sábado, 21 abril 2018, 14:56
Sábado, 09 Abril 2016 08:22

Entre embustes y falsas víctimas

Escrito por  Arnaldo Musa
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La actual administración estadounidense de Barack Obama ha seguido la de la anterior de George W. Bush en lo que respecta a levantar un andamiaje difamatorio que pretende ubicar a la RPDC como enemigo de los demás pueblos



Alud de informaciones sobre la crisis de los refugiados en Europa, el intento de la derecha por destituir a la Presidenta brasileña, la abusiva política neoliberal impuesta por el mandatario argentino, Mauricio Macri y la impunidad conque entes de diversos niveles ejecutan actos terroristas en numerosas partes del mundo, no dejan espacio normal para el peligroso drama bélico de carácter nuclear que tiene lugar en el Mar del Sur de China, como parte del plan del imperialismo norteamericano para cercar al gigante asiático, en el que tiene mucho que ver su agresiva política contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

Ejercicios militares conjuntos y combinados con diversos países de la zona que se sienten “amenazados”, no tanto por Beijing como Pyongyang, han caldeado un ambiente aderezado con la presencia de portaviones nucleares estadounidenses, la puesta a punto del arsenal atómico en sus bases  en Japón y Corea del Sur, y la elevación de su presencia en Filipinas, en tanto la diplomacia norteamericana sabotea todo tipo de esfuerzos de diálogo y hace condenar otra vez por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a la RPDC por no abandonar una política nuclear que la nación socialista considera de autodefensa y disuasiva ante una amenaza de agresión imperialista.

Lo cierto es que la actual administración estadounidense de Barack Obama ha seguido la de la anterior de George W. Bush en lo que respecta a levantar un andamiaje difamatorio que pretende ubicar a la RPDC como enemigo de los demás pueblos, al propalar el infundio de que su gobierno es capaz de utilizar el arma nuclear para provocar un holocausto, aunque muera en el intento.

O sea, todo un tradicional proceso de Estados Unidos para tergiversar la crisis coreana con propósitos hegemonistas, ya concretada en Iraq y Libia, con la bochornosa “santificación” del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a lo que se suma su injerencia en Siria y en el Medio Oriente en general, con el fin d controlar el petróleo; así como fortalecer el cerco nuclearen Europa en torno a Rusia.

Independientemente de que para nada es buena la proliferación atómica, y así lo han expuesto tanto Rusia como China, ambas naciones han maniobrado por separado para aliviar la tensión, además de no abandonar a una nación que desde su fundación ha enfrentado y derrotado agresiones de todo tipo de un Imperio, que soslaya el arribo a un acuerdo político que termine con el estado de guerra que perdura  desde la guerra de agresión (1950-1953), que EE.UU., por primera vez en su historia, no pudo ganar.

A pesar de que Pyongyang ha seguido fortaleciendo su arsenal misilístico, capaz de llevar ojivas nucleares, lo cierto es que mantiene abierta la disposición a negociar y reanudar las conversaciones para eliminar realmente las armas nucleares de la península.

Esto es real y es un mentís a tantos embustes y alharaca propagandística de presentar a la RPDC como agresor  y a sus diversos vecinos aliados a EE.UU. como víctimas.

Ello hay que verlo en un sincero contexto de distensión y protección a las naciones pobres que libran una lucha desigual y difícil contra los planes imperialistas.

En una anterior situación similar, hace recordar aquellas Reflexiones de Fidel en la que expuso al respecto: “era un gesto… no para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los dos Estados”.

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