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Domingo, 15 Mayo 2011 13:29

La hora del cuento cubano, según Emerio Medina

Escrito por  Elizabeth López Corzo
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 Emerio Medina es un escritor cubano, holguinero, que, aunque tiene múltiples oficios, se desvive por el cuento

File_37795 Emerio Medina es un escritor cubano, holguinero, que, aunque tiene múltiples oficios, se desvive por el cuento, sobre todo si él lo escribe porque es la mejor manera que tiene de expresar quién es y cómo es.

Su quehacer de escritor, además de varios reconocimientos en Cuba, lo hizo acreedor del Premio Internacional Julio Cortázar por el relato "Los días del juego".

Aparentemente él es un hombre rústico pero tiene una gran sensibilidad para hablar acerca de la escritura y los de su generación que también se dedican a ese maravilloso mundo de hacer literatura. Se nota que es alguien que sabe lo que quiere y no pone pretextos para lograr sus propósitos. Es de los que asegura que escribir es algo que se puede hacer siempre que uno tenga la pasión precisa, ya sea desde Alaska o una apartada ciudad rural de nuestro archipiélago.

Durante la Feria Internacional del Libro de La Habana Emerio conversó con Cubasí.

¿Cuál es la historia de "Los días del juego"?

Los días del juego ocurre fuera de Cuba, en una geografía entre Moscú y
Tashkent, que es la capital de Uzbekistán, básicamente sucede en las estepas de Uzbekistán, en el desierto.
Es una historia de amor entre un estudiante cubano y una tártara (de Tartaria, república rusa). Él es un estudiante becado allá y pasa por las mismas cosas que pasa un extranjero fuera de su país. Digamos que el cuento es la visión del mundo a través de los ojos de este estudiante, las cosas que enfrenta, lo que tiene que resolver: sufrir por una mujer, por falta de dinero…
Se llama "Los días del juego" porque se refiere al hecho de sobrevivir en un lugar donde la gente trata de siempre de ganar, y claro, él- con sus pobres herramientas- también quiere ganar. El final es un poco sorprendente pero no revelo más.

Últimamente muchos escritores cubanos, relativamente jóvenes, están ubicando sus historias en escenarios fuera de la isla. Recuerdo que hace unos años Rogelio Riverón ganó una edición del Premio Julio Cortázar con "Los gatos de Estambul" y allí se desarrollaba la trama. ¿Hay una intención en esto?

Hay una razón muy sencilla: el horizonte del cubano se está abriendo, me refiero al cubano lector  que está en la búsqueda. También el cubano escritor está poniendo su mirada en otras latitudes que pueden ser muy exóticas hoy pero poco a poco se revelan como una realidad más asequible.
Creo que una de las funciones del escritor debe ser esa: develar zonas desconocidas, interesantes. Creo que lo que hizo Riverón con Estambul fue grandioso porque hablaba de la cultura turca, tan lejana para nosotros.
Yo hago algo similar en "Los días del juego", revelo al lector cubano o latinoamericano la cultura uzbeka, tártara, del centro de Asia, de la cual aquí no se habla.
Puede ser un golpe de efecto, no digo que no, pero tiene una justificación: una búsqueda del escritor que es común a la necesidad de saber del lector. Es algo así como "yo quiero saber más, por tanto quiero decir más".

¿Crees que el escenario cubano aún es un espacio oportuno o novedoso para explotar en la literatura nacional, sobre todo en el cuento?

Sí. Y son tantas las cosas nuevas que es imposible contarlas todas. Lo que pasa es que la mirada del escritor debe cambiar porque los códigos de la visión de los 90 y principios del 2000 ya van variando, evidentemente. Uno tiene que situarse en esa misma habitación del escenario cubano pero desde otro ángulo, digamos mirar desde otra ventana, no desde el balcón.

Aunque el premio Cortázar es internacional, muchas veces ha caído en manos de escritores cubanos. ¿A qué crees que se deba esto?

Hay tremenda calidad en el cuento cubano. Yo estoy leyéndome cuentistas cubanos muy buenos y me estoy refiriendo a 30 ó 40 nombres. Claro, muchos no han ganado un premio Carpentier u otro lauro pero son buenos narradores.

¿Dónde podemos leer a esos cuentistas?

Emergen de los concursos nacionales y provinciales que el gran mundo desconoce pero que son válidas también. El hecho de que Cuba gane varias veces el Cortázar es un ejemplo de la fuerza que tiene el cuento cubano, incluso lo veo actualmente por delante de la novela. Está logrando decir más cosas que la novela. Pero eso se lo dejo a otra persona.

 

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