Estado aparece como un ente impotente frente a eso.
 
 
#4 Roberto.R 09-05-2016 09:21
Esto de las regulaciones de los precios es una medida de efecto popular para el beneficio de la economía domestica, pero ahora queda una gran laguna, quien controla el buen uso de los precios?. ayer mismo en el mercado de Vives y Carmen pude ver las guayabitas a 1,90 y el dia viernes, ahi mismo, un amigo compró guayabotas a 1,90 la libra. Si evidentemente la calidad es diferente, por que igual precio, quien se beneficia con no diferenciar precio/calidad. La respuesta para mi es bien clara: se beneficia el que vende, y esto tiene un calificativo muy castellano: ENGAÑO, ROBO.
 
 
#3 qbaneando.cubava.cu 09-05-2016 08:41
en mi opinión estas medidas corren el enorme riesgo de facilitarles las cosas aun más al revendedor que neecsita acaparar, puesto que son ellos los más beneficiados con los bajos precios.... es decir claro que necesitamos mayor y mejor acceso a los productos pero mientras no coincidamos en la creación de un sistema o plataforma que propicie que el productor sea quien mayores y mejores beneficios obtenga en la cadena, será complejo hablar de cambios en los indices de producción ya que realmente es este lo que podría facilitarnos o llevarnos hacia un mayor o mejor acceso a los productos...
 

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