lunes, 24 septiembre 2018, 17:25
Sábado, 02 Abril 2016 13:59

Del cerebro...¿al intestino?

Escrito por  Yoe Suárez*
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Los derrames cerebrales ocupan el tercer lugar entre las causas de muerte en los Estados Unidos y son uno de los principales problemas de invalidez grave y prolongada en los adultos.  

  El National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)registra cada año aproximadamente 795 mil casos de estos ataques en el país norteño.


Ahora se descubre que ciertas clases de bacterias en el intestino humano pueden colaborar con el sistema inmunitario para disminuir la gravedad causada por un derrame cerebral.


Según una nueva investigación realizada en la Escuela Médica de la Universidad Cornell, es posible mitigar estos traumatismos que son la segunda causa principal de muerte en muchos países.


En el estudio, realizado con ratones, estos recibieron una combinación de antibióticos, dos semanas más tarde el equipo de investigación, que incluyó a colaboradores del Centro Oncológico Sloan-Kettering, en Nueva York,le provocaron el tipo más habitual de derrame, el accidente cerebrovascular isquémico.


"En ese caso un vaso sanguíneo obstruido evita que la sangre llegue al cerebro", argumentó el profesor Josef Anrather, quien lidera la investigación.


Los ratones tratados con ciertos antibióticos experimentaron un derrame que fue aproximadamente un 60 por ciento menor que aquellos que no recibieron la medicación.


El entorno microbiano en el tracto gastrointestinal impulsó a las células inmunitarias que se encuentran allí a proteger el cerebro, según los investigadores, defendiéndolo de los máximos efectos del traumatismo.

 

ORGANIZAR Y RESPONDER

 

Lo encontrado sugiere que modificar la configuración microbiótica del intestino puede convertirse en un método innovador para prevenir derrames.


"Esto podría ser especialmente útil en pacientes de elevado riesgo, como aquellos que se someten a una operación quirúrgica cardiaca o aquellos que tienen múltiples vasos sanguíneos obstruidos en el cerebro", puntualizó el informe del equipo.


Los expertos aseguran que se necesitan investigaciones adicionales para averiguar exactamente qué componentes bacterianos suscitaron las señales que fomentaron la actividad protectora.


Sin embargo sí saben que los microorganismos no interactuaron químicamente con el cerebro, sino que más bien influyeron en la supervivencia neural al modificar el comportamiento de las células inmunitarias.


"Las células inmunitarias del intestino se abrieron paso hasta las cubiertas exteriores del cerebro, las meninges, donde organizaron y dirigieron una respuesta ante el derrame", argumentó el especialista en neurociencias.


Un derrame ocurre cuando se altera el flujo de sangre, es ahí cuando un área empieza a morir porque deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para funcionar.


"Hay dos clases principales de accidentes cerebrovasculares. El primero, llamado accidente isquémico, es causado por un coágulo que bloquea u obstruye un vaso sanguíneo. Aproximadamente el 80 por ciento son isquémicos", subrayan estadísticas publicadas por la NINDS.


El segundo, el hemorrágico (derrame cerebral), es causado por la ruptura y sangrado de un vaso sanguíneo en el cerebro.


Los síntomas se presentan repentinamente, pero pueden identificarse por el súbito adormecimiento o debilidad en la cara, brazos o piernas (especialmente en un lado del cuerpo), confusión, dificultad para hablar o entender, mareo, pérdida del equilibrio o de la coordinación,entre otros.

 

* El autor es periodista de la redacción de ciencia y técnica de Prensa Latina.

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