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Miércoles, 16 Marzo 2016 07:27

Alex García: ¿El arma secreta de Justo Noda?

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Hoy, el judoca matancero Alex García (2 de junio de 1993) puede considerarse el arma secreta del avezado entrenador Justo Noda. Desde el Panamericano de la disciplina en Edmonton el pasado año, ha elevado sobremanera su nivel competitivo...


Casi nadie lo recuerda del Internacional Judoguis Dorado del 2010, cuando secundó a Oreidis Despaigne en la división de 100 kg. Tampoco de su incursión en los I Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur ese propio año, cita en la que quedó en el umbral de las preseas con el quinto escaño.

 

Hoy, el judoca matancero Alex García (2 de junio de 1993) puede considerarse el arma secreta del avezado entrenador Justo Noda. Desde el Panamericano de la disciplina en Edmonton el pasado año, ha elevado sobremanera su nivel competitivo, al punto de exhibir lugares cercanos al podio de premiaciones en ocho certámenes de categoría, rendimiento que lo pone en calidad de virtual clasificado a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en la división de (+100 kg).

 

De hecho, atesora 512 puntos y la plaza 33 del ranking de su categoría, comandada por el fenómeno francés Teddy Rinner (2 450). Sucede que países como Japón, Rusia, Georgia, Alemania y Ucrania, entre otros, tienen a varios exponentes dentro de los 21agraciados y por ende se corren esas ubicaciones.

 

“Alex ha mejorado muchísimo, especialmente en el aspecto competitivo. Psicológicamente se ha hecho un trabajo fuerte con él para que ganara seguridad, sentir que puede ganar y perder con varios judocas de la élite.

 

Debido a la desventaja en materia de talla y peso corporal que posee respecto a sus rivales estamos realizando un fuerte trabajo sobre el componente físico, y paralelamente elevando su nivel técnico, desde los kumis a la solapa, hasta su movilidad sobre el tatami, la explosividad y los movimientos de pierna y cadera.


 
No hablamos de aspirar a una medalla, pero en un grupo accesible puede batallar. Tiene espíritu de guerrero y ambiciones”, sentenció sobre su pupilo Noda.

 

Entrando en un randori relámpago con el yumurino tras una rigurosa sesión de entrenamiento de dos horas, este aseveró:

 

“Después de los Panamericanos de Toronto la progresión ha sido notable. Aumentar mi velocidad y resistencia a la fuerza, se ha traducido en avanzar en los torneos, dejar de ganar una pelea o dos y convertirme en contendiente”. Totalmente cierto, pues del 2015 a la fecha atesora balance positivo de 20-16 en materia de victorias y derrotas.

 

“Me he sentido bien en esos escenarios, por detalles que aún restan pulir he fracasado en ocasiones, pero he ganado en confianza ante judocas de la élite mundial. Esas experiencias me han incorporado tácticamente el estar siempre en movimiento como recurso, ellos suelen desgastarse más, y aprovecho esa velocidad para combinarla con técnicas de piernas, que a los pesos completos se les dificulta para reaccionar. Mi técnica más efectiva se concentra en el desplazamiento, nunca quedarme estático. Luego los movimientos de hombro y barrido, el oguchi-ari.

 

¿Qué necesitas priorizar en esta etapa previa al Panamericano de La Habana y Río?

 

Estamos comenzando a introducir las sesiones de playa tres veces a la semana en las tardes para fortalecer al máximo las piernas, esenciales en nuestro deporte. El lunes fue la primera vez y llegamos al colchón al día siguiente muertos, pero hay que ponerle el extra a cada sesión de entrenamiento. Eso te consolida el fondo físico para enfrentar una competencia fuerte.

 

¿Pareja de randori que más te aporte? ¿El profe Justo Noda qué opinión te merece?

 

Todos de alguna manera te aportan algo. Por sus resultados goza de un gran prestigio a nivel mundial, predica con el ejemplo de disciplina. Es fuerte con nosotros, pero a la larga nos hace bien.

 

¿Inicios?

 

En Versalles, a la edad de seis años comencé. En sexto grado hice polo acuático, luego quise dejar la EIDE y estudiar en los Camilitos.

 

¿La familia? ¿Judoca que admires?

 

Siempre me apoyan, sin importar el resultado. Los llevo conmigo aunque esté compitiendo muy lejos. El judoca que siempre he admirado desde mis inicios es el francés Rinner. Cuando comencé no era de esa división y ahora puede que me toque enfrentarlo en Río. Así es la vida.

 

¿Adaptado a la nueva división?

 

He aumentado de peso sin perder la velocidad. Me he adaptado bien, pues antes me tiraban y ya les cuesta más trabajo hacerlo. He madurado en el estudio de contrarios y he aprendido a enfrentar a cada adversario. Me siento más seguro en la actual categoría. Estoy entrenando fuerte para tener el mejor rendimiento posible. Resta trabajar fuerte y salir a realizar mi judo en cada competencia.

 

¿Trabajo individual específico…?

 

Siempre con el profesor José Ibáñez realizo tramos de velocidad en la pista (30-40 metros) para buscar bastante explosividad. Eso lo combinamos con saltos sobre un solo pie en círculo, muy positivos para el oguchi-ari y que contribuyen a mantener el balance sobre el eje de equilibrio, preservar las posturas idóneas de combate.

 

Por último cierro con ejercicios de acrobacia.

 

Acrobacia. Me gustaría pensar que Alex apostará a ella y su explosividad, para ver si puede continuar sorprendiendo en la magna justa de suelo carioca. De conseguirlo, pudiera emular el rendimiento bajo los cicno aros de Oscar Brayson, bronce en la edición de Beijing 2008.

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