miércoles, 26 septiembre 2018, 08:23
Martes, 03 Mayo 2016 07:04

DE CUBA, SU GENTE: Batalla que reaviva y que inventa el movimiento

Escrito por  Diana Castaños, especial para CubaSí
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La conocí en la cola del policlínico. (Yo estaba ahí por una posible epicondinitis, un dolor en el antebrazo que me da cuando escribo compulsivamente).


Se llama Aixa y tiene 23 años. Desde los 16 se fue de su casa, una casucha de madera y tejas de barro en lo más perdido de Limonar, en Matanzas. Mientras vivió allí, no conoció ni aventuras del Zorro ni novelas de ciertas huérfanas de la Obrapía; en su casa nunca hubo televisor.


Cuando vino para La Habana se trajo todas sus pertenencias, que cabían en una cartera de mano. Los primeros días, que se pasó tocando de puerta en puerta, de casa en casa y de negocio en negocio, a ver quién le ofrecía trabajo, durmió en la terminal de trenes.


-Tuve que emigrar para La Vana –cuenta a las personas de la cola del policlínico Aixa- porque en Limonar iba a vivir como habían vivido mis padres, con miedo a que se cayera el techo… y velando los días de parto de las puercas.


Una de las tantas puertas que Aixa tocó fue un restaurante. Le preguntaron si sabía cocinar; ella sonrió: si algo se hacía en su casa de Limonar era comer sabroso; preparar el almuerzo era un ritual muy importante para su familia.


El negocio de comida rápida Waka Waka, al lado de Tropicana, la puso a hacer sándwich en el horario de la madrugada.

Con ese currículo tocó las puertas del restaurante Decamerón, en Línea y Paseo, que en un principio la puso a prueba sin paga y al cabo de la semana la ascendió a un puesto fijo como jefa de la línea fría, preparando “sobre todo sushis” –dice Aixa- para los invitados del sitio, que casi siempre son extranjeros que están alojados en el hotel Riviera.


De madrugada, en el alquiler que consiguió en El Fanguito, en el Vedado, Aixa hace flanes diminutos, de varios colores y de varios pisos de sabores, que vende a 1 cuc. El martes, su día de descanso, lava y plancha “para la calle”.


-Creo en la suerte –aclara Aixa- y mientras más trabajo, más suerte tengo.


En ese momento de la historia, justo cuando Aixa iba a contar sus planes de vida, me llama el doctor; es mi turno en la cola.


Tengo por premisa hacer mínimo una buena acción por día, y le cedo, en consecuencia, mi turno a Aixa. Pero ella lo rechaza:


-No, qué va. Tú vienes por un dolor –me dice- Yo no. Yo vengo vendiendo batas de médico. Mira, díselo al doctor cuando entres.


Pero insisto, y le cedo con un ademán y una sonrisa el paso. Presta y ágil, entra en la consulta. Mientras tanto yo… aguanto el dolor de mi antebrazo y abro mi agenda para escribir esta historia.

Visto 5576 veces Modificado por última vez en Miércoles, 04 Mayo 2016 05:00

Comentarios  

 
#14 Ingri 20-07-2016 14:32
Hola recien me familiarizo con las historias, me gustan porque son de la cotidianidad, sin tantos adornos
 
 
#13 Zenia 18-07-2016 11:46
Inye o como te quieras llamar, de verdad que no encuentro diferencias entre un miércoles y tú.
 
 
#12 Inye 04-05-2016 13:21
Es curioso, como se dejan llevar por lo... digamos novelesco de la historia, en mi opinión, dudo mucho que en mi país existan muchas Aixas, solo por el hecho de abandonar su hogar con solo 16 años, con seguridad de un hogar disfuncional, y aunque en cuba la mayoria de edad se alcanza a los 16, esto no implica tener edad laboral por lo que todos los que le dieron trabajo violaron a conciencia, y puedo continuar enumerando cuestiones por las que no comparto opinión, ni criterios a favor, y por si fuera poco no recomiendo para nada inculcarles a nuestra juventud actitudes como esta, solo luego de formarse, conseguir un oficio, y digo oficio, no necesariamente ser un profesional, entonces, si, demostrar perseverancia, esfuerzo, sacrificio, honradez, honestidad, laboriosidad, empeño, valentia etc...,
para triunfar.
 
 
#11 chicho 04-05-2016 10:03
La historia es acogedora por el tema que trata. Aixa es una real luchadora y no precisamente en el sentido que le quieren dar a este término algunas personas hoy día, sino en el sentido que se le da en el comentario 6 (Joelluis). Ella va saliendo adelante sin prostituirse, sin robar...Es admirable. Conozco muchas personas que no tienen un alto título, que no han heredado una buena posición, o que cometieron errores caros en sus vidas, pero que no se quedan de brazos cruzados y luchan, perseveran, triunfan...Esto es lo que debemos inculcar a los niños y a los que piensan que las situaciones difíciles no tienen solución...Boni ta la historia de hoy...
 
 
#10 Clau 04-05-2016 09:00
Muy interesante esta historia, Diana, realmente en cada articulo que escribes le pones voz a estos personajes anónimos y comunes. Estas pequeñas historias de vida nos ayudan a entender un poco mas la vida en este pais, las particularidade s de la vida diaria. Tienes mucha suerte y talento ,continua as.
 
 
#9 pelotero 04-05-2016 08:13
hola diana, eres muy DIANA, no se si es fruto de tu imginacion la historia, o es que haz escuchado algo al respecto, bueno en realidad no tengo tu realidad, pero te aseguro que existen muchas Aixas, no tengo la estadistica, no tengo ese privilegio, pero te aseguro que es muy triste la historia, Aixa al parecer es una joven, que no esta haciendo lo que le toca por naturaleza a una joven, como estudiar, por ejemplo, y yo aunuq no tan joven, te aseguro que me quedo en los años 80 de nuestra Cuba, te aseguro fueron unos años maravillosos. Te Felicito, con mucha inteligencia y delicadesa haz contado algo que al parecer va formando parte de nuestra historia, y NO precisamente de cuando nos explotaban.
 
 
#8 pp96 03-05-2016 21:34
lo sigo deciendo, esta es de las mejores columnas de nuestra prensa, no de este rotativo, de toda la prensa!!!
 
 
#7 Javier 03-05-2016 17:00
Diana, ¿podrías responderles a tus lectores si esta historia es real o imaginada?, porque sabemos que existen muchas Aixa en Cuba.
 
 
#6 Joelluis 03-05-2016 15:06
Me encantan tus historias, cortas y bien contada, nada, varías moralejas, la primera: fatalismo geográfico, segunda: el que persevera triunfa, tercero: todo trabajo honrado, gratifica el alma, y creo que esa muchacha no es que tenga suete, ella se hace su suerte...
 
 
#5 ramon 03-05-2016 11:37
Es cierto. Lo mejor ? Está escrito de forma tal que podemos continuar la historia nosotros los lectores.
 

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