lunes, 24 septiembre 2018, 19:36
Miércoles, 30 Marzo 2016 10:26

DE CUBA, SU GENTE: Ciegos fantasmas cubiertos de contradicciones

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
Valora este artículo
(13 votos)

Lo conocí hace quince años, en el IPVCE Vladimir Ilich Lenin. Llegué a verlo, primero, a flor de tierra: el muchacho que se quedaba leyendo La Ilíada cuando los demás iban a bailar...

Es médico, tiene 29 años y se llama José Maderos.

El personal y los pacientes de la sala intensivista del Hospital Fajardo, en el Vedado, lo ven como un santo. Mantiene al caminar un ritmo pausado; las manos cubiertas, al resguardo, por la bata blanca; la voz centrada, cohibida casi.

Los pacientes no cesan: “Doctor, esto; doctor, lo otro”, y él responde con tal amabilidad, que todos lo beatifican, como si de ser venerable se tratara. Todos menos yo. Yo no puedo canonizarlo, porque yo recuerdo:

Lo conocí hace quince años, en el IPVC Vladimir Ilich Lenin. Llegué a verlo, primero, a flor de tierra: el muchacho que se quedaba leyendo La Ilíada cuando los demás iban a bailar con Cubanito 2002; el único varón que se volteaba y daba la espalda si a una muchacha se le desabotonaba, sin querer, la blusa.

Luego, en sus contradicciones: Maderos se burlaba en voz baja, y hasta con cierta clase y atisbos de intertextualidad. Del profesor de Literatura, que sí era, citando a Quevedo, un hombre a una nariz pegado. De la de Biología, Frodo, porque le faltaba un pedazo del dedo índice…

Y para colmo, su manía de venganza exagerada:

Aquella vez le pedí que me acompañara a explorar la biblioteca, que estaba clausurada. Nos colamos por debajo de una cerca medio rota, que nos arañó bastante el cuerpo. Con linternas iluminamos los libros tirados, como herrumbre prescindible, por montones sobre el suelo. Al azar, Maderos cogió una novela de Marilyn Bobes y me la dedicó: “No es que tú seas perfecta, es que tus defectos son encantadores”.

-Tu dedicatoria es de escritor –le comenté entonces-. ¿Seguro que quieres ser médico?

Por toda respuesta, y sin previo aviso, me endosó un beso. Sobresaltada, caí hacia atrás y conmigo, como castillo de naipes, todos los estantes de esa ala de la biblioteca.

Mi rechazo movió al Maderos adolescente como si de un resorte travieso se tratara. Literalmente, corrió entonces a contarle a la directora de La Lenin quién había hecho el desastre. Le dijo a ella cómo me había visto colarme en la sección clausurada, y hasta aclaró que yo solía hacerlo a menudo para robar libros… Olvidó, en su versión de la historia, mencionarse a sí mismo incluido en cualquier estrategia de entrada forzada, por supuesto. También añadió el comentario, sabrá Dios salido de dónde, de que me había visto besándome con una chica justo antes de que se cayeran los estantes.

Como era de esperar, la noticia del supuesto suceso prendió, inmensa y explosiva, por todo el pre. Nadie se tomó siquiera el trabajo de preguntarme mi versión de los hechos, como si todos asumieran que con la duda bastaba para vivir, la culpa, primero; la expiación, por último. Como consecuencia de su blasfemia tuve dos meses sin pase… y alguna que otra insinuación lésbica.

Pero todo eso pasó hace ya mucho. Maderos se acerca, cauto, y me saluda. Sonríe y nada sugiere sobre los hechos que fueron. Me pregunta qué hago en el hospital, si he venido a ver a un familiar enfermo; me especifica que es médico intensivista y me ofrece su ayuda.

Yo, por toda respuesta, sonrío. Cuando me dice cuánto ha pensado en mí todos estos años, sonrío; cuando se disculpa y hace una reverencia de despedida, sonrío. Mantengo la sonrisa incluso aún después de que su bata blanca se pierde de la sala. Los pacientes comentan, agradecidos, mientras Maderos se aleja, cuán agradable y bonachón es este doctor.
 
-Es un santo –expone uno, y los demás asienten.

Pero yo no. Porque yo lo conocí hace mucho tiempo, cuando su personalidad estaba agreste y descarnada, y vi en sus entrañas. Nada digo, ni a los pacientes ni al personal, mas ninguna santidad secundo.

Visto 3175 veces Modificado por última vez en Miércoles, 30 Marzo 2016 11:19

Comentarios  

 
#27 Kely 06-01-2017 17:08
Ese tal Jose Maderos también lo conocí yo, ese no es su nombre real, pero se asemeja bastante. Es cierto que volteaba la cara cuando un botón se desabrochaba, pero pongo mis manos al fuego de que sería incapaz de delatar a alguien. Lo sé porque estuvimos esos años de la Lenin sentados uno al lado del otro, día tras día. Nunca más he vuelto a sentir un cariño tan profundo y genuino por alguien del sexo opuesto sin que mediara una atracción.
 
 
#26 thorinoakenshield 19-04-2016 11:04
diana castaños, me parece que nos conocimos en el centro onelio, tu nombre me suena cantidad. es primera vez que leo tus articulos y me parecen bastante buenos, aunque no este de acuerdo en determinados enfoques y/o parcialidades. me fascina el debate de este en particular. acaso las personas que opinan ya olvidaron los muchos debates sobre la doble moral y las mascaras? se por experiencia que encontrarte con un HP de tu niñez (y no un libro de Howard Phillips Lovecraft o uno de Harry Potter) en la calle y verlo convertido en "perfecto" y admirado miembro de la sociedad, es una de las vivencias mas destructivas que podamos tener. y no me vengan a decir que hay que perdonar, olvidar y dejar atras las cosas. por esas actitudes es que hemos sufrido tanto con los procesos paternalistas de nuestra sociedad, defender a los "pobrecitos" que cometieron un error y machucar a los que justo que siempre paga los platos rotos. gracias al comentario de la persona que dijo que habria que ver a Maderos en accion en su vida actual. pongan los pies en la tierra, por favor, la gente no cambia y yo no creo en quien me diga yo ya no soy asi...
 
 
#25 Bgp 18-04-2016 13:55
Y esto que es? abuso de poder o pagando con la misma moneda que mal
 
 
#24 dani 16-04-2016 12:22
No veo cual es el problema si es ficcion o realidad lo que importa es la reflexion ala que nos llevaste a algunos, yo fui bastante intranquila como casi todos en esos años y me hiciste evocar una epoca muy bonita y sonreir recordando las travesuras aunque para otros las maldades fueran insufribles, aquel fue el momento de hacer esas cosas porque cuando nos hacemos adultos ya no nos esta permitido, ahora solo recordar lo que hicimos y lo que nos hicieron y seguir adelante sin venganza, a quien no le ha pasado que en aquellos tiempos no podia soportar a alguien y luego se convirtieron en buenos amigos .
 
 
#23 Guajira Gunatanamera 14-04-2016 14:14
Saludos a todos, me pareció una historia muy bien contada, un articulo excelente, al leerlo me fui retratando a mí misma, cuando he visto a muchos compañeros de estudios, hoy muy buenos profesionales, y en donde la opinión general de algunos es que es una maravillosa persona y sin embargo yo los conocía desde hace tiempo, y …. bueno, no me parecían tan buenas personas (repito, ALGUNOS). Pienso que la periodista ha sido clara, lo conoció .."cuando su personalidad estaba agreste y descarnada",? ERA UN ADOLESCENTE, cuantos de nosotros no miramos atrás y decimos asombrados .... !Las locuras que hice yo cuando joven!!!, y así pasa Y SEGUIRA PASANDO, no lo considero una venganza, creo que nos permite reflexionar sobre la posibilidad de cambiar con los años, de ser más responsables, y de que no debemos idealizar a las personas porque somos “perfectamente imperfectas”.
 
 
#22 lila 09-04-2016 04:39
Bien mala esta "historia de ficción". Mejor,qué mal contada esta historia aleccionadora. Me quedo con el amarillismo. La literatura es otra cosa, no estos tanteos infantiles y predecibles. El llamado periodismo literario necesita de buenos cultores, de genteimaginativ a y conocedora de ciertas arte de escritura...
 
 
#21 Yanelsy 07-04-2016 15:00
Diana, te conocí en tus años de La Lenin, no dudo que la historia sea cierta, no éramos precisamente las niñas más tranquilas del Pre, ¿recuerdas a Henry? un excelente compañero en las locuras diarias, me encanta leerte, cuentas las historias con una gran sinceridad y esta en especial me llevó a uno de mis lugares preferidos, nuestra escuela Lenin, gracias.
 
 
#20 marie 05-04-2016 14:33
Genial esta historia como toda las demas
 
 
#19 Ana 05-04-2016 08:26
Si la historia es verdad o mentira eso no me importa, a mi me encanto. Gracias
 
 
#18 RafaelFL 05-04-2016 07:18
Para todos los que critican o hablan mal del artículo, espero que lean mi comentario, no me interesa si es mal peridismo, que estoy convencido de que no lo es, no me interesa si parece una historia de ficción como algunos la quieren llamar, lo que si me interesa es felicitar el valor de esta periodista al, no se como decirlo, si denunciar, o exponer este tipo de hechos, de los cuales nuestra sociedad está llena, no soy sexologo ni médico ni nada por el estilo, soy ingeniero mecánico, pero me ha tocado la amarga experincia de conocer varios casos de esos, exactamente iguales, o peores, porque terminan en algo peor, en una violación.
solo les dejo como dato que uno de los peores asesinos seriales de EUA era hijo de una señora que vivía en una Iglesia, y era la Cura o Sacerdotiza o como sea que sea el término religioso para las mujeres que dirigen una Iglesia, cuando fue capturado he interrogado, le preguntaron el porque de sus asesinatos paa relacionar o crear u perfil y les respondió que él no tuvo una infacia mala, todo lo contrario, no tuvo un padre que le golpeara no tuvo ninguno de los patrones por los cuales los psicólogos se apoyan para crear el perfil, de hecho los vecinos decían que mejor hijo no existía,dijo que simplemente lo hacía por placer...
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar