sábado, 19 octubre 2019, 08:25
Miércoles, 04 Mayo 2016 15:51

ESTRENO: Nadar en seco

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
Yaite Ruiz, actriz de Teatro de la Luna, en una de las escenas de la obra. Completan el elenco los actores Ariadna Tejeda y George Abreu, y los bailarines Diana Cano y Eglier Morales.  Yaite Ruiz, actriz de Teatro de la Luna, en una de las escenas de la obra. Completan el elenco los actores Ariadna Tejeda y George Abreu, y los bailarines Diana Cano y Eglier Morales. FOTOS: BUBY

Las obsesiones de Virgilio Piñera pueden ser las de muchos. Al menos en la escena cubana, sus personajes (sus fantasmas) y sus situaciones son presencias habituales. La obra de nuestro dramaturgo mayor (que también fue narrador y poeta de mucho mérito) ha conocido versiones más o menos fieles… y también ha sido punto de partida de más de una aventura creativa.


Es el caso de Nadar en seco, el espectáculo que se presentará este fin de semana en la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht. Se trata de un peculiar ejercicio escénico que reúne a actores y bailarines en una sucesión de escenas inspiradas en textos de Virgilio. Nadie espere una narración decididamente aristotélica: hay mucho de absurdo en este entramado (ya se sabe que Piñera era un maestro del absurdo), pero la propuesta no lo va a dejar indiferente.


Conversamos con Lynet Rivero Rubio, coreógrafa y bailarina, directora de la puesta.


—Llama la atención primero la composición del elenco. ¿Qué les pide a los bailarines y qué a los actores?


—Más que en bailarines y actores, yo creo en el intérprete. Cada cual tiene habilidades y recursos que pone en función del todo. A mí no me gusta hacer distinciones superficiales: los bailarines aquí actúan y los actores se expresan también con su cuerpo. Yo busco un equilibrio entre todos los elementos de la puesta, y ese equilibrio se sostiene en la versatilidad.


—Toma como punto de partida el universo de Virgilio Piñera. ¿Hasta qué punto las obsesiones de Virgilio son las suyas?


—Todos tenemos obsesiones personalísimas, pero en alguna medida son también las obsesiones de los demás. Virgilio Piñera nos ofrece un contexto muy sugerente, situaciones que parten del absurdo pero que devienen agudas reflexiones sobre la cotidianidad. De eso habla Nadar en seco: la lucha cotidiana por sobrevivir, la de todos los días, la de todo el mundo. Todos los que participamos en el proceso creativo nos identificamos de alguna manera con esas situaciones, nos sirvieron para discursar sobre nuestras circunstancias…


—Sus trabajos anteriores tenían una vocación más coreográfica…


—Sí. Yo necesitaba un cambio. Yaite Ruiz y Ariadna Tejeda (excelente actrices) y yo comenzamos a reflexionar sobre algunas inquietudes que compartíamos. Ese fue el germen del espectáculo. Juntas buscamos los textos, concebimos una manera de representarlos. El resto del elenco se fue incorporando y aportado su visión. Desde mi punto de vista hay aquí una reflexión sobre la manera en que nos reinventamos cada día para seguir adelante. Es algo, si se quiere, cíclico, que puede llegar a ser obsesivo, caer y levantarse…


—¿Pero el enfoque va más allá de nuestra singularidad? ¿Hasta qué punto los conflictos son cubanos?


—Obviamente, no son temas particulares de nuestro país, pero parten de nosotros, que somos cubanos. Pasan en todas partes, pero la isla les otorga cierta singularidad. Uno habla siempre desde sus circunstancias, pero termina por trascenderlas. Al final todo esto trata de una búsqueda que no acaba nunca: ese ser humano que quisiéramos ser, sin lograrlo nunca del todo.

Modificado por última vez en Martes, 31 Mayo 2016 08:35

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